ENTREVISTA

Íñigo Fernández de Mesa, IEE: “Crecen las grandes empresas, la facturación y la inversión en la industria, pero falta talento e I+D”

Presidente del Instituto de Estudios Económicos, vicepresidente de CEOE y hombre de Rothschild & Co en España, Íñigo Fernández de Mesa es una de las voces con más autoridad para pulsar la realidad económica e industrial. Quien fuera mano derecha de Luis de Guindos durante el crítico rescate financiero de 2012, analiza con rigor técnico para Industry TALKS los claroscuros de nuestro tejido industrial. El economista y jinete de élite aplica la disciplina de la alta competición para diseccionar los retos de un sector que gana músculo en inversión, ingresos y crecimiento de grandes empresas, pero aún sufre una brecha crítica en innovación y tiene dificultades para atraer talento cualificado.

Íñigo Fernández de Mesa es, a sus 59 años, uno de los economistas más influyentes de la España actual en el engranaje entre la política económica y el tejido empresarial español, y en el diálogo entre el sector público y el privado como presidente del Instituto de Estudios Económicos (IEE) y vicepresidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE).

Nacido en Madrid el 2 de junio de 1967, su trayectoria académica y profesional es un reflejo de la excelencia técnica: licenciado en Ciencias Económicas por la Universidad Complutense (1990) y miembro del Cuerpo de Técnicos Comerciales y Economistas del Estado desde 1992, es uno de los principales exponentes del pensamiento liberal de nuestros días en España.

Protagonista de la historia económica reciente de España

Su nombre quedó grabado en la historia reciente de nuestro país por su papel fundamental durante la gran recesión que se inició en 2008 con la quiebra de Lehman Brothers y se prolongó hasta 2014. Como mano derecha de Luis de Guindos en el Ministerio de Economía y Competitividad, Fernández de Mesa fue primero secretario general del Tesoro (2012-2014), con una labor clave para recuperar el acceso de España a los mercados internacionales en una época con la prima de riesgo disparada.

Posteriormente, asumió la Secretaría de Estado de Economía (2014-2016). Fue uno de los arquitectos encargados de gestionar el rescate financiero y de evitar que España fuera intervenida por la troika, lidiando con la reestructuración bancaria desde la vicepresidencia del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) en los momentos de mayor tensión de la crisis del euro, como la inyección de capital en entidades como Bankia en un escenario en el que nuestro país España estaba al borde de un rescate total.

Tras su paso por la administración pública, dio el salto al sector privado de élite, asumiendo la presidencia en España de la firma financiera franco-británica Rothschild & Co, posición que sigue ocupando en la actualidad y que le sitúa en el epicentro de las grandes operaciones de inversión.

Fuera de los despachos, Fernández de Mesa demuestra su disciplina y temple en la pista de salto de obstáculos, donde es un reconocido jinete de hípica, en la élite del circuito amateur y semiprofesional español. Aunque no ha llegado a representar a nuestro país en la más alta competición internacional, como Juegos Olímpicos o campeonatos del mundo, es una figura habitual en el circuito nacional. En 2020 rozó el título en el Campeonato de España Clásico (fue subcampeón), montando a su caballo estrella Casper de Luxe. Y ha logrado el triunfo en el Gran Premio Las Cadenas (2021 y 2022), el Gran Premio de Cuenca (2023) y Prueba Grande La Herradura (2025). El economista invierte su propio capital en su pasión por el deporte hípico, manteniendo una cuadra personal competitiva que poco tiene que envidiar a la de muchos profesionales.

Íñigo Fernández de Mesa compitiendo en saltos en 2021 con uno de sus caballos habituales, Tiffany de Olid. Firma: Ecuestre

Su perfil combina una sólida formación académica con la competición hípica y, sobre todo, una experiencia de gestión en momentos críticos para la economía española, siendo una de las voces más autorizadas en el análisis de la coyuntura actual, que aborda en esta entrevista concedida a Industry TALKS.

¿Cuáles son las mayores fortalezas y principales amenazas de la economía española hoy?

