ENTREVISTA ENVERA

Víctor Pastor, fundador y CEO de PatrolTech: “Trabajar con centros especiales de empleo, con tanto impacto social, nos ha hecho mejores”

Víctor Pastor quiere romper las costuras de un sector anclado aún en las plantillas de papel y los procesos manuales, poniendo el dedo en la llaga del fraude operacional y la falta de trazabilidad que lastran a muchos almacenes y rondas de control. Su solución SaaS redefine cómo empresas y centros especiales de empleo gestionan vigilancia, inspección y mantenimiento, y empuja a la industria a asumir que la monitorización ya no es opcional porque ahí reside la esencia de su competitividad.

¿En qué momento detectó que el problema del fraude operacional y la falta de trazabilidad en almacenes era lo suficientemente grave como para crear una solución como PatrolTech?

El problema lo detecté antes incluso de saber que se llamaba «fraude operacional». Fui presidente de mi propia urbanización en 2024, y descubrí que los conserjes registraban en papel rondas que no se habían hecho. Solo nos enterábamos cuando algo se inundaba o cuando había un robo. Esa misma dinámica — un registro que nadie cuestiona hasta que es demasiado tarde — la empezamos a encontrar después en empresas de seguridad privada, en mantenimiento, y ahora en logística e industria.

Lo grave no es el caso aislado. Lo grave es que se trata de un patrón sistemático que muchísimas empresas asumen como coste inevitable de operar, cuando en realidad es completamente evitable. En el momento en que entendí que no era un problema mío, sino un problema de sector, supe que tenía sentido construir una solución que escalara.

Hablando de «tres vectores de fraude operacional que la planilla en papel no detecta». ¿Cuál es el más invisible y por qué sigue pasando desapercibido para la mayoría de empresas?

Los tres vectores son: la ronda fantasma — registrada como hecha pero nunca ejecutada —, la ronda comprimida — todos los puntos firmados al final del turno como si se hubieran recorrido de forma escalonada — y la ronda desplazada — el operario pasa cerca del punto, pero no entra al lugar que debía revisar. El más invisible, con diferencia, es la ronda comprimida. La fantasma se descubre antes o después, cuando ocurre una incidencia en una zona supuestamente vigilada y la versión oficial no cuadra con la realidad. La desplazada se intuye con el tiempo, porque los hallazgos brillan por su ausencia. Pero la comprimida no deja huella en el papel: todos los puntos aparecen firmados, en orden, y a primera vista parece una operativa impecable. Solo se detecta cuando comparas la marca temporal con la geolocalización, y el papel — por definición— no tiene ni una cosa ni la otra. Por eso convive perfectamente con auditorías superficiales durante años.

Suele decir que el perímetro físico del almacén debe tratarse con el mismo rigor que el perímetro lógico del ERP. ¿Qué implica esto en la práctica para un director de operaciones?

En la práctica significa cuatro cosas muy concretas. Primero, que cada paso por un punto crítico genera un evento registrado con quién, cuándo y dónde — igual que cualquier acceso al ERP deja huella en los logs del sistema. Segundo, que esos eventos son inmutables: no pueden editarse a posteriori para que la versión oficial encaje con lo que se pretende contar. Tercero, que hay detección de anomalías sobre patrones: si un operario que tarda habitualmente doce minutos en una ronda hoy la cierra en tres, el sistema lo señala, exactamente igual que un SIEM señala un patrón de acceso sospechoso. Y cuarto, que toda esa trazabilidad sirve ante una auditoría o ante un cliente, no solo en una reunión interna.

Para un director de operaciones esto se traduce en algo muy directo: el almacén deja de ser una caja negra donde pasan cosas que se reconstruyen el lunes siguiente, y empieza a comportarse como cualquier otro sistema crítico de la empresa. Con sus métricas, sus alertas, su evidencia y su cadena de responsabilidad.

Muchas compañías creen que digitalizar es «pasar el papel a una app». ¿Qué diferencia a PatrolTech de esa digitalización superficial?

Pasar el papel a una app es, en muchos casos, una forma más rápida de mentir. Si el operario solo tiene que pulsar un botón sin estar físicamente en el sitio, has cambiado el soporte, pero no has resuelto el problema de fondo. El registro sigue dependiendo de la buena fe de quien lo firma.

La diferencia con PatrolTech está en la naturaleza de la evidencia. Cada registro lleva geolocalización contrastada, marca temporal verificada, validación contra un punto físico — un QR o un NFC que solo puede escanearse estando allí — y, cuando aplica, evidencia multimedia firmada criptográficamente. Eso convierte cada ronda en un dato verificable que aguanta una auditoría, una reclamación o un juicio. La digitalización real es la que elimina los grados de libertad para falsificar, no la que simplemente sustituye el bolígrafo por una pantalla. Y esa diferencia, que parece sutil, es la que separa una herramienta de gestión de un sistema de cumplimiento.

La versión gratuita está siendo adoptada por Centros Especiales de Empleo como los de Envera para trabajos de recogida de residuos en el aeropuerto de Madrid. ¿Qué necesidades específicas detectó en ellos y cómo las cubre la plataforma?

Envera fue un caso especialmente revelador. Sus equipos en los Centros Especiales de Empleo prestan servicio de recogida de residuos en el aeropuerto de Madrid, y sus necesidades eran a la vez muy claras y muy distintas a las de un cliente típico.

