II FORO

El ferrocarril de mercancías se atasca pese a las inversiones: el sector reclama una reforma profunda para no perder el tren de Europa

La cuota del transporte ferroviario de mercancías en España ha caído hasta el 3,2%, muy lejos de los objetivos europeos de transferencia modal. Este fue el principal mensaje que dejó el II Foro Anual del Transporte Ferroviario de Mercancías del Futuro: El desafío del ancho de vía, celebrado en Madrid, donde administraciones, operadores, cargadores, puertos y expertos coincidieron en que el problema ya no es únicamente la falta de inversión, sino la necesidad de mejorar la planificación, la coordinación y la gobernanza del sistema.

El encuentro arrancó con la intervención de Miguel Ángel Carrillo, presidente del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, quien defendió la necesidad de concebir el transporte como un sistema integrado en el que carretera, ferrocarril, puertos y plataformas logísticas funcionen de forma coordinada para reforzar la competitividad.

En la misma línea, Rafael López Guarga, vicepresidente de la Alianza Europea corREDores.eu, alertó de la pérdida de peso del ferrocarril y reclamó una planificación más ambiciosa para conectar España con Europa. «Estamos en el 3,2% y seguimos hablando de alcanzar el 10%. Hay que ser realistas y acelerar las decisiones», afirmó, insistiendo además en la necesidad de una travesía ferroviaria por el Pirineo central como infraestructura estratégica.

La primera mesa, moderada por Víctor Esteban, secretario de la Fundación Corell, puso el foco en la relación entre el ferrocarril y la actividad económica. Nuria Lacaci, secretaria general de la Asociación de Cargadores de España (ACE), defendió que la escasez de conductores profesionales obliga a potenciar las autopistas ferroviarias y a ofrecer soluciones intermodales más competitivas. «No se trata de enfrentar carretera y tren, sino de utilizar cada modo donde aporte más valor», señaló.

Por su parte, Jesús Mª Lacasia, secretario general de APPUNLE, describió la situación del sistema ferroviario como «caótica» y reclamó una estrategia estable que aporte confianza tanto a operadores como a clientes.

También Idoia Galindo, presidenta de FAPROVE, mostró su preocupación por la paradoja que vive el sector. «Nunca se había invertido tanto y, sin embargo, la cuota ferroviaria sigue bajando», resumió, reclamando una mayor eficiencia en la gestión de las infraestructuras.

Más crítico se mostró Juan Diego Pedrero, presidente de la Asociación de Empresas Ferroviarias Privadas (AEFP), quien advirtió de que las empresas están incorporando nuevo material rodante mientras la red ferroviaria continúa sometida a continuos cortes y restricciones. «Llegan locomotoras y vagones de última generación, pero la infraestructura está patas arriba», lamentó.

Frente a esa visión, Juan Manuel Martínez Mourín, presidente de la Asociación Española del Transporte (AET), pidió abordar el debate desde una perspectiva global. «Lo importante no es defender un modo de transporte, sino conseguir que las mercancías lleguen de la manera más eficiente», afirmó.

La jornada continuó con las intervenciones de Iñaki Barrón, director técnico de la Alianza corREDores.eu, y Federico Aránega, director legislativo de la entidad, quienes analizaron el futuro de la red ferroviaria europea. Barrón alertó del abuso del ancho mixto como solución permanente y defendió que este tipo de infraestructuras solo deberían utilizarse de forma temporal. Aránega, por su parte, explicó que las inversiones vinculadas a la movilidad militar representan una oportunidad para desarrollar corredores estratégicos que beneficien también al transporte civil.

La segunda mesa, moderada por Ramón Adé, director gerente de Terminal Marítima de Zaragoza (tmZ), concentró buena parte del debate sobre los problemas cotidianos del sector. Desde ADIF, Antonio Aguilar, subdirector de Promoción del Transporte de Mercancías, defendió las obras que actualmente condicionan la circulación ferroviaria. «Estamos viviendo la gran revolución del transporte ferroviario de mercancías», aseguró. Reconoció que las actuaciones generan molestias, pero recordó que «hasta 2020 prácticamente no se invirtió nada» y que ahora se están ejecutando proyectos reclamados por el propio mercado. «Podríamos haber dejado la red como estaba y no molestar a nadie, pero había que actuar», añadió, anunciando además que ADIF trabaja en ayudas para compensar a las empresas ferroviarias afectadas por los cortes.