España presenta un crecimiento económico sólido, con tasas superiores a la de la Unión Europea, en los últimos años y una capacidad de resistencia a las crisis recientes.

Entre las fortalezas cabe destacar la estabilidad de la pertenencia a la UE y a la Eurozona, así como un impulso demográfico notable. También está el idioma, ya que el español es la segunda lengua más hablada del mundo y la posición geoestratégica de nuestro país, en el cruce entre Europa, América Latina y el norte de África, la convierte en una plataforma privilegiada para los negocios internacionales.

Me gustaría remarcar también la existencia de un tejido empresarial sólido y competitivo, con empresas que son auténticos referentes internacionales.

La economía española destaca por su diversidad y por la fortaleza de sus sectores estratégicos. Contamos con un sector turístico líder mundial, una potente industria del automóvil y un ecosistema tecnológico en rápida expansión. Pero si hay un ámbito que refleja la visión de futuro de nuestro país, ese es el de las energías renovables. España es hoy un referente global en energía solar y eólica, atrayendo inversiones internacionales y situándose a la vanguardia de la transición energética y la sostenibilidad.

Nuestra competitividad se apoya, asimismo, en una buena red de infraestructuras que no debemos descuidar.

La capacidad del país para generar talento y para atraerlo, también son fortalezas, así como un sistema financiero solvente, que favorece el flujo de crédito hacia la economía real.

Entre las debilidades seguimos teniendo pendiente reducir los desequilibrios fiscales, la baja productividad y la alta tasa de paro de nuestro mercado laboral. También sería adecuado impulsar la inversión y la innovación. Además, tenemos los desequilibrios del mercado residencial, con los problemas del acceso a la vivienda en determinadas ciudades.

Desde el punto de vista empresarial también preocupa la rigidez del mercado de trabajo y los elevados costes laborales, así como la falta de competitividad fiscal del país.

¿Cuáles son sus previsiones sobre la evolución de la economía española a corto y medio plazo?

A corto plazo se prevé desaceleración del crecimiento, hasta el 2,1% en 2026 y al 1,8% en 2027. A pesar de ello, seguiremos creciendo más que nuestros socios europeos. 

En cuando a la inflación, la media anual puede situarse alrededor del 3,2% en el presente año y se moderara al 2,4% en 2027.

Consideramos necesario que mejore la productividad, la inversión, la innovación y la competitividad en nuestra economía.

¿Cuál es el peso de la industria en la economía española?

El peso de la industria española en la economía se ha mantenido estable en el periodo 2015-2025, representando algo más del 14% del PIB y cerca del 16% del Valor Añadido Bruto (VAB). Este dato revela que la importancia de este sector en la economía no ha cambiado en los últimos 10 años. En 2025 alcanzó su máximo valor al generar 240.086 millones de euros.

En términos de crecimiento, entre 2015 y 2025 el sector industrial expandió su valor en casi 80.000 millones de euros; es decir, creció un 52% en los últimos 10 años. Teniendo en cuenta que la economía española se expandió en torno a un 55% en ese periodo, los incrementos de valor de la industria se encuentran en consonancia con la economía en su conjunto.

Antonio Garamendi, presidente de CEOE, e Íñigo Fernández de Mesa, vicepresidente de la patronal, en una comparecencia en su sede de Madrid. Firma: IEE

En perspectiva internacional, España se mantiene de forma persistente por debajo del peso industrial registrado en la UE y la Eurozona. Mientras que, en 2025, el peso industrial en el VAB era del 16% en España, esta cifra es del 19% para el caso de la Unión Europea y de la Eurozona.

¿Y en términos de inversión?

La inversión total de la industria española ha crecido de forma sostenida desde la pandemia: de 29.076 millones de euros en 2020 pasó a 35.021 millones en 2022, a 39.829 millones en 2023 y alcanzó los 43.014 millones en 2024, según la Estadística Estructural de Empresas del Instituto Nacional de Estadística (INE).

En apenas cuatro años el sector ha incrementado su inversión en casi un 48%, una señal clara de recuperación. Además, en 2024, último año disponible, la inversión industrial representó el 13,3% de toda la inversión española.

