REPORTAJE

Amper atrae a Goldman Sachs, el primer grande tras cambiar su modelo de negocio y dejar de ser un valor de céntimo

La firma española de energía, tecnología y defensa Amper ha completado una etapa de transformación del negocio que la reconecta con sus orígenes ligados a la alta tecnología, tras llevar a cabo una reestructuración de capital para abandonar el grupo de los valores de céntimo que ha tenido como primera consecuencia directa atraer a un gran inversor internacional como el banco estadounidense Goldman Sachs. El grupo someterá a votación en una Junta Extraordinaria de Accionistas en septiembre la compra de Teltronic y la entrada en su accionariado del fondo Nazca Capital.

La entrada del banco de inversión estadounidense Goldman Sachs este mes de agosto en el capital de Amper, con una participación del 3,81%, es una de las primeras consecuencias de la reciente reestructuración de capital — contra split de una acción nueva por cada 25 antiguas— del grupo español de gestión de energía, tecnología y defensa.

Una decisión financiera que ha para elevado el precio de sus títulos, que pasaron del entorno de los 0,20 euros a los 5 euros por acción. De esa forma, la empresa con sede en Madrid abandonaba el estigma de las penny stocks o acciones de céntimo (chicharros en la jerga bursátil española), que atrae a un mayor número de especuladores a corto, y entraba en la órbita de los grandes inversores institucionales internacionales que tienen vetada su entrada en ese tipo de cotizadas.

Próxima Junta Extraordinaria de Accionistas de Amper

La apuesta por Amper de uno de los grandes de la inversión en el panorama internacional se produce a las puertas de una próxima Junta General Extraordinaria de Accionistas anunciada para septiembre. Una cita en la que los actuales gestores de la compañía liderada por su consejero delegado, Enrique López Pérez, esperan ratificar de la adquisición del 100% de Teltronic a Nazca Capital.

Una operación que implica el pago de un importe fijo de 155 millones de euros, valorando la empresa zaragozana con un ratio inferior a nueve veces el ebitda del ejercicio 2025 (que fue de 20 millones de euros). En principio, un buen precio teniendo en cuenta que en el sector de tecnología, seguridad y defensa se suele pagar entre 12 y 15 veces el ebitda en operaciones de este tipo. 

Esta parte fija de la adquisición se estructura con un pago en efectivo de 111 millones de euros, de los que 61 millones salen de la caja de Amper y 50 millones serán aportados por un coinversor cuya entrada se formalizará también en septiembre, según la información hecha pública por Amper.

El resto, 44 millones de euros, se abordan mediante la entrega de acciones de Amper suscritas por Nazca a través de una ampliación de capital no dineraria, y que representarán un 7,75% del capital de la cotizada. Se emitirían a un precio de 0,23 euros por acción (tras el contra split a 5,75 euros), un 22% más que la media de cotización de la semana previa al anuncio del acuerdo. Por tanto, una apuesta de Nazca por el potencial de Amper.

La adquisición de Teltronic también contempla un importe variable adicional de un máximo de 45 millones de euros, “sujeto al cumplimiento de objetivos habituales en transacciones del sector”. Amper ha confirmado que ya se han cumplido las condiciones para el pago de 15 de esos 45 millones, que serán abonados en efectivo no más tarde del 31 de enero de 2027.

Asimismo, la compradora asume 25 millones de euros de deuda de la adquirida. De esta forma, el valor total de la operación podría alcanzar un máximo de 225 millones de euros, de los que 195 millones ya son seguros.

Sede de Teltronic en Zaragoza, la empresa que Amper ha comprado a Nazca Capital. Firma: Industry Talks
Sede de Teltronic en Zaragoza, la empresa que Amper ha comprado a Nazca Capital. Firma: Industry Talks

Amper trabaja en la cuarta compra de 2026

Amper también ha dado a conocer que está trabajado en la que sería su cuarta compra del año. En la Junta Ordinaria de Accionistas del pasado 30 de junio adelantó que se estudia el cierre de la adquisición de entre el 80% y el 90% de una empresa valorada entre 40 y 45 millones de euros, más un importe variable (earn out) de entre 5 y 10 millones.

Así, esta nueva operación de M&A (merger and adquisitions) tendría un valor mínimo de 32 millones de euros (el 80% de 40 millones) y un máximo de 50,5 millones de euros (el 90% de 45 millones y 10 millones de máximo variable).

La nueva compra sería acometida (el total del importe fijo más el variable) al 50% por Amper (con dinero de su propia caja) y al 50% por un coinversor o una solución mixta.

Las anteriores adquisiciones de Amper en este ejercicio de 2026 en el que se habían anunciado entre tres y cinco operaciones, además de la citada Teltronic —radiocomunicaciones críticas y redes LTE (conocidas como 4G, el estándar actual de comunicaciones móviles de alta velocidad) privadas para seguridad, emergencias y transporte ferroviario—, han sido dos empresas en concurso de acreedores. La valenciana Zeleros por 1 millón de euros —sistemas de propulsión electromagnética de alta potencia y tecnologías de electrificación avanzada—; y la alemana Freqcon por 1,7 millones de euros —convertidores de potencia y sistemas de almacenamiento de energía a gran escala para redes eléctricas integradas—.

