El dato confirma la consolidación del ciclo de crecimiento, con doce trimestres consecutivos en positivo. Sólo en el cuarto trimestre, la producción alcanzó los 7,7 millones de m³, un 13,6% más que el dato interanual, situándose como el mejor registro trimestral en más de una década. “El sector ha recuperado niveles de actividad que no veíamos desde hace más de diez años y lo hace, además, con una base de crecimiento sólida y sostenida en el tiempo”, señala Carlos Peraita, director general de Anefhop.
Además, el comportamiento del mercado español contrasta con la evolución de otros países europeos, donde la actividad se mantiene más contenida. En este contexto, el sector de la construcción refuerza su papel como uno de los principales motores de la economía nacional.
Obra pública y vivienda sostienen el crecimiento
El avance del sector se apoya en el dinamismo de la licitación pública, que en 2025 alcanzó los 32.837 millones de euros, un 11,4% más que en el ejercicio anterior, según datos del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible. La obra civil continúa concentrando la mayor parte de la inversión, aunque la edificación gana peso de forma progresiva.
A esta tendencia se suma la presión estructural de la demanda de vivienda, que sigue actuando como soporte de la actividad, pese a la caída del 10% en los visados de obra nueva, un indicador adelantado que introduce incertidumbre sobre la evolución futura.
Crecimiento generalizado con liderazgo de Andalucía y Comunidad Valenciana
El crecimiento ha sido prácticamente generalizado en el conjunto del territorio, con 16 comunidades autónomas en positivo. Andalucía se sitúa como principal motor del sector, con un incremento del 31% en el cuarto trimestre, seguida de la Comunidad Valenciana (+27,3%), impulsada en parte por la reconstrucción tras la DANA. También destacan Aragón (+22,2%), Asturias (+24,4%), Navarra (+23,0%), Cantabria (+19,0%) y País Vasco (+16,0%), consolidando una base de crecimiento amplia.
En contraste, los grandes mercados de Madrid (+3,2%) y Cataluña (+0,4%) muestran una evolución más contenida en el conjunto del año. Baleares (-4,4%) y Extremadura (-6,7%) son las únicas regiones que cierran 2025 en negativo.
Falta de mano de obra y costes, principales riesgos
Pese a la solidez de los datos, el sector identifica varios factores de riesgo que pueden condicionar su evolución. Entre ellos, destaca la escasez de mano de obra, que está ralentizando los ritmos de ejecución de obra y limitando la capacidad de trasladar la demanda a producción.
“El principal reto ya no es la falta de demanda, sino la capacidad de ejecución. Hay obra, pero los ritmos no están acompañando por la escasez de mano de obra y los ritmos de ejecución más lentos de los previsto”, advierte Peraita.
A este factor se suman las tensiones en costes, en un contexto marcado por la incertidumbre geopolítica y su impacto potencial en la energía y el transporte. Aunque la inflación muestra signos de estabilización, el sector descarta dar por cerrado el ciclo inflacionario.
Crecimiento moderado para 2026 con inicio de año débil
En este contexto, el sector afronta 2026 con un entorno económico más favorable que el europeo, aunque condicionado por limitaciones internas como la falta de mano de obra y los ritmos de ejecución de obra. A ello se suma la incertidumbre geopolítica, que podría trasladarse a nuevos incrementos de costes en energía, transporte y materiales, presionando la rentabilidad. “El escenario es positivo en términos de demanda, pero sigue existiendo una brecha clara entre la actividad prevista y la realmente ejecutada”, señala el director general de Anefhop. Con todo, la demanda potencial sigue siendo elevada, impulsada por la vivienda y las infraestructuras, aunque su traslación efectiva a producción continúa siendo el principal reto en el corto plazo.