Dentro de esa inversión industrial, 37.450 millones corresponden a activos materiales (terrenos, edificios, instalaciones y maquinaria) y 5.564 millones a activos intangibles, una partida que casi se ha duplicado desde 2018 y que refleja la apuesta creciente del sector por digitalización, software e I+D. La inversión en activos materiales representó el 18,2% del valor añadido del sector. El 74,1% la realizaron empresas de la industria manufacturera y un 19,3% las de suministro de energía eléctrica, gas, vapor y aire acondicionado.

Has destacado el papel del tejido empresarial en nuestro país, ¿cuál es su situación en la industria?

El sector industrial español cerró 2024 con 184.476 empresas y una facturación de 858.000 millones de euros. Entre 2018 y 2024 el sector perdió casi 11.000 empresas, una caída del 5,6% que se explica casi por completo por la desaparición de microempresas: las de menos de 10 empleados, que representan el 83% del tejido, y se perdieron cerca de 12.000. El resto crece: las medianas suben entre un 6% y un 9%, y las grandes (de 250 empleados o más) aumentan un 20%. Así, el tejido industrial español está formado en un 96% por firmas que tienen menos de 50 empleados, y solo 1.224, el 1%, superan los 250.

En cuanto a la facturación, la industria española generó 857.826 millones de euros en cifra de negocios en 2024, un 27,9% más que en 2018. Sin embargo, en el periodo 2023–2024 la actividad retrocedió ligeramente (−0,8%), arrastrada principalmente por la caída del suministro de energía eléctrica y gas.

¿Y cuáles son sus previsiones de futuro para la industria de española?

Las perspectivas son favorables a medio y largo plazo, impulsadas por la transición energética, la digitalización, la automatización y las nuevas políticas europeas de autonomía estratégica.

Aunque el comportamiento será heterogéneo por sectores. España dispone de ventajas competitivas relevantes en energías renovables, infraestructuras e internacionalización, que pueden atraer nuevas inversiones industriales.

Sin embargo, para consolidar este crecimiento será necesario aumentar la productividad, acelerar la innovación, reforzar la formación de talento técnico y garantizar un entorno regulatorio y energético competitivo.

El futuro de la industria española pasa por ganar peso en actividades de mayor valor añadido, intensivas en tecnología y conocimiento, y así tener un papel más relevante dentro de las cadenas de valor europeas y globales.

¿Qué necesita la industria española para crecer y alcanzar el objetivo de representar el 20% del PIB?

Una de las debilidades destacables para la industria española es la falta de dinamismo económico en lo referente a su presencia exterior. En 2026 las exportaciones totales de la industria han crecido tan solo un 0,4% respecto al año anterior.

También los costes energéticos y dependencia exterior. El Barómetro Industrial 2025 del Consejo General de la Ingeniería Técnica Industrial de España (COGITI) enfatiza la necesidad de un modelo energético estable, económico y seguro como condición para mejorar la competitividad de las pymes industriales. Los elevados costes de la energía y la dependencia de materias primas importadas siguen siendo una barrera importante para la competitividad de las empresas españolas.

Asimismo, hay un déficit de talento cualificado. Ese mismo Barómetro destaca que seis de cada diez empresas del sector industrial tienen serias dificultades para captar talento cualificado. A esto se suma que apenas el 12,7% del alumnado español cursa Formación Profesional de carácter industrial, frente al 21% en Austria o el 27% en Alemania.

Por otro lado, existe una brecha de innovación y productividad. El Barómetro también revela que los profesionales del sector identifican la I+D+i como principal palanca de mejora de la productividad (35%), seguida del desarrollo de soluciones basadas en inteligencia artificial (31%) y la formación en industrias descarbonizadas (29%). En paralelo, la inversión en I+D del sector se sitúa en el 1,4% del PIB, frente al 2,1% de la media europea, una brecha que no se ha cerrado en la última década, según los últimos datos de 2024 de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Íñigo Fernández de Mesa en la sede del Instituto de Estudios Económicos del que es presidente. Firma IEE

¿Y cuáles son sus fortalezas que hay que apuntalar y potenciar para ese crecimiento?

