En este escenario, la selección de materiales y tecnologías adquiere un papel determinante. Ya no se trata solo de reemplazar sistemas obsoletos, sino de incorporar soluciones que aporten mayor eficiencia hidráulica, fiabilidad en la operación y una vida útil más prolongada, favoreciendo así una gestión más eficaz del ciclo integral del agua.
El diseño de proyectos de mejora o ampliación de redes exige una visión global que tenga en cuenta factores hidráulicos, mecánicos, operativos y económicos.
Además, el peso del material influye de manera directa en las tareas de transporte e instalación. Las soluciones más ligeras simplifican la manipulación en obra, reducen los tiempos de ejecución y disminuyen el consumo de recursos durante la construcción.
Otro aspecto clave es la durabilidad frente al desgaste, la abrasión o la exposición a diferentes calidades de agua. La rugosidad interior de las tuberías también resulta determinante, ya que condiciona las pérdidas de carga y, por tanto, la energía necesaria para impulsar el agua a través de la red.
Tradicionalmente, las redes de abastecimiento se han construido con tuberías de gran diámetro fabricadas en materiales convencionales. Aunque estas opciones fueron fundamentales para el desarrollo inicial de las infraestructuras hidráulicas, presentan importantes limitaciones. Su elevado peso dificulta la instalación y su rendimiento hidráulico es inferior al de las soluciones más modernas. Además, con el tiempo sufren procesos de degradación que reducen su vida útil.
La renovación de estas redes representa, por tanto, una oportunidad para mejorar de forma conjunta la eficiencia hídrica, energética y económica.
En este contexto, la tecnología basada en la orientación molecular del PVC ha supuesto un avance significativo en el desarrollo de nuevas conducciones. Molecor, empresa pionera en este campo, ha impulsado esta evolución mediante innovaciones en los procesos de fabricación que mejoran notablemente las propiedades del material.
Uno de los avances más destacados es el denominado Sistema Genuino de Aire, desarrollado por Molecor, que sustituye el uso de agua por aire en el proceso de orientación. Esta técnica permite un mayor control durante la fabricación, reduce el consumo energético y minimiza los riesgos asociados al manejo de grandes volúmenes de agua en la industria.
Gracias a estas innovaciones, se ha desarrollado la gama de tuberías TOM® de PVC Orientado, caracterizada por su elevada eficiencia, resistencia estructural y larga durabilidad. A su vez, la línea de accesorios ecoFITTOM®, fabricada íntegramente en PVC-O, garantiza la compatibilidad entre distintos sistemas de PVC, aportando uniformidad mecánica a toda la red.

Entre las principales ventajas de estas conducciones destaca su excelente comportamiento hidráulico. La baja rugosidad interior facilita el flujo del agua, reduce las pérdidas de carga y disminuye la energía necesaria para su transporte. Esto se traduce en un menor consumo energético en las estaciones de bombeo y, en consecuencia, en una reducción de los costes operativos.
Asimismo, la ductilidad del material mejora su respuesta frente a fenómenos como el golpe de ariete, ya que las ondas de presión se propagan a menor velocidad que en otros materiales. Esto incrementa la seguridad y reduce el riesgo de fallos.
A ello se suma su alta resistencia a impactos y cargas externas, lo que disminuye los daños durante el transporte, la instalación y el funcionamiento de la red. Su menor peso también facilita el montaje, permitiendo realizar las obras de forma más rápida y con menos maquinaria pesada. Además, la estanqueidad de las uniones contribuye a minimizar las fugas.
Un avance especialmente relevante ha sido la posibilidad de fabricar tuberías de PVC-O en grandes diámetros. Durante años, esta opción se consideraba inviable desde el punto de vista técnico, pero las innovaciones de Molecor han permitido ampliar significativamente este rango, alcanzando diámetros desde DN90 mm hasta DN1200 mm.

Este desarrollo abre la puerta a la utilización del PVC Orientado en infraestructuras de gran capacidad, como redes de transporte, sistemas de distribución a gran escala o interconexiones regionales, donde antes era necesario recurrir a materiales menos eficientes o más costosos. La gama ecoFITTOM® completa el sistema, asegurando la continuidad funcional y estructural de las conducciones.
Desde el punto de vista ambiental, el PVC-O presenta características especialmente favorables. Su resistencia a la corrosión, estabilidad y larga vida útil reducen las necesidades de mantenimiento y sustitución. A esto se suma su capacidad de reciclaje y la baja generación de residuos en comparación con otros materiales.
Las tuberías de PVC-O desarrolladas por Molecor han demostrado una vida útil superior a los 100 años, lo que reduce significativamente la frecuencia de renovación de las infraestructuras y el consumo de recursos asociado.
En términos operativos, su resistencia química y estabilidad estructural garantizan un transporte seguro del agua durante largos periodos. Además, su bajo peso reduce el consumo energético tanto en el transporte como en la instalación.
Por otro lado, Molecor aplica un modelo productivo basado en circuitos cerrados, en el que los materiales generados durante la fabricación se reincorporan casi en su totalidad al proceso, minimizando la generación de residuos.
En definitiva, la incorporación de tecnologías avanzadas en la renovación de redes de abastecimiento permite transformar estas infraestructuras en sistemas más eficientes, resistentes y sostenibles. La mejora del rendimiento hidráulico, la reducción de pérdidas y la optimización energética refuerzan la viabilidad técnica y económica de las redes.
En este contexto, soluciones como las desarrolladas por Molecor se posicionan como una alternativa eficaz para afrontar los retos actuales en la gestión del agua, contribuyendo a maximizar el valor de las inversiones y a construir infraestructuras más duraderas y eficientes.

