Para empezar, ¿qué es Ormazabal, ¿cuál es su actividad principal y cuáles son los grandes objetivos estratégicos que se ha marcado la compañía para los próximos años?
Ormazabal forma parte de Velatia, un grupo industrial y familiar con sede en el Parque Científico y Tecnológico de Bizkaia, en Derio. Contamos con 2.800 empleados en más de 50 países, 16 centros productivos a nivel global y un centro tecnológico altamente avanzado.
En Ormazabal llevamos cerca de 60 años trabajando para transformar la red eléctrica en una infraestructura más fiable, resiliente y sostenible. Nuestro propósito es liderar la evolución tecnológica de las redes eléctricas para hacer posible la transición hacia un modelo energético sostenible.
Para ello, desarrollamos, diseñamos y fabricamos a nivel global un amplio porfolio que abarca desde equipos individuales hasta soluciones integradas para la distribución eléctrica. En función del mercado, este porfolio incluye celdas de media tensión, transformadores, sistemas de protección y automatización, soluciones de baja tensión, así como envolventes o centros de transformación prefabricados, ofreciendo una solución única adaptada a cada proyecto.
Adaptamos cada solución a las necesidades de cada cliente y región, dando respuesta a múltiples sectores: redes de distribución, recarga de vehículo eléctrico, puertos verdes, centros de datos, energías renovables, almacenamiento, microrredes industriales o proyectos de construcción e infraestructuras.
Aunque las aplicaciones son muy diversas, todas se sustentan en una misma base: el conocimiento, la capacidad de ingeniería y la experiencia para diseñar la solución más adecuada en cada caso.
Acaban de colocar la primera piedra de su nuevo centro industrial en Krefeld. ¿Qué supone esta inversión de 10 millones de euros para la estrategia de Ormazabal en Alemania y qué papel jugará este mercado dentro del crecimiento de la compañía en Europa?
Para Ormazabal, Alemania ha sido, es y seguirá siendo un país clave en nuestra estrategia en Europa Central, como demuestra nuestra presencia de más de 20 años en el país.
Nuestra inversión en Alemania no es casualidad. Contamos con un equipo de cerca de 100 profesionales altamente cualificados y con una red local de proveedores y socios que nos permite operar dentro de un ecosistema industrial y tecnológico altamente competitivo.
La nueva sede en Krefeld representa un salto cualitativo en nuestra capacidad para adaptar nuestras soluciones a las necesidades del mercado local, incluyendo las condiciones técnicas de conexión, las especificaciones locales y los requisitos particulares de los operadores de red.
El nuevo centro funcionará como sede no solo para Alemania, sino también para Europa Central y del Este, y ha sido diseñado teniendo en cuenta el crecimiento futuro.
Ubicado en una parcela de 12.000 metros cuadrados, ofrece la flexibilidad necesaria para ampliar nuestras operaciones conforme evolucionen las necesidades del mercado. Esta inversión refuerza nuestra posición en Alemania y crea una base sólida para un crecimiento sostenible en Europa.

El centro se centrará en la prestación de servicios de ingeniería, la ejecución técnica de proyectos, la actividad comercial, el servicio y la adaptación de soluciones a los requisitos específicos del mercado local, apostando por un alto grado de automatización y digitalización.
A medida que la transición energética transforma las exigencias sobre las redes eléctricas, queremos estar aún más cerca de nuestros clientes y acompañarlos de forma práctica en la transición hacia tecnologías libres de SF.
La electrificación de la economía está acelerando la demanda de infraestructuras eléctricas. ¿Cuáles son hoy los principales retos a los que se enfrentan las redes de distribución para poder integrar más energías renovables, almacenamiento y nuevos consumos como el vehículo eléctrico?
La integración de generación renovable, almacenamiento, vehículo eléctrico, bombas de calor y otras cargas flexibles hace que las redes de distribución sean más dinámicas y complejas. Esto exige tecnologías avanzadas de supervisión, automatización, control de tensión y estabilidad del sistema.
Tal y como vienen destacando desde hace años los informes anuales de la Agencia Internacional de la Energía (IEA), para cumplir los objetivos de descarbonización fijados por la Unión Europea es necesario multiplicar por dos o por tres las inversiones en infraestructuras eléctricas respecto a los últimos años.
En Alemania, uno de los principales retos es la modernización de las redes de distribución existentes para dar cabida a flujos de energía cada vez más descentralizados y bidireccionales. Los operadores de red deben acelerar la ampliación de la red, agilizar los procesos de conexión y autorización, y garantizar el cumplimiento de exigentes estándares técnicos.
Al mismo tiempo, mantener un alto nivel de fiabilidad y calidad del suministro durante toda esta transformación sigue siendo esencial, lo que hace que el conocimiento local y la ingeniería orientada a red sean más importantes que nunca.
Los recientes incidentes en redes en Europa han puesto de manifiesto la importancia de la operación resiliente, el control coordinado y unos estándares técnicos fiables en el sistema energético del futuro. Por ello, debemos seguir confiando en la tecnología como nuestro mejor aliado en el proceso de descarbonización de la economía, un entorno en el que Ormazabal se posiciona como uno de los actores de referencia en conocimiento y capacidades tecnológicas.
La Unión Europea está impulsando la eliminación progresiva del gas SF6 en los equipos de media tensión. ¿Cómo está viviendo el sector este cambio regulatorio y qué ventajas ofrecen las tecnologías alternativas que desarrolla Ormazabal frente a las soluciones tradicionales?
