IV CONGRESO ANESE

El sector energético apuesta por combinar electrificación, gases renovables y combustibles sostenibles

La electrificación, el biometano y los combustibles renovables deben avanzar de forma complementaria para acelerar la descarbonización de la industria. Esta ha sido una de las principales conclusiones de la mesa dedicada a la descarbonización, patrocinada por Nedgia, celebrada en el IV Congreso de Descarbonización y Sostenibilidad de Anese. Los participantes han coincidido en que existen soluciones tecnológicas para reducir las emisiones de numerosos procesos industriales, pero su despliegue requiere inversiones rentables, mayor estabilidad regulatoria y mecanismos de apoyo adaptados a los tiempos y necesidades de cada proyecto.

Mª Eugenia Díaz, directora de Estrategia Sectorial de Sercobe – Green Future Platform, ha señalado que las necesidades energéticas varían mucho de una industria a otra. Mientras que algunos procesos pueden avanzar mediante la electrificación, las bombas de calor o las calderas alimentadas con combustibles renovables y biometano, otros requieren temperaturas muy elevadas y presentan mayores dificultades tecnológicas y económicas.

En este sentido, ha defendido la necesidad de seguir impulsando la innovación: “La tecnología está disponible, hay que hacer I+D en ella”. También ha apuntado que los plazos fijados para alcanzar determinados objetivos pueden necesitar una revisión realista, teniendo en cuenta las particularidades de cada sector, el tiempo necesario para desarrollar proyectos y las inversiones que requieren.

La representante de Sercobe ha añadido que la transformación industrial necesita estabilidad regulatoria, financiación adaptada a los ciclos de vida de los proyectos, apoyo a la investigación y medidas que favorezcan la formación y la disponibilidad de talento especializado.

Una descarbonización que también debe ser rentable

Desde el ámbito de la energía, Javier Flórez Fernández, director de Ventas B2B en EDP, ha puesto el foco en la competitividad de las empresas. A su juicio, la transición debe plantearse desde una perspectiva que permita reducir emisiones sin comprometer la viabilidad económica de las instalaciones. Por ello, ha defendido el concepto de “descarbonización rentable”.

Flórez ha explicado que las compañías pueden combinar distintas soluciones, como la generación renovable para autoconsumo, las baterías, los contratos de compraventa de energía a largo plazo (PPA), la movilidad eléctrica y la electrificación de procesos industriales. Entre estos últimos, ha destacado el potencial de la demanda de calor, que en numerosos casos continúa dependiendo de combustibles fósiles.

Como ejemplo de las posibilidades existentes, ha citado una experiencia en la industria cervecera en la que la energía solar se combina con una batería térmica de material refractario para producir vapor a unos 180 grados durante toda la jornada. También ha explicado el caso de una empresa papelera que combina una caldera de gas con una caldera eléctrica, una fórmula que ha permitido reducir el consumo de gas en un 50 %.

Estos ejemplos, ha apuntado, muestran que la electrificación puede aportar resultados concretos cuando se adapta a las características de cada proceso y se integra en una estrategia energética más amplia.

El biometano, una alternativa para los procesos difíciles de electrificar

Marta de Pablos, directora de Crecimiento en Nedgia, ha defendido que la electrificación es una herramienta fundamental, pero no suficiente para cubrir todas las necesidades energéticas de la industria. “La electrificación es muy necesaria, pero no es la única opción y, sobre todo, solo con la electrificación no vamos a llegar”, ha afirmado.

De Pablos ha recordado que una parte importante del consumo energético primario en España sigue dependiendo de fuentes fósiles y ha subrayado la necesidad de aprovechar todas las alternativas renovables disponibles. En este contexto, ha destacado el biometano, que puede utilizar las infraestructuras gasistas existentes y contribuir a descarbonizar procesos industriales que requieren calor a media y alta temperatura.

La directiva ha señalado que España cuenta con un elevado potencial de producción de biogás y biometano, aunque el desarrollo de plantas sigue siendo limitado. Según ha explicado, el país dispone de 30 plantas de biometano que inyectan gas renovable en la red, por lo que considera necesario acelerar el despliegue de nuevos proyectos.