Una serie de movimientos que reflejan que el equipo directivo está acelerando una transformación del grupo que se inició en el anterior Plan Estratégico 2023-2026 y que supone la concentración en los negocios de mayor valor añadido, retornando a sus orígenes históricos basados en la alta tecnología. En el caso de la nueva Amper, enfocándose en dos sectores de alto valor añadido en plena fase de expansión y crecimiento: energía y defensa.

Amper mejora la rentabilidad y cartera de pedidos en máximos

Las cuentas de Amper en el primer semestre del año son un reflejo de su esfuerzo de transformación y saneamiento en los últimos años. La compañía ha presentado un beneficio bruto de explotación o ebitda de 24,8 millones de euros, con un incremento del 52,8% respecto al mismo tramo del ejercicio anterior.

La cartera de pedidos se sitúa en un máximo de 676,2 millones de euros. Mientras que la deuda financiera neta se ha elevado desde los 82 millones de euros contabilizados en el arranque del año hasta los 135 millones de euros al cierre de junio. No obstante, el ratio de apalancamiento es de 2,5 veces sobre ebitda, que la dirección considera controlado tras la ampliación de capital en efectivo de 77,2 millones de euros completada el pasado año.

Mayor internacionalización y capacidad industrial de Amper

La plantilla del grupo ha crecido hasta rozar los 3.500 profesionales y la compañía tiene ya una presencia estable en más de 20 países, con más del 45% de sus ingresos generados en mercados exteriores.

Su capacidad industrial también ha ido en aumento, con centros de alta especialización técnica entre los que destacan la planta de su filial de electrónica de potencia, Electrotécnica Industrial y Naval (Elinsa), en el Polígono de Morás, en Arteixo (A Coruña); el centro de producción y ensamblaje de componentes para eólica marina de su filial Windwaves, en As Somozas, también en A Coruña; y el desarrollo de las nuevas infraestructuras portuarias para el ensamblaje de estructuras flotantes en el Puerto Exterior de A Coruña.

Línea de ensamblaje de cuadros eléctricos y electrónica de potencia en las instalaciones de Elinsa en A Coruña. Firma: Elinsa

Transformación del modelo de negocio de Amper hacia el valor añadido y la alta tecnología

La venta de la actividad de servicios industriales el pasado año y la concentración del capital en proyectos de ingeniería avanzada obedecen a un objetivo estratégico claro. Amper suelta el lastre de los negocios pesados e intensivos en mano de obra para dividir su crecimiento en dos sectores muy diferenciados, pero ambos de alto valor añadido y basados en la tecnología: energía, y seguridad y defensa.

Una hoja de ruta que, curiosamente, supone un retorno de la compañía a su ADN histórico. Tras décadas marcadas por profundos vaivenes financieros, asfixia por el endeudamiento bancario y diversificaciones que diluyeron el valor de la marca, Amper regresa al ámbito de la alta tecnología en el que cimentó su prestigio hace 75 años.

Y es que la historia del grupo arrancó en 1951, cuando el ingeniero salmantino Antonio Peral puso en marcha los Laboratorios Amper Radio, un proyecto enfocado en la tecnología de vanguardia en la España de posguerra que se constituyó formalmente como sociedad limitada en 1956. La empresa despuntó con rapidez en la fabricación a gran escala de porteros automáticos e intercomunicadores industriales, ganando una dimensión que atrajo el interés del gran operador público del país. En 1982, en pleno despliegue de las infraestructuras de telefonía en España, Telefónica adquirió el 100% del capital de Amper, convirtiéndola en su proveedor de equipos de conmutación y terminales de usuario. Amper se aseguraba un volumen recurrente de negocio y daba el salto al parqué en las bolsas de Madrid y Barcelona en 1986.

En 1994 constituía una joint venture en la que controlaba el 51% de la propiedad junto al gigante francés de la industria de defensa Thomson-CSF, hoy Thales, que se quedaba con el 49%. Aquel movimiento suponía la entrada de Amper en el sector y dio nacimiento a Amper Programas, filial que ejerció durante dos décadas como el contratista de referencia del Ministerio de Defensa español para el desarrollo e implantación de los sistemas de mando y control y de las comunicaciones tácticas del Ejército de Tierra.

Pero entonces llegó el estallido de la burbuja tecnológica internacional de comienzos de siglo XXI y la acumulación de impagos forzaron el repliegue de Amper en este campo. En 2014, acuciada por las deudas, vendió su 51% a Thales España por 5 millones de euros, refugiándose en los servicios industriales, que hoy ha abandonado de nuevo por tener unos menores márgenes comerciales.