El hexafluoruro de azufre ha sido, hasta ahora, la solución más eficiente disponible para la industria de equipos eléctricos a la hora de abordar los retos de aislamiento y protección.
La nueva normativa europea sobre gases fluorados nos conduce hacia un escenario en el que este gas será completamente eliminado de nuestras tecnologías, en línea con los objetivos de neutralidad climática de la Unión Europea.
En este contexto, el sector se está adaptando a diferentes ritmos dependiendo de factores como la geografía, los segmentos de clientes, los niveles de tensión o los requisitos de los mercados nacionales.
En Alemania, la transición hacia tecnología de media tensión libre de SF₆ avanza claramente y ya estamos viendo un incremento significativo de la demanda de este tipo de soluciones. Al mismo tiempo, algunos países, especialmente en Europa Occidental y del Sur, continúan haciendo uso de los periodos transitorios y excepciones previstos en la normativa.

En Ormazabal somos plenamente conscientes de las incertidumbres que genera un cambio tecnológico de esta magnitud. Sin embargo, nuestras soluciones libres de SF₆ responden a estas preocupaciones gracias a más de 10 años de investigación continua, que han permitido que nuestros nuevos equipos operen bajo los mismos parámetros de diseño, operación y mantenimiento que los equipos con SF₆, cuya fiabilidad está demostrada durante más de 30 años.
Esto hace que nuestras soluciones sean altamente competitivas en todos los niveles.
Nuestra tecnología de aislamiento sustituye el SF₆ por aire industrial natural, producido de forma controlada y verificada a partir de gases presentes en la naturaleza, lo que la convierte en una solución accesible comercialmente y libre de patentes.
Hemos trabajado estrechamente con nuestros clientes para identificar los atributos y requisitos clave que deben cumplir nuestras nuevas gamas de celdas primarias y secundarias. Como resultado, ofrecemos la mejor alternativa para las redes de distribución eléctrica.
La digitalización se ha convertido en un elemento clave para las redes eléctricas. ¿Qué papel desempeñarán tecnologías como la inteligencia artificial, la monitorización en tiempo real o el análisis de datos en la gestión de las redes del futuro?
Tal y como indicábamos anteriormente, el gran reto asociado a la electrificación de la red y a la integración de nuevos actores (almacenamiento, autoconsumo, vehículo eléctrico, generación renovable, etc.) implica que las redes deben adaptarse a una gestión de activos cada vez más compleja.
La comunicación entre los distintos elementos que conforman los nodos principales de la red resulta, por tanto, esencial.
Aquí es donde la digitalización desempeña un papel clave: debe facilitar la comunicación entre estos nodos y los centros de control, al tiempo que potencia el papel de las celdas en la anticipación y prevención de incidencias mediante el uso de los datos generados por las redes inteligentes.
El paso de un modelo de resolución de incidencias a uno basado en mantenimiento predictivo es una estrategia que todos los actores de la red eléctrica deben abordar de forma conjunta.
Asimismo, es importante destacar la necesidad de proteger los elementos de red frente a sobretensiones o inestabilidades provocadas por estos nuevos agentes. Por ello, Ormazabal está invirtiendo en una amplia gama de soluciones clave para redes de baja tensión.
Europa habla cada vez más de autonomía industrial y de reforzar su cadena de suministro en sectores estratégicos. Desde su experiencia, ¿qué necesita la industria eléctrica europea para seguir siendo competitiva frente a otros mercados como Estados Unidos o Asia?
Somos una empresa altamente tecnológica e industrial, apoyada en una red de fabricación global e interconectada en los cinco continentes, con Europa liderando nuestra capacidad industrial.
Como otras compañías de este tipo, dependemos de una cadena de suministro cada vez más compleja y fuertemente influida por la estabilidad geopolítica.
Las recientes crisis —como la COVID-19, los conflictos en Ucrania y Oriente Medio, o las disrupciones en rutas clave como el estrecho de Ormuz o el canal de Suez— han puesto de manifiesto la importancia de contar con una industria soberana, resiliente y flexible, evitando al mismo tiempo el aislamiento como estrategia industrial.
La competitividad de nuestra industria reside en la capacidad de desarrollar soluciones altamente tecnológicas y flexibles, adaptadas a las necesidades de cada mercado gracias al conocimiento local.
Nuestro enfoque se basa en ofrecer soluciones llave en mano, con un fuerte componente de ingeniería, frente a modelos basados en producción estandarizada a gran escala.
Si miramos a los próximos cinco o diez años, ¿cómo imagina Ormazabal la red eléctrica del futuro y qué papel espera desempeñar la compañía en esa transformación hacia un sistema energético más sostenible, digital y resiliente?
La red eléctrica del futuro estará definida por la descarbonización y la electrificación de nuestra sociedad.
No existe una alternativa sostenible a nuestros modelos socioeconómicos actuales sin eliminar las emisiones a la atmósfera, lo que implica electrificar toda la demanda energética y avanzar hacia un mix de generación completamente renovable.
Asimismo, la red debe evolucionar en paralelo a las necesidades cambiantes de los consumidores —como el auge del vehículo eléctrico, el almacenamiento de energía o el autoconsumo—, que requieren redes más robustas, flexibles y digitalizadas.
Nuestro papel, como expertos en soluciones para la red, es garantizar esta evolución en los próximos años, asegurando la transición energética en todas las regiones y proporcionando soluciones de ingeniería adaptadas a las distintas configuraciones de red, tanto públicas como privadas.
