Son las previsiones que ha adelantado este martes Pacôme Révillon, CEO de Novaspace, la mayor firma de consultoría, inteligencia de mercado y servicios estratégicos para la industria espacial y de comunicaciones por satélite. El directivo francés ha analizado el impacto económico de un mercado en plena transformación. Este flujo masivo de capital responde a una planificación estratégica a largo plazo donde el espacio ha dejado de ser un campo de experimentación e investigación científica para convertirse en una infraestructura tecnológica, de seguridad y comercial de primer orden.
Un anuncio realizado durante su conferencia en la tercera edición del Congreso del Espacio, organizado por la Asociación Española de Empresas Tecnológicas de Defensa, Seguridad, Aeronáutica y Espacio (Tedae) en el Auditorio Mutua Madrileña de Madrid con el patrocinio institucional de la Agencia Espacial Española. Un evento que se desarrollará durante dos jornadas, hasta el mediodía de este miércoles y que a partir de esta edición se celebrará cada dos años.
El crecimiento sostenido del sector se explica en el actual contexto geopolítico, marcado por el compromiso de las naciones europeas de la OTAN de incrementar sus presupuestos en seguridad y defensa. La necesidad de contar con autonomía en comunicaciones, observación y meteorología satelital se ha intensificado tras el escenario abierto por la invasión de Ucrania por parte de Rusia y la exigencia de la Administración Trump de elevar el gasto militar en el continente europeo. Esta coyuntura ha obligado a los estados del Viejo Continente a actuar como clientes tractores, inyectando fondos que aseguren la resiliencia estratégica desde la órbita terrestre.
Dentro de este ecosistema, el segmento de fabricación y lanzamiento de satélites se prepara para movilizar un volumen de negocio acumulado de 280.000 millones de dólares (unos 241.000 millones de euros) a lo largo de la próxima década. Este volumen de negocio ha desatado una oleada sin precedentes de fusiones y adquisiciones corporativas a escala internacional que está reconfigurando por completo el sector, ha destacado el CEO de Novaspace. Las compañías buscan ganar escala y optimizar costes, reestructurando el tejido empresarial para poder competir en un entorno de alta exigencia tecnológica y financiera donde el tamaño es fundamental para la competitividad.
Europa con retraso, pero con la oportunidad
El análisis de Novaspace advierte, no obstante, de las asimetrías del mercado global al señalar que «Europa probablemente no tiene aún todas las cartas para competir». El Viejo Continente se enfrenta al desafío de coordinar sus políticas industriales y superar la fragmentación frente a modelos más centralizados como el de China o hipercompetitivos como el de Estados Unidos.
Pese a estos desequilibrios, la reconfiguración del mapa industrial abre un escenario de claras oportunidades para los actores europeos y para la industria española, ha concluido Révillon.
