La historia de Mahou San Miguel es la unión de dos trayectorias que nacieron simultáneamente en 1890 en dos rincones opuestos del mundo: Madrid y Manila. Y de un hito que cambió el futuro en el año 2000, cuando Mahou adquirió San Miguel, creando la compañía cervecera líder en España.
El origen está en Casimiro Mahou, un emprendedor francés que llegó a Madrid a mediados del siglo XIX y montó una fábrica de papel pintado primero y de pinturas al óleo después en la madrileña calle de Amaniel, que años más tarde acogería la primera e histórica fábrica de Mahou, bautizada como El Barril —dejó la producción en los años 60, pero el edificio sigue en pie y hoy alberga el Museo ABC de Dibujo e Ilustración—.
Su sueño era fabricar cerveza al estilo alemán (era de Lorena, cerca de la frontera germana) en un momento en el que en la capital solo se bebía vino. Tras su muerte, su viuda e hijos heredaron su negocio y tuvieron éxito con uno nuevo: la fabricación de hielo, un bien escaso y valioso en la época para conservar alimentos. Aprovechando esa maquinaria y tecnología, decidieron comenzar a fabricar cerveza. La sociedad nació con el nombre de Hijos de Casimiro Mahou, fábrica de hielo y cerveza. Hoy el grupo está gestionado por la sexta y séptima generación de descendientes.
Curiosamente, San Miguel nació el mismo año que Mahou, pero a miles de kilómetros de distancia. Fue fundada en Manila (Filipinas, entonces provincia colonial española), por un grupo de empresarios liderados por Enrique María Barretto. En 1947 se creó la filial española La Segarra en Lérida, que en 1957 pasó a llamarse oficialmente Fábrica de Cerveza y Malta San Miguel. La filial española se separó de la matriz filipina para seguir su propio camino hasta que en el año 2000 fue adquirida al 100% por Mahou.
La entrada de Danone en Mahou
La cervecera madrileña ya era propietaria del 30% de San Miguel desde 1994 y con el cambio de siglo se acordó la compra del 70% que estaba en manos de Danone. El grupo alimentario francés era socio común de ambas cerveceras porque tenía, a su vez, el 33,3% de Mahou desde 1979.
Una venta accionarial parcial que las propias familias fundadoras de Mahou acordaron para dar entrada a un socio tecnológico y financiero sólido en un momento de crisis interna. Fue el momento en que la propiedad de la empresa española, por fallecimientos y herencias, se dividió entre los Mahou y los Gervás.
El comprador original fue Brasseries Kronenbourg, una cervecera francesa que pertenecía al Grupo BSN (que más tarde cambiaría su nombre a Danone). Con el tiempo, las familias de la cervecera madrileña desarrollaron fuertes discrepancias sobre la gestión, de forma que Danone supuso un árbitro que evitaba el bloqueo de la empresa para que se siguiesen tomando las decisiones estratégicas.
El gran salto: el nacimiento del grupo Mahou San Miguel
En el año 2000 Mahou compra a Danone su 70% de San Miguel por 55.000 millones de las antiguas pesetas (unos 330,5 millones de euros). Una adquisición que permitió al grupo ganar cuota de mercado y frenar la fuerte ofensiva de la multinacional holandesa Heineken en España, que acababa de comprar la sevillana Cruzcampo.
El objetivo se había cumplido: crear un gigante cervecero genuinamente español para competir a gran escala, además de ser el líder nacional con una cuota de mercado del 33,4% en el año 2001, superando a Heineken (que tenía un 30,3%). Pero el nuevo grupo no solo ganó volumen, sino también complementariedad geográfica: Mahou dominaba el centro de España mientras que San Miguel era muy fuerte en Cataluña, Andalucía y el mercado internacional.
