La licitación publicada por el Departamento de Movilidad Sostenible del Gobierno Vasco, a través de su ente público Euskal Trenbide Sarea o Red Ferroviaria Vasca, no es una obra más. Detrás de los 1.624 metros de plataforma, el viaducto sobre el río Castaños y el túnel de 1.411 metros en Baxatxu se esconde el propósito de transformar por completo la logística del norte peninsular: sacar las mercancías del corazón urbano de la Margen Izquierda y situar a Bilbao en el mapa europeo del ancho internacional.
El tercer tramo, que discurre íntegramente por Barakaldo, es una pieza fundamental para lograr que los trenes de carga dejen de atravesar cascos urbanos densamente poblados, eliminando ruidos, barreras y molestias que durante décadas han acompañado al tráfico ferroviario en municipios como Sestao, Portugalete o el propio Barakaldo. La variante permitirá que esos trenes circulen por un trazado alternativo, soterrado en buena parte, liberando suelo urbano y mejorando la calidad de vida de miles de vecinos.
Pero el objetivo va más allá de lo local. La infraestructura está diseñada para que el puerto de Bilbao, uno de los motores económicos del Cantábrico, gane competitividad frente a otros enclaves europeos. Al conectarse mediante vía de ancho internacional a la nueva red de alta velocidad y a la Red Transeuropea de Transporte, el puerto vizcaíno podrá enlazar con Europa sin necesidad de transbordos, agilizando el tránsito de mercancías y reduciendo costes logísticos. Al mismo tiempo, se busca trasladar parte del actual tráfico por carretera al ferrocarril, con el consiguiente beneficio medioambiental en términos de emisiones y congestión viaria.
Con esta licitación —la tercera de los siete tramos previstos en la primera fase—, más de la mitad de los 12 kilómetros que componen el proyecto inicial están ya en ejecución o en proceso de contratación. Los dos primeros tramos, el del Túnel del Serantes-Ortuella y el recientemente adjudicado, ya están en marcha. El nuevo tramo, con un presupuesto de 97,2 millones de euros (más IVA) y 40 meses de ejecución, permitirá continuar avanzando hacia el objetivo final: que la conexión ferroviaria del puerto de Bilbao con Europa sea una realidad en los próximos años.
La obra está financiada por el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible (Mitma) y ejecutada por Euskal Trenbide Sarea mediante una encomienda de gestión, con un presupuesto global para la primera fase de 484,7 millones de euros que se compensan vía Cupo. Con este nuevo paso, el gobierno vasco reafirma su apuesta por una movilidad más sostenible, competitiva y respetuosa con el entorno urbano.

