Las iniciativas tienen una duración de cuatro años y están integradas por entre tres y diez grupos de investigadores procedentes de al menos tres instituciones distintas. Los trabajos se centrarán en ámbitos como la ingeniería biomédica, nuevos sistemas de diagnóstico, desarrollo de medicamentos o vacunas, neurociencia o robótica médica.
Los beneficiarios son universidades, organismos y centros públicos de investigación, fundaciones Imdea, otras organizaciones dedicadas a la I+D y entidades e instituciones sanitarias que desarrollen esta actividad.
La cuantía máxima de la ayuda para cada programa se ha incrementado con respecto a la anterior convocatoria de hasta 1,3 millones de euros, que pueden destinarse a contratación de personal investigador, técnico o de gestión y gestor de I+D, la adquisición de equipamiento y la amortización de equipos o movilidad.
Asimismo, puede aplicarse a gastos indirectos, hasta un límite del 25% del total. Como novedad, se ha impulsado la inclusión de grupos emergentes liderados por jóvenes. Las condiciones de participación también se han flexibilizado al simplificarse los procesos administrativos, reduciendo la carga burocrática.