Cinco años después, Danone decidía centrarse en sus negocios más fuertes (salud y nutrición) y abandonar el sector de la cerveza y vendió de nuevo por 600 millones de euros su participación a las familias propietarias de Mahou, que desde entonces han sabido llevar las riendas del grupo en solitario y hacerlo crecer hasta la dimensión que conocemos hoy en día.

El nuevo grupo aportó por un fuerte crecimiento inorgánico, adquiriendo en 2004 Cerveza Reina (Cervezas Anaga), una marca canaria para entrar con fuerza en el archipiélago; Cervezas Alhambra en 2007, emblemática marca de Granada, líder en el sur y con productos prémium como la Alhambra Reserva 1925; Solán de Cabras en 2011, dando un giro histórico al entrar en el sector de las aguas minerales con una de las marcas más reconocidas de España; en 2014, el salto internacional con la entrada en el capital de la cervecera artesanal estadounidense Founders Brewing —compró el 30% , llegó al 90% en 2019 y en 2025 se hizo con el 100% de la compañía—; en 2015 entró con un 25% en la propiedad de la histórica marca de Bilbao La Salve, participación que elevó hasta el 43% en 2017; y en 2018 replicaron el modelo de adquisición de marcas con raigambre territorial con la compra del 51,78% de Aguas del Valle de la Orotava, compañía tinerfeña que comercializa las marcas Fonteide y Los Alpes.
Últimos resultados financieros de Mahou San Miguel
Mahou San Miguel, hoy el mayor grupo cervecero de capital español y uno de los principales del sector de bebidas en el país —solo por detrás de la filial de la multinacional Coca-Cola—, ha presentado sus resultados del ejercicio 2025, en el que ha alcanzado los 1.895,6 millones de euros de facturación, lo que supone una reducción del 1,9% en comparación a 2024. Por el contrario, el grupo elevó su resultado bruto de explotación o ebitda de 300 a 306 millones de euros (+1,9%).
El beneficio neto también se redujo un 12,6%, situándose en 100,3 millones debido a las inversiones récord de 566,3 millones de euros y a una contracción generalizada del consumo de cerveza, que en España estuvo en línea con la de todo el sector (en el caso de Mahou San Miguel fue del 4,7% y el consumo de cerveza en nuestro país se redujo un 4,9% según los datos del informe sectorial de Cerveceros de España). Una caída que forma parte de los cambios en los hábitos de consumo y el descenso de ingesta de alcohol.
Entre las inversiones de carácter industrial y logístico más relevantes figuran un nuevo almacén anexo a su centro de producción de Alovera (Guadalajara), la renovación de una de las principales líneas de envasado de esa misma planta, la ampliación de su fábrica de Lleida o la instalación de un pasteurizador y una desalcoholizadora en su factoría de Mahou USA.
La compañía cuenta con 4.400 empleados y ocho fábricas en nuestro país: la principal, en Alovera, la mayor de España y tercera de Europa según la compañía; Lleida, Burgos, Málaga, Granada, Córdoba, Candelaria (Tenerife) y Bilbao (de Cervezas La Salve, participada por Mahou San Miguel). Además, tiene otras tres en Estados Unidos: dos en Grand Rapids (Michigan) y una en Boulder (Colorado). Asimismo, tiene cuatro plantas de envasado de agua mineral: dos en Beteta (Cuenca) —Solán de Cabras y Sierra del Segura—, una en Los Llanos de Aridane (La Palma) —Fonteide— y una en Guitiriz (Lugo) —Fontenova—.
Estados Unidos y diversificación
En el ámbito internacional, Mahou San Miguel en el último ejercicio continuó fortaleciendo su presencia en más de 70 países. Completó la adquisición del 100% de las empresas Founders Brewing y Avery Brewing en Estados Unidos y llevó a cabo la ampliación de su acuerdo con AB InBev en Reino Unido, el gigante mundial dueño de Budweiser —en 2025 cambió de socio en el país británico rompiendo con Carlsberg—, lo que ha impulsado crecimientos a doble dígito en el primer semestre de 2026 en ambos mercados.