La productividad media del sector es elevada en términos agregados, mayor que la de la media de la economía, alcanzando 82.820 euros de valor añadido por ocupado en 2023.

Las ramas industriales de mayor valor añadido aparecen relativamente bien posicionadas en productividad, especialmente la industria química y farmacéutica, la fabricación de productos informáticos, electrónicos y ópticos, maquinaria y equipo, material eléctrico, vehículos de motor y otro material de transporte.

Algunas manufacturas avanzadas muestran buena posición frente a la digitalización, en particular la fabricación de productos informáticos, electrónicos y ópticos, de vehículos de motor y de otro material de transporte.

La automoción es una fortaleza exportadora clara del sector industrial, al representar el 17,1% de las exportaciones industriales en 2023.

¿Cómo se está comportando el empleo en la industria y cuáles son sus previsiones sobre su evolución?

En 2025, el empleo en el sector industrial alcanzó los tres millones de personas, tras haber registrado un incremento cercano a 520.000 ocupados en la última década. No obstante, el peso relativo de este sector sobre el total del empleo en la economía se ha mantenido prácticamente estable, situándose en torno al 13,5%, con una ligera reducción desde el 13,9% observado en 2015 hasta el 13,5% en 2025. Se espera que el peso del sector continúe estable en los próximos años.

Eso, sí, en general, la industria suele pagar salarios más elevados que la media de la economía y sus empleos tienden a ser más estables. Y en algunos subsectores también se demanda una formación elevada.

¿Cuáles son las actividades industriales más importantes para nuestro país y las que habría que impulsar de cara al futuro?

En general, la manufactura española presenta una estructura dual clara: por un lado, un núcleo dinámico formado por alimentación, farmacéutica, vehículos de motor y equipos industriales que concentra la mayor parte de la facturación, crece por encima de la media y genera empleo de forma sostenida. Por otro, un grupo de sectores tradicionales (textil, confección y cuero) en contracción estructural, con pérdidas de actividad y empleo. En medio, sectores como química, productos metálicos o madera crecen, pero a ritmos moderados.

La alimentación es el subsector más importante de la manufactura (18,8% del total industrial) y también uno de los más activos. Encadena seis años creciendo. Su cifra de negocio ha aumentado un 52,7% desde 2018 y siguió acelerando en 2024 (+4,2%). Ha creado casi 70.000 empleos netos en ese período, un +18,5% de su fuerza de trabajo.

Por su parte, la industria farmacéutica es pequeña pero muy dinámica. Con solo 367 empresas, su crecimiento es el más intenso del sector (+49% en cifra de negocio desde 2018 y +9,6% solo en 2024. En empleo ha generado +31% de ocupados en seis años, el mayor incremento de toda la manufactura.

Los vehículos de motor son el segundo subsector por volumen (11,4% del total industrial, casi 98.000 millones de euros de cifra de negocio en 2024) y ha crecido +4,8% en el último año y +33,2% acumulado desde 2018.

En general, equipos y maquinaria —material eléctrico (+29,1%), maquinaria (+27,7%) y TIC/electrónica (+46,2%)— crecen por encima de la media desde 2018 y mantuvieron el signo positivo en 2024. Destaca especialmente el segmento de otro material de transporte: +38,2% acumulado y +9,9% solo en 2024, el mayor crecimiento interanual de toda la manufactura. El empleo acompaña en todos ellos, liderada por tecnologías de la información y la comunicación/electrónica (+23,8% de ocupados desde 2018).

En cambio, la industria textil, confección y cuero pierden peso de forma sostenida: en conjunto representan apenas el 1,8% de la facturación industrial total, ingresaron de media un 2% menos en 2024 que en 2023, y han perdido entre un 1% y un 18% de sus ocupados desde 2018, siendo confección el caso más grave con casi 8.000 puestos destruidos en seis años.

Al margen de las manufacturas, los sectores energéticos también están jugando un papel destacado y todo apunta a que seguirá siendo así en los próximos años.

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