Carlos Espinosa de los Monteros deja como legado una de las hojas de servicio más influyentes en la transición económica del país hacia la modernidad. Técnico Comercial del Estado, este aristócrata madrileño licenciado en Derecho por la Universidad Complutense y en Administración de Empresas por el Icade de la Universidad Pontificia Comillas, combinó el timón del viejo tejido industrial público español en el Instituto Nacional de Industria (INI), Iberia y Aviaco con su posterior influencia en el ámbito de la gran empresa privada del país.
Su personalidad pilotó el despliegue de Mercedes-Benz España durante más de dos décadas, etapa en la que se produjo el gran salto industrial y la modernización de la planta de la firma automovilística alemana en Vitoria.
Seducido por su eficiencia y tecnología, así conoció Inditex
Fue vicepresidente del gigante textil español, Inditex, en un momento de proyección institucional ante su salida a Bolsa y su etapa de gran expansión internacional; Espinosa de los Monteros recordaba cómo su primer conocimiento de la multinacional creada por Amancio Ortega lo tuvo esperando en el coche la salida de su esposa de las primeras tiendas de la firma gallega en Madrid.
Se propuso conocer al promotor de esa marca novedosa, Zara, que arrasaba en ventas en la capital y fue recibido en Arteixo por el fundador. La primera idea que extrajo de la visita es una de las claves del éxito de Inditex y de cualquier industria moderna, décadas después: la eficiencia por antonomasia y la productividad por bandera, a través de la tecnología.
Rostro visible de foros industriales y empresariales
Espinosa de los Monteros también dirigió foros clave para la industria y la empresa nacionales, como la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (Anfac), en los años en que España se consolidaba como el segundo fabricante de vehículos de Europa.
También el Círculo de Empresarios, abandonando el perfil bajo de esta institución para convertirse en un actor beligerante en el debate público, polémico y contestado desde posicionamientos contrarios. El caso es que presionó a los gobiernos de turno a favor de las privatizaciones de empresas públicas, la flexibilización laboral y la apertura exterior.
Esa cotizada experiencia en las relaciones institucionales y los sectores intensivos en capital le llevó a sentarse también en los consejos de administración de otras grandes corporaciones, como el grupo de infraestructuras y energías renovables Acciona o la multinacional de elevación Schindler.
Su última gran tarea institucional combinó sus dos facetas, en el ámbito público y en el privado, al convertirse en el primer Alto Comisionado para la Marca España entre 2012 y 2018, un cargo con rango de secretario de Estado donde aplicó diplomacia comercial para vender el potencial de las firmas españolas en el exterior durante los peores años de la crisis financiera.
Inversor y pedagogo, así explicaba la globalización
El directivo explicaba la globalización con un ejemplo sencillo y vivido en primera persona. La pareja de una trabajadora de su servicio doméstico regentaba una carnicería en Madrid y vivió en primera persona cómo una enfermedad animal en los lejanos pastos de Escocia podía, de la noche a la mañana, cambiar el destino de un pequeño negocio familiar en un tradicional mercado madrileño.
Aficionado a su papel de business angel anónimo, el alto directivo invirtió en aquel pequeño negocio para ayudar a salvarlo de esa impactante crisis de las vacas locas, según relataba el propio Espinosa de los Monteros en una entrevista en el libro Liderazgo made in Spain, de José Manuel Casado con la colaboración de Quique Rodríguez. A pesar de ello, como tantos pequeños negocios tradicionales, no sobrevivió.
