El asesor principal de la Casa Blanca para Comercio y Manufacturas, Peter Navarro, señala a 40 países, incluida la Unión Europea, de participar en la elusión de sus aranceles mediante el llamado transbordo ilegal de mercancías en un documento de 25 páginas que lleva por título La gran estafa del transbordo. Una estrategia seguida principalmente por la industria china, que tiene las tasas más altas impuestas por la Administración Trump a la importación de bienes, y que consiste en usar a terceros países con aranceles más bajos en Estados Unidos como vía de entrada a su mercado.
El asesor del gobierno de Donald Trump calcula en el mencionado documento que este tipo de prácticas, a través de las que se pueden introducir productos y mercancías por valor de 75.000 millones de dólares (unos 64.700 millones de euros al cambio actual), tienen como consecuencia un recorte de ingresos para su país de entre 19.000 y 26.000 millones de dólares (entre 16.400 y 22.400 millones de euros) y la pérdida de 450.000 empleos.
Los productos chinos que más se están lavando a través de terceros países según las autoridades estadounidenses son equipos eléctricos, componentes de motores, productos de aluminio y circuitos integrados (microchips). Incluso se concretan ejemplos, como el corredor industrial de India (Pune y Chennai) enviando bombas y compresores con piezas chinas que perjudican a las fábricas de ciudades como Cincinnati o Columbus.
El informe de Navarro, con una gran ilustración del caballo de Troya en su portada, señala directamente a algunos países, como Vietnam, México y Camboya, y explica que esta estrategia incluye diferentes prácticas fraudulentas según los casos. Entre ellas se puede incluir un cambio de etiquetas, el reempaquetado, la refacturación, un procesamiento menor o declaraciones falsas sobre el país de origen. De esta forma, usando a terceros países como puente, la industria china logra que sus productos entren en el mercado estadounidense con un trato arancelario menor que si se declarase el verdadero origen de las mercancías.
Con el tiempo, según los argumentos del asesor del Ejecutivo estadounidense, alrededor de esta estrategia se ha desarrollado una red internacional de centros de producción, plataformas logísticas, zonas francas, depósitos aduaneros, corredores de procesamiento y centros de reexportación.
Tres tipos de socios en el lavado de exportaciones de China
El informe clasifica y diferencia a estos países según el volumen de exportaciones a Estados Unidos. El nivel 1 está compuesto por los llamados «líderes de escala diversificada». Son los países y bloques comerciales que representan grandes volúmenes de bienes vinculados a China y que mantienen bases industriales e importantes plataformas de exportación con destino al país norteamericano. Entre estos sitúa a Canadá, la Unión Europea, India, Israel, Japón, México, Corea del Sur y Taiwán.
Precisamente con México y Canadá el Gobierno estadounidense está negociando en este momento de forma bilateral su tratado de libre comercio, el T-MEC.
El nivel 2 señala a países como Brasil, Indonesia, Malasia, Tailandia, Turquía y Vietnam, que combinan importantes volúmenes de transbordo ilegal con una mayor integración en cadenas de suministro vinculadas a China, abastecimiento de insumos, plataformas de fabricación, sistemas logísticos o canales regionales de redireccionamiento.
El tercer nivel está integrado por países con economías más pequeñas y menores volúmenes de transbordo ilegal, pero que ofrecen ventajas como mano de obra más barata, zonas francas, acceso a puertos o fronteras, almacenes aduaneros, capacidad de ensamblaje especializada, acceso preferencial a Estados Unidos o capacidad limitada de control aduanero, que los convierten en socios atractivos para el desvío de mercancías procedentes de la industria china.
La Casa Blanca ha adelantado que va a desplegar un sistema bautizado como detective border (detective de frontera), a través de inteligencia artificial que cruza datos de transporte marítimo, rutas y tiempos de producción para detectar anomalías. Las empresas que sean descubiertas en un engaño sobre el origen del producto, deberán pagar los aranceles de todo un año de forma retroactiva.

