La mayor cervecera familiar de España acaba de inaugurar una nueva sede corporativa justo enfrente de la histórica fábrica que es protagonista y testigo de su transformación y crecimiento. Apenas 12 meses antes había puesto en marcha una segunda planta industrial concebida para duplicar su capacidad productiva. Estos dos movimientos reflejan mucho más que una ampliación de instalaciones.
Junio de 2025 marcó un nuevo punto de inflexión para Corporación Hijos de Rivera. La compañía inauguró oficialmente su segunda fábrica de cerveza en Morás (Arteixo, A Coruña), una instalación vanguardista en la que se han invertido ya 280 millones de euros y que está concebida para asegurar la capacidad industrial necesaria para sostener el crecimiento de una empresa que ya distribuye sus productos en más de 80 países. Se trata de la segunda mayor fábrica de cerveza de Europa y alcanzará una inversión total de 500 millones de euros cuando se complete el proyecto, con una capacidad productiva de 400 millones de litros de cerveza, que podrá alcanzar los 900 millones cuando se desarrolle todo el potencial de la planta.
Nueva sede corporativa sostenible de Hijos de Rivera
Un año después, en junio de 2026, el grupo acaba de inaugurar su nueva sede corporativa sostenible, situada frente a su histórica fábrica de Agrela, también en A Coruña, desde donde coordinará su estrategia de desarrollo internacional. Un moderno complejo de más de 14.000 metros cuadrados construidos que se ha edificado sobre los terrenos del antiguo centro comercial Comcor (adquiridos por la empresa en 2019 frente a la propia fábrica), permitiendo unificar servicios, ganar espacio logístico y liberar áreas de la planta original para maximizar la eficiencia en la producción de cerveza.
Unas instalaciones con 480 paneles solares y una laguna para recuperar el agua de la lluvia y poder reutilizarla, con 40 pozos geotérmicos (capturan el calor natural almacenado en el interior de la Tierra y los trasladan a la superficie con el fin de generar calefacción, refrigeración, agua caliente y electricidad).
Estos movimientos no responden únicamente a una ampliación de instalaciones. Reflejan el momento que atraviesa la empresa: una corporación familiar que ha dejado de ser únicamente la fabricante de Estrella Galicia para convertirse en uno de los grandes grupos españoles de bebidas, con presencia internacional y una estrategia de crecimiento basada en la inversión industrial, el control de toda su cadena de valor y una creciente apuesta por la diversificación.
Los resultados lo muestran. La compañía alcanzó en el ejercicio de 2025 una facturación de 945 millones de euros, un 6,7% más que el año anterior. El resultado de explotación avanzó llegó a 240 millones (+13,7%) y el beneficio después de impuestos terminó en 110 millones (+15,79%). La corporación está saneada financieramente, con una deuda que se sitúa en 0,7 veces el resultado de explotación. Y su plantilla alcanzó ya los 2.168 profesionales. Es más, a la empresa le gusta presumir de que el 94,5% de contratos eran indefinidos al cierre de ese ejercicio.
La historia de una empresa familiar que nunca dejó de serlo
Tras esas cifras continúa la misma familia. La historia comenzó en 1906, cuando José María Rivera Corral, un empresario gallego que había emigrado a México siendo muy joven, se presentó de vuelta en A Coruña para fundar La Estrella de Galicia, una fábrica dedicada inicialmente a la producción de cerveza y hielo.
Durante más de un siglo, el negocio ha pasado de generación en generación sin perder su carácter familiar ni abrir su capital a grandes grupos internacionales o fondos de inversión, una singularidad poco habitual en un sector dominado por gigantes multinacionales.
Actualmente la compañía está liderada por Ignacio Rivera como presidente ejecutivo, representante de la cuarta generación familiar, mientras la quinta generación comienza a incorporarse progresivamente a la estructura corporativa.
Esa continuidad ha permitido mantener una estrategia empresarial basada en decisiones de largo plazo, alejadas de los ciclos financieros que condicionan a las grandes compañías.
Más que Estrella Galicia
Aunque Estrella Galicia sigue siendo la marca más conocida del grupo, la corporación ha evolucionado hasta convertirse en una empresa diversificada especializada en bebidas.
Su actividad incluye las cervezas Estrella Galicia y 1906, aguas minerales como Cabreiroá, Agua de Cuevas, Fontarel, Magma o Auara; la sidra Maeloc, los vinos de Ponte da Boga, Vermut Rivera, La Tita Rivera y diferentes bebidas espirituosas.
Esta diversificación permite reducir la dependencia de una única categoría de producto y ampliar su presencia tanto en la hostelería como en los supermercados.

Crecer sin perder el control
La expansión reciente del grupo combina crecimiento orgánico con adquisiciones muy seleccionadas. En abril de 2025 Corporación Hijos de Rivera adquirió una participación mayoritaria en Basqueland Brewing, una de las cerveceras artesanales españolas con mayor reconocimiento internacional. Meses después, en octubre, incorporó Destilerías Vánagandr, firma gallega especializada en destilados prémium (que ha recibido premios internacionales que la distinguen entre las mejores ginebras del mundo).