Necesitaban una interfaz extremadamente sencilla, con carga cognitiva mínima, flujos predecibles y refuerzo visual de las tareas completadas. Necesitaban también una capa de supervisión que permitiera a los responsables acompañar al equipo sin generar presión innecesaria, y reportes claros que el propio equipo pudiera ver y sentir como reconocimiento del trabajo bien hecho. Y, sobre todo, necesitaban algo que para ellos pesaba tanto como lo operativo: poder demostrar a su cliente — el operador del aeropuerto — que el servicio se presta con el mismo nivel de profesionalidad y trazabilidad que cualquier otro proveedor del sector.

Ofrecerlo en versión gratuita es una decisión deliberada. El impacto social de los Centros Especiales de Empleo es enorme y queremos formar parte de él. Pero, además, trabajar con ellos nos ha hecho mejores: cuando un producto está bien diseñado para un equipo con necesidades específicas, también está mejor diseñado para todo el mundo.

¿Qué métricas o resultados concretos han visto en empresas que han sustituido las rondas en papel por su sistema?

Los datos más sólidos están en reducción de incidencias graves: del orden del 15 % de media en clientes con varios meses de seguimiento, y hasta un 25 % en entornos donde se partía de una operativa puramente en papel. Pero las métricas que más resuenan al director de operaciones suelen ser otras.

El tiempo que los supervisores dejan de invertir reconstruyendo lo que pasó. Las disputas con el cliente final que sencillamente desaparecen porque existe evidencia objetiva del servicio prestado. El tiempo de preparación ante una auditoría, que pasa de semanas de recopilar papeles a horas de generar un informe firmado y verificable. Y en entornos logísticos vemos un efecto adicional menos obvio: una reducción significativa en discrepancias de inventario en zonas con tránsito vigilado, porque saber que cada paso queda registrado modifica el comportamiento por sí mismo. La trazabilidad no es solo un instrumento de medida; es un instrumento de cambio cultural.

¿Cuál ha sido, entonces, la mayor barrera cultural y también tecnológica que encuentra cuando propone abandonar el papel en entornos industriales?

Cultural, sin discusión. Y dentro de lo cultural, hay una resistencia que casi nadie verbaliza en voz alta: el papel protege a todo el mundo de la responsabilidad.

Al mando intermedio le permite no saber con certeza lo que pasó. Al operario le permite cierto margen de improvisación que la mayoría de las veces no es malicioso, pero sí cómodo. Al director le permite asumir que las cosas funcionan razonablemente bien sin tener que confirmarlo. En el momento en que introduces trazabilidad real, esa zona de ambigüedad desaparece, y eso genera fricción incluso en personas que en principio están convencidas del cambio. La barrera tecnológica, en comparación, es trivial: los móviles ya los llevan los operarios en el bolsillo, las redes funcionan en cualquier almacén, los códigos QR cuestan céntimos. La barrera real es cuánta verdad sobre su propia operación está cada empresa dispuesta a aceptar.

¿Cómo se adapta PatrolTech a empresas que van desde un pequeño almacén hasta grandes operadores logísticos con múltiples sedes?

El producto está diseñado con arquitectura modular desde el primer día. Una empresa pequeña con un único almacén puede empezar a operar en menos de una hora con una configuración básica: sin instalación, sin hardware adicional, sin más formación que un vídeo de cinco minutos.

Un operador logístico con varias sedes lo activa exactamente igual, pero añadiendo capas que aprovechan el mismo núcleo: estructura organizativa jerárquica, paneles de control diferenciados por rol, integraciones con sus sistemas centrales — ERP, WMS, control de accesos —, políticas de cumplimiento centralizadas y reporting consolidado por sede o por región. La filosofía es que el cliente pague por la complejidad que necesita, no por la que el producto traiga de serie. Esa es para nosotros la diferencia entre un SaaS pensado para escalar y un software empresarial vendido como SaaS.

¿Hacia dónde evoluciona la plataforma? ¿Veremos funciones predictivas, IA aplicada a rondas o integración con sistemas de seguridad física?

Sí en los tres frentes, y de forma muy concreta. La línea que más nos entusiasma es la analítica predictiva sobre los datos que el propio sistema genera. Cuando acumulas meses de rondas con geolocalización, tiempos y resultados, puedes empezar a identificar patrones: zonas con probabilidad creciente de incidencia, turnos con desviaciones de comportamiento, operarios cuyo rendimiento cambia de forma sutil antes de un episodio grave. No es magia ni postureo de IA: es estadística aplicada sobre datos limpios. Y precisamente la limpieza del dato es la diferencia entre lo que se puede hacer con un sistema serio y lo que jamás se podrá hacer con un cuaderno.

En paralelo, estamos avanzando en integraciones con sistemas de seguridad física — control de accesos, CCTV, alarmas — para que PatrolTech actúe como capa de orquestación entre el mundo operativo y el de seguridad, no como una isla más. Y específicamente en logística, estamos extendiendo el modelo desde el seguimiento de personas hacia el seguimiento de vehículos, entregas y repartos dentro de instalaciones, aplicando el mismo marco de evidencias verificables.

Por último, ¿un consejo mensaje para los responsables de operaciones que necesitan mejorar eficiencia y resultados?

Si gestiona operaciones, hágase una pregunta incómoda: si un cliente, un inspector o un juez le pidiera mañana evidencias verificables de las rondas, controles o inspecciones de los últimos treinta días, ¿podría aportarlas? Si la respuesta es no, no tiene un problema de digitalización pendiente: tiene una vulnerabilidad operativa que todavía no se ha materializado, pero que se materializará. La diferencia entre las empresas que ganan posiciones en su sector y las que las pierden no está en cuánto trabajan, sino en cuánto pueden demostrar de lo que trabajan. Lo demás es ruido.

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