Además, en su estrategia de diversificación para mitigar el descenso del consumo de alcohol en nuestro país y seguir creciendo, durante el pasado año anunció su entrada en el negocio del café para hostelería, con Café 170º; y de las bebidas energéticas, con Refeel, elaborada con ingredientes 100% naturales. Además, lanzó Los Cachis, bebidas con base de vino y su servicio de dispensadores de agua mineral natural Fonteide en Canarias. Y destaca la evolución de su negocio de agua, que creció un 5,2% en el que ha sido un año récord para su marca Solán de Cabras.
No obstante, la compañía continuó liderando los canales de alimentación y hostelería, las categorías de cerveza con alcohol, sin alcohol y sin gluten, con una cuota de producción del 31%.

En los primeros meses de este año, el grupo ha seguido profundizando en su diversificación con el lanzamiento de Mahou 0,0 Rubia en España; Founders Nonetheless, su primera cerveza sin alcohol para el mercado de Estados Unidos; Yuzz, su primer refresco en nuestro país en la categoría fun skin care —cuidado personal a través de la bebida, en este caso con ácido hialurónico y vitamina C—. Y próximamente estrenará San Miguel Low, una cerveza de baja graduación alcohólica; y Esencia, una nueva variedad de Café 170º. Además, Solán de Cabras con gas amplía su gama al formato de botella de plástico.
La misma senda está siguiendo en su estrategia internacional, con el lanzamiento de Vamos by Mahou en Egipto, una bebida de malta carbonatada sin alcohol desarrollada específicamente para este mercado; y Water Hazard en Estados Unidos, donde además fabrica para otras cerveceras.
Relevo en la cúpula de Mahou San Miguel
El director general del grupo, Alberto Rodríguez-Toquero, dejará la compañía tras liderar una fase de expansión e inversión sin precedentes, tras 20 años en los que la facturación se ha duplicado, pasando de 929,8 millones de euros a los 1.895,6 millones del pasado año. Cuando cogió las riendas de la compañía esta era eminentemente nacional y bajo su mando el negocio internacional ha pasado a representar casi el 20% de los ingresos del grupo (19,8% en 2025).
También acometió la diversificación del negocio, en los que el agua mineral y las cervezas artesanales estadounidenses han sido claves. En esta trayectoria, dos grandes crisis: la financiera de 2008 y la de la pandemia de 2020. No obstante, no se desvinculará del todo de la compañía: cuando abandone la dirección general seguirá vinculado a la empresa en un rol no ejecutivo.
Rodríguez-Toquero será relevado por Peio Arbeloa en enero de 2027, que ha sido nombrado a finales de mayo subdirector general para llevar a cabo una transición ordenada. Un hombre de la casa: forma parte de la compañía desde hace 15 años.
Una transición diseñada con tiempo, al más puro estilo de las empresas familiares bien gestionadas, en una compañía que a pesar de su crecimiento se mantiene por el momento fuera de la cotización de los mercados financieros y con la saga fundadora aún en su accionariado. La familia Mahou Herráiz tiene el 50%; las hermanas Germina Eva y Ana Francisca Gervás poseen el 33,33%; y Mercedes Calvo tiene un 16,66%.
Esta última está representada en el consejo de administración en calidad de vicepresidente por su sobrino Gerardo Fernández Calvo, el CEO de Chocolates Trapa, que es propiedad de la familia palentina Fernández Cavo (ella es titular del 52%, Gerardo del 28% y su hermano Rubén del 20%, según la clasificación Los más ricos de España 2025 del diario El Mundo).
Una empresa de origen familiar, en la que participan ya los miembros de la séptima generación, que ha salvado las habituales diferencias entre descendientes y que ha conseguido codearse con los gigantes internacionales del sector, como AB InBev, Heineken o Carlsberg sin perder su independencia accionarial ni someter sus decisiones a un despacho de una multinacional a miles de kilómetros de España.

