La industria constituye el ámbito donde un mayor porcentaje de profesionales (35,9%) perciben el potencial de implantación del IoT. Los resultados del estudio muestran que el IoT ha dejado de considerarse como una tecnología emergente para convertirse en una herramienta práctica orientada a mejorar la eficiencia operativa.
El 94% de los profesionales encuestados afirma haber trabajado con soluciones IoT y el 63,2% las utiliza en su actividad profesional. Además, el 77,9% asegura haber experimentado mejoras significativas gracias a su implantación. Entre los principales beneficios destacan la reducción de costes (43,4%), la mejora de la calidad de vida (36,8%) y el ahorro de tiempo (15,1%).
La industria busca eficiencia basada en datos
Según recoge el Libro Blanco del IoT de UnaBiz (desarrollado a partir de los datos del primer Barómetro del IoT) la industria está incorporando esta tecnología no como una tendencia, sino como una necesidad competitiva. Las aplicaciones relacionadas con el mantenimiento predictivo, el control energético, la visibilidad de activos o la automatización de procesos permiten reducir fallos, optimizar recursos y mejorar la calidad operativa.
El documento concluye que la industria adopta el IoT cuando demuestra un impacto directo sobre indicadores de negocio como la eficiencia, los costes o la continuidad operativa. Además, el 82,5% de los profesionales encuestados considera muy útil la capacidad de esta tecnología para anticipar incidencias antes de que se produzcan, favoreciendo un modelo de gestión preventivo frente a uno reactivo.
De la monitorización a la toma de decisiones
Más allá de conectar dispositivos, el valor del IoT reside en convertir los datos en decisiones. Los profesionales describen esta tecnología como una herramienta que permite «ver mejor el negocio», detectar anomalías antes de que se conviertan en problemas y disponer de información en tiempo real para optimizar la operativa.
En el contexto industrial, entre las aplicaciones destaca la monitorización del proceso de maduración del hormigón mediante sensores conectados, que permiten conocer con precisión cuándo una estructura ha alcanzado la resistencia necesaria, reduciendo tiempos de espera innecesarios y mejorando la planificación.
El reto ya no es tecnológico
Pese al grado de adopción alcanzado, el estudio identifica barreras que siguen limitando un despliegue más amplio del IoT en el ámbito empresarial. La principal es la falta de conocimiento (44,9%), seguida del coste percibido de la tecnología (24,5%) y de la conectividad (23,5%).
El estudio de UnaBiz concluye que estos obstáculos responden, en gran medida, a cuestiones de percepción más que a limitaciones tecnológicas. Las soluciones IoT actuales son modulares y escalables, pero todavía existe un amplio margen para acercar esta tecnología a las organizaciones mediante formación, divulgación y casos de uso reales que faciliten la comprensión de su impacto sobre el negocio.
«El futuro del IoT en la industria dependerá menos de desarrollar nuevas tecnologías y más de la capacidad para demostrar su impacto sobre la productividad, la eficiencia y la toma de decisiones», señala Manuel Álvarez, Managing Director de UnaBiz Spain.

