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Teniente general Ivorra: «En España la defensa necesita músculo industrial»

El director general de Estrategia e Innovación de la Industria de Defensa (Digeid) del Ministerio de Defensa, el teniente general Miguel Ivorra, ha asegurado en su conferencia en el octavo Congreso Iberoamericano de Ingeniería y Tecnología (Cibitec), que la defensa en nuestro país necesita capacidades industriales con alianzas y consorcios y una mejor integración de todo el ecosistema de grandes empresas tractoras, pymes, ‘startups’, centros de investigación y formación, y administraciones públicas.

El Congreso Iberoamericano de Ingeniería y Tecnología (Cibitec) ha contado este miércoles con la intervención del teniente general Miguel Ivorra, director general de Estrategia e Innovación de la Industria de Defensa (Digeid) del Ministerio de Defensa, que ha pronunciado una conferencia que ha llevado por título El reto de la autonomía de defensa en Europa. Este foro está organizado por la Fundación Industria, el Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Madrid (Coiim) y la Asociación de Ingenieros Industriales de Madrid (AIIM).

Sin duda, una voz privilegiada con una perspectiva única sobre los retos y la hoja de ruta de la industria española, tras haber sido el número uno de la 39ª promoción de la Academia General del Aire, de la que posteriormente fue director entre 2017 y 2019; haber participado en operaciones de la OTAN y la ONU en Afganistán, Bosnia-Herzegovina, Kosovo y Líbano; y ser el primer responsable desde 2024 de esta nueva dirección general.

El talento es la clave de futuro

El teniente general ha comenzado su discurso subrayando su constatación de que existe en nuestro país una «voluntad compartida de cooperar, innovar y construir seguridad desde el conocimiento, la industria y la tecnología». En ese sentido, ha destacado que el sector de defensa se caracteriza por una concentración de conocimiento tecnológico, como muestra el dato de que el 20% del empleo de esta industria esté ocupado por perfiles de disciplinas STEM (science, technology engineering, and mathematics, en español ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas). «Las distintas ramas de ingeniería constituyen un elemento clave para el desarrollo de capacidades estratégicas».

El alto mando considera que asistimos a una «oportunidad histórica para la generación de empleo de alta cualificación, en la que se necesitarán más ingenieros, expertos en IA, en tratamientos de datos y en comunicaciones». En definitiva, ha añadido, más profesionales formados para las tecnologías emergentes.

Para el teniente general, vivimos en un mundo caracterizado por la incertidumbre, la aceleración tecnológica y la creciente competencia geopolítica, por lo que «hablar de defensa y seguridad ya no significa únicamente hablar de capacidades militares tradicionales», sino que implica autonomía estratégica, reduciendo la dependencia de terceros países; soberanía tecnológica; resiliencia industrial; acceso a tecnologías críticas; cadenas de suministro seguras, resistentes y con capacidad de adaptarse y mejorar; capacidades militares, industriales y tecnológicas; y, sobre todo, talento. «La defensa del futuro dependerá, en gran medida, de nuestra capacidad para atraer y retener talento», ha afirmado el director general de la Digeid.

La posición de Europa

Ivorra cree que Europa ha tomado conciencia de que no puede aspirar a ser un actor geopolítico relevante sin una base industrial y tecnológica de defensa «sólida, innovadora y competitiva». Para lograr ese objetivo, reconoce desafíos que hay que afrontar, como la fragmentación industrial en el Viejo Continente, la duplicación de capacidades, la interoperabilidad, un proteccionismo con mercados exclusivamente nacionales y una inversión en I+D menor que la necesaria y no suficientemente coordinada.

El director general ha destacado el necesario avance que el continente europeo necesita en inteligencia artificial, robótica y sistemas autónomos, computación cuántica, materiales avanzados, biotecnología y espacio, aunque considera que tanto Europa como España «han reaccionado con una agenda mucho más ambiciosa que hace apenas unos años», basada en la cooperación, la industrialización y la compra conjunta.

El teniente general ha querido destacar iniciativas como el Fondo Europeo de Defensa (EDF), la Cooperación Estructurada Permanente (Pesco) y el Programa Europeo para la Industria de Defensa (EDIP), destacando como uno de los instrumentos más ambiciosos los European Defence Projects of Common Interest (Edpci).

Programas españoles

Mientras que en nuestro país se ha referido a los Programas Duales y a las Misiones Ciencia e Innovación, impulsados por el Centro para el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (CDTI); al Programa de Cooperación en Investigación Científica y Desarrollo en Tecnologías Estratégicas (Coincidente) y al Congreso Nacional de I+D en Defensa y Seguridad (DESEi+d); a la Estrategia Industrial de Defensa de 2023 y a la Estrategia de Tecnología e Innovación para la Defensa de 2026.

También al Plan Industrial y Tecnológico para la Seguridad y Defensa (Pitsd), que contiene las acciones concretas a través de 35 Programas Especiales de Modernización (PEM); y a los Planes de Participación Industrial.

Mejor inversión e industria integrada

No obstante, el alto mando ha querido dejar claro que la «verdadera soberanía tecnológica no depende solo del incremento del volumen de inversión», sino de cómo se materializa, recordando que «debe transformarse en desarrollo de tecnología, capacidades industriales y crecimiento social y económico del país». El objetivo es «invertir mejor», ser capaces de escalar, mantener, exportar y sostener capacidades industriales críticas. «La defensa necesita músculo industrial», ha sentenciado Ivorra.

Para ello, es necesario integrar mejor todo el ecosistema de grandes empresas tractoras, pymes innovadoras, startups, centros de investigación y tecnológicos, universidades, centros de Formación Profesional y administraciones públicas.

En este sentido ha precisado que autonomía no significa autarquía ni aislamiento, por lo que con necesarios los consorcios y alianzas. Para ello, ha reclamado marcos regulatorios más ágiles, modelos de adquisición y contratación innovadores, financiación con una mayor colaboración público-privada, mecanismos de experimentación accesibles y la reducción del coste de la energía para las empresas, con el fin de aumentar la productividad y mejorar la competitividad.

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