Quién es quién en el accionariado de Amper

La estructura de capital del grupo se concentra en unos pocos nombres según los registros de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). La posición de máximo accionista individual de la cotizada la ostenta el empresario José Fernández González, con un 8,576% de las acciones, que controla a través del Grupo Zelenza, firma especializada en sistemas de seguridad, redes corporativas y desarrollos tecnológicos que alinea de forma directa su presencia en el consejo de administración con el mercado de la defensa.

El segundo socio de carácter estable e industrial lo representa el inversor José Luis Martinavarro Dealbert, quien posee un 3,514% del capital. Miembro de la célebre saga empresarial castellonense de la industria agroalimentaria —dueños de la multinacional de naranjas y mandarinas que hoy se ha convertido en el grupo Citri&Co—, es un accionista histórico de referencia en la tecnológica desde agosto de 2019, cuando la familia desembolsó 12,3 millones de euros para propiciar la salida del fondo Amento Capital.

A ellos se ha sumado ahora el citado 3,809% que gestiona Goldman Sachs a través de instrumentos financieros derivados, quedando pendiente de la próxima Junta de Accionistas el 7,75% que corresponderá a Nazca Capital una vez se complete la permuta de títulos por la absorción de Teltronic.

Enrique López, consejero delegado de Amper. Firma: Amper
Enrique López Pérez, consejero delegado de Amper. Firma: Amper

Dos líneas de negocio y respaldo inversor del Estado a Amper

La división de energía y sostenibilidad de Amper ha aportado en la primera mitad de 2026 el 54% de la facturación del grupo, 68 millones de euros; frente al 46% e los ingresos de defensa y seguridad, 58 millones. Pero el peso de este segmento en la compañía va en aumento como muestra su cartera de pedidos (412,48 millones de euros, el 60,5% del total; frente al 39,5% de energía, 266,9 millones). Un segmento que también ha adquirido una mayor contribución a la rentabilidad de la compañía (aporta 15 millones a su ebitda, el 60,5%; frente a energía que genera el 39,5%, 9,8 millones).

El área de energía se ha reconfigurado por completo tras una limpieza profunda de balance ejecutada en febrero de 2025, fecha en la que el grupo vendió el 100% de Nervión Servicios Industriales y Fivemasa al fondo de reestructuración alemán Mutares por un importe de 23 millones de euros fijos y otros 15 millones vinculados a variables.

Con este traspaso, el grupo eliminó las contratas de mano de obra intensiva, pero retuvo bajo control la división de eólica marina, rebautizada ahora con el nombre de WindWaves.

Amper ha modificado sus planes de implantación en el norte de Galicia al rescindir los espacios que mantenía históricamente en los astilleros de Ferrol, optando por centralizar su gran apuesta inversora en las nuevas instalaciones de ensamblaje industrial ubicadas en el Puerto Exterior de A Coruña, en Punta Langosteira. Estas instalaciones se destinarán a la fabricación de estructuras fijas y flotantes para parques eólicos marinos de gran escala, un despliegue que se coordina con las actividades de la planta de As Somozas y con la filial de electrónica de potencia Elinsa, volcada además en el desarrollo de las velas rígidas de propulsión eólica para buques mercantes.

Una línea de negocio respaldada directamente por el Estado a través de la Compañía Española de Financiación del Desarrollo (Cofides). En primer lugar, en una operación hace ocho meses orientada al almacenamiento energético. La entidad pública destinó 41,2 millones de euros a hacerse con el 25% del capital de Elinsa. Un respaldo refrendado y ampliado recientemente con una nueva inversión de 20 millones de euros a través del Fondo para Inversiones en el Exterior (FIEX). Mediante esta inyección de liquidez, ha asumido el 30% del capital social de WindWaves, financiando de forma preferente la adecuación y la maquinaria de las nuevas instalaciones portuarias de A Coruña.

El horizonte estratégico de Amper en 2028

El destino final de esta profunda transformación industrial se recoge en el Plan Estratégico 2026-2028. El objetivo es abandonar de forma definitiva el segmento de las empresas de mediana dimensión para elevar la facturación del grupo por encima de los 800 millones de euros al término del ejercicio 2028, multiplicando el ebitda hasta los 130 millones y sosteniendo una cartera de pedidos de 1.300 millones.

El principal reto ahora del equipo gestor reside en la integración de las compañías que se han ido adquiriendo a lo largo de los últimos meses. La viabilidad y el cumplimiento del plan dependen en última instancia de la capacidad de Amper para generar sinergias eficaces entre la ingeniería de comunicaciones de Teltronic, la electrónica de potencia de Elinsa y el almacenamiento energético y la gestión de redes de Freqcon dentro de las grandes licitaciones públicas internacionales y los programas de compras de las Fuerzas Armadas.

Un nuevo posicionamiento estratégico con el que el grupo quiere consolidarse como un proveedor de primer nivel (tier 1), de referencia en sus sectores de actividad por fiabilidad, volumen y tecnología.

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