En un comunicado, la compañía, participada por Iberdrola, Endesa y Naturgy, ha enmarcado esta decisión como «un reconocimiento al trabajo desarrollado por el equipo de profesionales de CN Almaraz, así como al permanente esfuerzo inversor para la mejora de su seguridad, actualización y modernización tecnológica».
La renovación, que se ha basado en el informe favorable emitido el pasado 16 de julio por el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), acredita que la instalación extremeña reúne todas las condiciones para operar con total seguridad durante este nuevo periodo. Fuentes de la empresa han subrayado que esta decisión «se posiciona en la línea estratégica marcada por la Unión Europea que apuesta por el mantenimiento de las centrales nucleares en funcionamiento para garantizar la seguridad y autonomía energética».
Excelencia y seguridad como aval
La concesión de la nueva licencia llega en un momento de gran reconocimiento para la planta. Recientemente, Almaraz ha revalidado su posición en el nivel 1 de excelencia de la industria nuclear, la máxima calificación otorgada por la Asociación Mundial de Operadores de Centrales Nucleares (WANO). Este estatus, que la sitúa entre las mejores centrales del mundo, fue ratificado tras una exhaustiva revisión entre pares llevada a cabo por más de 25 expertos internacionales durante tres semanas en febrero de 2025 .
Los evaluadores destacaron fortalezas clave como su potente cultura de seguridad, la sólida gestión de riesgos y el empleo de técnicas avanzadas de digitalización. En este sentido, CNAT ha reafirmado su compromiso de seguir operando la planta «de forma segura, fiable, eficiente y manteniendo los altos estándares» que la caracterizan.
Motor económico y energético
Más allá de la seguridad operativa, Almaraz se configura como una pieza fundamental para el sistema eléctrico nacional y el tejido socioeconómico de Extremadura. La central suministra más del 7% de la electricidad consumida en España, una cifra equivalente al consumo de cuatro millones de hogares. Su operación es posible gracias a un equipo humano de unas 4.000 personas, a las que se suman 1.200 trabajadores adicionales durante las paradas de recarga.
La empresa ha insistido en que la instalación es «el principal motor socioeconómico de su entorno y una de las mayores industrias de Extremadura». Con una inversión anual de 50 millones de euros destinada a la mejora y modernización de sus equipos, Almaraz se encuentra, según sus titulares, en «las mejores condiciones técnicas» para seguir operando . De hecho, la central de North Anna, situada en Virginia (Estados Unidos), una planta «gemela» de Almaraz, ya ha obtenido la licencia para operar durante 80 años, un horizonte que la planta cacereña considera viable para el futuro.
Contexto de asfixia fiscal
A pesar de los buenos resultados operativos y el respaldo regulatorio, la viabilidad económica de la central sigue siendo un tema de debate. CNAT ha denunciado en reiteradas ocasiones la elevada carga fiscal que soporta la instalación.
Según datos de la propia compañía, Almaraz aporta anualmente en tributos unos 435 millones de euros, una cifra que, tras la subida de la tasa de Enresa, supera todos sus costes operativos juntos, lo que califican como una «asfixia económica» para la planta . Este es un factor que, junto a la coyuntura del mercado eléctrico, sigue condicionando la operación diaria de la central y del resto del parque nuclear español .