La visión de los operadores fue muy distinta. Ricard Vendrell, representante en España de Hupac Intermodal, defendió que las autopistas ferroviarias son una oportunidad para mejorar la competitividad y la calidad de vida de los transportistas, aunque advirtió de que necesitan estabilidad para consolidarse. Recordó la experiencia europea y la necesidad de disponer de alternativas cuando se producen incidencias en los grandes corredores internacionales.

Para Antonio Pérez, CEO de Combiberia, el principal problema no reside únicamente en las infraestructuras, sino en la organización del sistema. «El diagnóstico es la gobernanza», afirmó. A su juicio, las empresas necesitan participar antes en la planificación de las obras y mejorar la coordinación entre los distintos departamentos del Ministerio y ADIF para reducir el impacto de las actuaciones sobre la actividad.

También Sonia Herzog, CEO de JSV Logistics, defendió una mayor comunicación con los clientes y una logística basada en criterios económicos. «Todos quieren apostar por el ferrocarril, pero debe ser competitivo», explicó. Herzog detalló cómo la compañía está ampliando conexiones ferroviarias para atraer mercancías desde la carretera y sostuvo que la mejor manera de impulsar el tren es ofrecer servicios regulares y económicamente atractivos.

Por su parte, Abel Royo, director general de Transportes Royo, reclamó minimizar las afecciones provocadas por las obras y mejorar la planificación para evitar que las interrupciones reduzcan aún más la competitividad del ferrocarril frente al transporte por carretera.

La última mesa centró el debate en el futuro de la red ferroviaria europea. Robert Claraco, consultor internacional, defendió que un sistema ferroviario sólido debe sustentarse en tres pilares: alta velocidad, servicios regionales eficientes y un potente transporte de mercancías. Asimismo, insistió en la necesidad de impulsar una travesía central por los Pirineos para reforzar la conexión con Europa.

Desde Portugal, Antonio Nabo Martins, presidente ejecutivo de APAT, reivindicó el papel de los corredores logísticos y cuestionó incluso el término «autopistas ferroviarias», al considerar que pone el foco en la carretera cuando el objetivo debe ser potenciar el tren como eje de la cadena logística.

La visión portuaria la aportó Mar Chao, presidenta de la Autoridad Portuaria de Valencia, quien destacó que puertos, ADIF y empresas privadas están realizando inversiones sin precedentes, aunque advirtió de que «hay que mejorar la coordinación» para que ese esfuerzo se traduzca en un incremento real del tráfico ferroviario.

En representación de los operadores, Antonio Ginés Vázquez, director gerente de ALSA Rail, recordó que el cliente solo exige una cosa: que la mercancía llegue «en tiempo y forma». Por ello, reclamó mecanismos de compensación para operadores y clientes mientras duren las obras que afectan a la red.

La clausura sirvió para lanzar varias propuestas de futuro. Marcos Basante, presidente de la Fundación Corell, pidió al Ministerio de Transportes la creación de un Consejo de la Intermodalidad que reúna a todos los actores implicados. Salvador Galve, presidente de la Alianza Europea corREDores.eu, defendió que «los corredores no son únicamente infraestructuras, sino oportunidades para los territorios, las empresas y las futuras generaciones», mientras que Susana Gómez Garrido, subdirectora general de Transportes y Movilidad de la Comunidad de Madrid, recogió esa propuesta y mostró su disposición a impulsar un órgano de estas características en la región.

El foro concluyó con un diagnóstico compartido por prácticamente todos los participantes: España dispone de una oportunidad histórica para modernizar su red ferroviaria gracias a las inversiones en marcha, pero ese esfuerzo solo dará resultados si va acompañado de una mejor gobernanza, mayor coordinación entre administraciones y operadores y una planificación capaz de convertir las obras actuales en un verdadero impulso para el transporte ferroviario de mercancías.

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