Lejos de responder únicamente a un incremento del volumen de negocio, ambas operaciones refuerzan su posicionamiento en segmentos de mayor valor añadido y permiten ampliar un catálogo orientado cada vez más hacia productos de carácter diferencial.
Paralelamente, la nueva fábrica de Morás supone una de las mayores inversiones industriales realizadas por la compañía en su historia reciente, diseñada para garantizar la capacidad productiva durante las próximas décadas. Además, la planta es autosuficiente desde su construcción en un 20% de su demanda energética gracias a la instalación de un parque fotovoltaico de 1MWp. Esta proporción irá aumentando progresivamente por la próxima construcción de una caldera de biomasa para la producción de vapor para reducir un 70% su dependencia del gas, el empleo de biogás procedente del proceso de depuración de aguas y la puesta en marcha de otras fuentes de energías verdes. Asimismo, se reutiliza toda la energía que se genera en el proceso de fabricación.
Además de su histórica fábrica de Agrela (A Coruña, Galicia), el grupo cuenta con plantas de producción de Fontarel en Loja (Granada); de las bodegas Fragas do Lecer en Monterrei (Ourense), Pazo Casanova en la capital de esta misma provincia, Ponte da Boga en Parada de Sil (Ourense) y Quinta do Couselo en O Rosal (Pontevedra); de Agua de Cuevas en Felechosa (Asturias); de Cabreiroá en Verín (Ourense); de Custom Drinks —sidra— en Chantada (Lugo); de ginebra prémium artesanal F de Formentera en la isla balear del mismo nombre;
La internacionalización de Hijos de Rivera
El crecimiento de Hijos de Rivera depende en buena medida de los mercados internacionales porque en 2025 el 15% de sus ingresos procedió del exterior y los responsables de la compañía son conscientes de que esa proporción tiene que seguir aumentando.
La empresa comercializa actualmente sus productos en más de 80 países y ha ido sustituyendo progresivamente el modelo tradicional basado exclusivamente en distribuidores por una estrategia con estructuras comerciales propias en mercados considerados estratégicos.
En mayo de 2026 dio un nuevo paso con la creación de Estrella Galicia Italia, una filial propia destinada a desarrollar directamente el mercado italiano mediante equipos comerciales y capacidad logística propia.
La compañía cuenta además con filiales internacionales en mercados estratégicos: Estados Unidos, Brasil, México, Reino Unido, Irlanda, Portugal, China y Filipinas, consolidando una red que le permite controlar de forma más directa su crecimiento exterior.
Más de 2.000 personas detrás del crecimiento
El desarrollo industrial de la compañía también se refleja en su dimensión como empleador.
Corporación Hijos de Rivera supera actualmente los 2.000 trabajadores (2.168 al término de 2025) y continúa ampliando su estructura conforme aumenta su capacidad productiva y su presencia internacional.

El nuevo complejo industrial de Morás y la sede corporativa inaugurada este año simbolizan una apuesta por mantener el centro de decisión y buena parte de la actividad industrial en Galicia, reforzando el vínculo histórico entre la empresa y su territorio de origen.
Los desafíos de seguir siendo diferente
El modelo de Hijos de Rivera presenta también importantes retos. Competir en un mercado global dominado por grandes multinacionales obliga a mantener elevados niveles de inversión industrial, innovación y construcción de marca.
Al mismo tiempo, conservar la independencia accionarial limita el acceso a fuentes de financiación, haciendo que el crecimiento dependa en mayor medida de la capacidad de generar recursos propios.
Asimismo, aunque el grupo ha apostado claramente por la diversificación, lo que se muestra en sus resultados es que el 80% de sus ventas sigue procediendo de la cerveza (fundamentalmente de Estrella Galicia).
Algo similar sucede con el mercado nacional, que concentra un 85% de la facturación, por lo que el presidente del grupo ya ha manifestado públicamente que el negocio internacional debería crecer hasta el 20% de los ingresos.
Y ello, manteniendo una identidad de marca muy vinculada a Galicia, uno de los elementos que precisamente ha contribuido a diferenciar a su cerveza estrella frente a otros grandes fabricantes internacionales.
Volver a duplicar la empresa
La nueva fábrica de Morás, la sede corporativa inaugurada este año, la expansión internacional, las adquisiciones estratégicas y unos resultados financieros que ya rozan los 1.000 millones de euros dibujan una empresa inmersa en una nueva etapa de crecimiento.
En un sector dominado por gigantes internacionales, Corporación Hijos de Rivera continúa demostrando que también es posible construir una multinacional desde la independencia. Más de un siglo después de que José María Rivera regresara a Galicia para levantar una pequeña fábrica de cerveza y hielo, aquella empresa familiar sigue creciendo sin cambiar la decisión que probablemente mejor explica toda su historia: seguir siendo dueña de su propio futuro. Su actual plan estratégico abarca hasta 2027 y la compañía familiar ya se ha fijado la meta de volver a duplicar su tamaño y alcanzar los 2.000 millones de euros de ingresos en el año 2030.

