RECONVERSIÓN

Volkswagen acuerda vender una de sus fábricas en Alemania para convertirla en una planta de armamento con capital israelí

El proceso de rearme europeo ha abierto una nueva salida para una de las fábricas de automóviles que Volkswagen había decidido dejar sin producción. El grupo alemán ha alcanzado un acuerdo con el Estado de Baja Sajonia y la firma de inversión israelí Aurelius Capital sobre las condiciones fundamentales para la venta de Volkswagen Osnabrück GmbH, cuya histórica planta será transformada progresivamente en un centro de producción para los sectores de seguridad y defensa.

El plan contempla que Aurelius se convierta en el propietario mayoritario de la sociedad, acompañado por el Estado de Baja Sajonia. El primer proyecto industrial previsto será una colaboración con la compañía israelí Rafael Advanced Defense Systems para la posible fabricación en Alemania de sistemas y componentes destinados a la defensa aérea de Alemania y otros países europeos.

La operación todavía no está cerrada definitivamente. Volkswagen precisa que deberá culminar la negociación de los acuerdos finales y obtener las correspondientes autorizaciones corporativas y regulatorias. Tampoco se ha comunicado el precio de la transacción.


Del T-Roc Cabriolet a la defensa aérea

La transformación supone un cambio completo para una planta con 125 años de tradición industrial. Actualmente, Osnabrück fabrica el T-Roc Cabriolet, cuya producción terminará en verano de 2027. Volkswagen había decidido ya en 2024 abandonar a partir de entonces la fabricación de vehículos en estas instalaciones.

Osnabrück se ha especializado históricamente en series reducidas y vehículos especiales. Por sus líneas han pasado modelos como el Volkswagen Golf Cabriolet, los Porsche Boxster y Cayman, el singular Volkswagen XL1 y vehículos de Moia. La factoría también ha realizado trabajos parciales para otros modelos, desde pintura hasta montaje final.

Esa experiencia industrial es precisamente uno de los activos que los nuevos propietarios pretenden aprovechar. Volkswagen aportará durante la transición su experiencia en desarrollo e industrialización y la infraestructura existente, mientras la plantilla tendrá un papel central en la puesta en marcha y posterior industrialización de la producción militar.


Rafael y la defensa antimisiles

Volkswagen es deliberadamente prudente sobre qué armas saldrán de Osnabrück. La nota oficial únicamente confirma la «posible fabricación de sistemas y componentes para sistemas de defensa aérea» junto a Rafael y señala que el proyecto está dirigido a los mercados alemán y europeo.

Las informaciones publicadas durante los últimos meses permiten concretar algo más. Las conversaciones con Rafael han estado vinculadas al sistema israelí de defensa aérea Iron Dome. La compañía es uno de los principales fabricantes israelíes de defensa antiaérea y antimisiles y participa, además de en Iron Dome, en sistemas como David’s Sling y Arrow.

Según informaciones publicadas anteriormente sobre las negociaciones y recogidas por medios especializados, el proyecto de Osnabrück no estaría destinado a fabricar el interceptor Tamir de Iron Dome. Los planes se han centrado en componentes como vehículos, elementos de los lanzadores, generadores y otros equipos terrestres asociados al sistema.

Este punto, sin embargo, todavía no ha sido detallado oficialmente por Volkswagen en el acuerdo anunciado este lunes. La compañía tampoco confirma que el producto que finalmente se industrialice vaya a ser específicamente Iron Dome, por lo que la definición concreta de la producción dependerá de las siguientes fases de negociación.


Más proyectos militares

La transformación tampoco se limitará necesariamente a Rafael. El objetivo declarado es convertir progresivamente Osnabrück en un «centro de competencia para soluciones de seguridad y defensa», aprovechando las instalaciones y el personal especializado procedentes de la automoción.

El acuerdo con Rafael funcionaría como proyecto inicial o ancla, pero Aurelius y Baja Sajonia pretenden atraer posteriormente otras asociaciones industriales y nuevos programas de defensa. Volkswagen indica que el desarrollo se realizará progresivamente y estará condicionado a la llegada de proyectos concretos.

El cambio permitirá además salvar una parte significativa del empleo de una planta cuyo futuro había quedado en entredicho. El comité de empresa de Volkswagen afirma que más de 1.200 trabajadores tienen ya una perspectiva de continuidad.

La operación convierte así Osnabrück en uno de los ejemplos más visibles del trasvase de capacidad industrial que está provocando el incremento del gasto militar europeo. Instalaciones, trabajadores y conocimientos especializados desarrollados durante décadas para la automoción pasarán a atender una industria de defensa que, por el contrario, necesita aumentar rápidamente su capacidad productiva.

Para Volkswagen supone además encontrar una salida a una factoría afectada por el exceso de capacidad que está obligando al grupo a acometer una profunda reestructuración de sus operaciones europeas. Para Baja Sajonia, la reconversión permite mantener actividad industrial y empleo cualificado y, al mismo tiempo, participar en la expansión de la base industrial de defensa alemana.

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