Para conseguirlo, ha reclamado agilizar los permisos, establecer incentivos que impulsen la demanda y reconocer el papel de los gases renovables en los mecanismos de descarbonización. También ha defendido que las políticas públicas mantengan una visión tecnológicamente neutral. “Lo que necesitamos es verlo como lo que es, una oportunidad país”, ha señalado.

Además, ha apuntado que España genera alrededor de 120 millones de toneladas de residuos al año, un volumen que puede convertirse en una oportunidad para producir gases renovables y avanzar hacia un modelo energético más circular.

Combustibles renovables para los sectores más difíciles de descarbonizar

Jesús Rubio Mirón, gerente de Desarrollo de Negocio de Combustibles Renovables en Repsol, ha coincidido en que la descarbonización industrial requiere distintas rutas tecnológicas, en función de las necesidades de cada actividad. “La descarbonización no se va a conseguir ni con una ruta tecnológica ni con un producto”, ha afirmado.

Rubio ha destacado especialmente el papel de los combustibles renovables en sectores en los que la electrificación presenta mayores limitaciones, como el transporte marítimo, el transporte pesado por carretera y la aviación. Estas soluciones pueden aprovechar, en determinados casos, infraestructuras y equipos existentes, lo que facilita su incorporación progresiva.

El representante de Repsol ha repasado proyectos de producción de combustibles renovables y ha subrayado la importancia de desarrollar nuevas capacidades industriales. También ha aludido al potencial de los combustibles sintéticos producidos a partir de electricidad renovable y CO₂ capturado, aunque ha advertido de que sus costes actuales son considerablemente superiores.

Por ello, ha defendido la necesidad de crear condiciones que permitan desplegar estas tecnologías y facilitar las primeras inversiones, especialmente en aquellas soluciones que todavía necesitan ganar escala y competitividad.

La financiación, una de las barreras para acelerar los proyectos

La mesa redonda también ha abordado las dificultades que afrontan las empresas para financiar sus inversiones en descarbonización. Carlos Fernández, Head of Industry en FI Group by EPSA, ha señalado que uno de los principales problemas reside en la falta de encaje entre los plazos de las ayudas públicas y los tiempos reales de los proyectos industriales.

La publicación de las convocatorias, los periodos disponibles para ejecutar las inversiones y la duración de los proyectos no siempre coinciden, lo que dificulta la planificación de las empresas. Por ello, ha reclamado calendarios más previsibles y mecanismos de apoyo que respondan mejor a las necesidades de la industria.

Fernández ha expuesto también las limitaciones que reflejan algunas convocatorias: en una línea de ayudas para la descarbonización industrial se presentaron alrededor de 80 propuestas, de las que únicamente 15 recibieron financiación. A su juicio, es necesario ampliar el alcance de estos instrumentos y conseguir que las ayudas lleguen a un mayor número de proyectos viables.

Asimismo, ha planteado la conveniencia de reforzar los incentivos fiscales medioambientales y facilitar su aprovechamiento por parte de las compañías, de modo que la financiación no dependa exclusivamente de convocatorias puntuales.

Las intervenciones han puesto de manifiesto que la descarbonización industrial no depende únicamente de la disponibilidad de tecnologías. También requiere adaptar las soluciones a cada proceso, disponer de infraestructuras adecuadas, contar con señales regulatorias estables y facilitar el acceso a financiación.

La electrificación, el biometano y los combustibles renovables pueden desempeñar papeles complementarios en función de las necesidades energéticas de cada sector. Para convertir ese potencial en proyectos concretos, los participantes han reclamado más innovación, procedimientos administrativos ágiles y mecanismos de apoyo alineados con los tiempos de la industria.

El mensaje compartido durante la mesa ha sido que acelerar la transición exige colaboración entre empresas, administraciones y agentes tecnológicos, con un enfoque pragmático que combine la reducción de emisiones con la competitividad industrial.

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