EMPRESAS

Puig y Estée Lauder no se fusionan: adiós al sueño del gigante mundial de la industria cosmética con sede en Barcelona

La firma catalana de la industria cosmética y de perfumería Puig Brands y Estée Lauder han roto las negociaciones que anunciaron hace dos meses para estudiar una posible fusión histórica que hubiera creado el número dos del mundo por volumen de ingresos en el sector.

Puig Brands y la estadounidense The Estée Lauder Companies han dado por terminadas las conversaciones que mantenían desde hace al menos dos meses para analizar la posible fusión de las dos compañías sin haber alcanzado un acuerdo para llevar adelante la operación.

Los contactos se encontraban ya en una fase avanzada según ambos grupos habían venido informando, pero no han llegado a buen puerto, ha comunicado la barcelonesa Puig Brands este jueves —a última hora de la noche en España con el mercado bursátil cerrado— en un hecho relevante remitido al regulador y supervisor de los mercados, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

Las acciones de la firma catalana han abierto la sesión de este viernes con una caída del 13%, mientras que su CEO, Jose Manuel Albesa, calificaba ayer las conversaciones con Estée Lauder como «enriquecedoras» y ha quiso recordar que Puig ha cumplido con todos sus compromisos desde su salida a Bolsa —el 3 de mayo de 2024—, «alcanzando los objetivos de crecimiento, mejora del margen y reforzando nuestro balance».

Albesa ha dado un mensaje en el que no pone el punto final a las posibles operaciones de crecimiento inorgánico del grupo, al subrayar que cuenta con una «sólida estructura de capital» que les otorga flexibilidad para acometer un amplio abanico de alternativas estratégicas alineadas con las prioridades de la compañía a largo plazo. En este sentido ha señalado también que «continuaremos aplicando un enfoque altamente selectivo y orientado a la creación de valor en M&A —mergers and acquisitions, en español fusiones y adquisiciones—, para seguir complementando nuestro portfolio«.

La noticia de las negociaciones había creado la expectativa de ver nacer al segundo mayor conglomerado de la industria cosmética y de perfumería a nivel mundial, con 35.000 millones de euros de valor bursátil y un volumen de negocio superior a 17.400 millones de euros anuales. La compañía más grande de esta industria a nivel internacional es la francesa L’Oreal, con unas ventas de 41.189 millones de euros; seguida de la también francesa LVMH (su negocio de perfumería y belleza es de unos 8.300 millones de euros, aunque el grupo de marcas de lujo factura alrededor de 86.200 millones de euros anuales); la japonesa Shiseido (5.340 millones de euros); y la estadounidense Coty (4.730 millones de euros).

Dos negocios familiares de éxito

Ambos grupos empresariales responden a historias de éxito de negocios familiares: la catalana Puig, fundada en 1914, con sede en Barcelona y unos 11.000 empleados, que ha consolidado su liderazgo en la perfumería de prestigio con marcas icónicas como Rabanne, Carolina Herrera, Jean Paul Gaultier, Nina Ricci y la firma de maquillaje de culto Charlotte Tilbury.

El pasado año 2025 tuvo unos ingresos netos de 5.042 millones de euros, el 70% procedente del negocio de perfumería. Y obtuvo un beneficio neto récord de 594 millones de euros (+11,9% respecto a 2024). La compañía está en fase de fuerte crecimiento y alta rentabilidad, con un valor bursátil de unos 10.600 millones de euros. En el primer trimestre de este año ha presentado unos ingresos de 1.215 millones de euros, con un crecimiento del 4,7% en términos comparables y del del 0,8% en términos reportados (que sí tienen en cuenta el impacto de los tipos de cambio y el total de tiendas, marcas, negocios y empresas del grupo).

Por su parte, la estadounidense The Estée Lauder Companies, fundada en 1946, con sede en Nueva York y 60.000 empleados, es un referente mundial en tratamiento de la piel y maquillaje profesional. Entre sus marcas más valiosas destacan La Mer, Clinique, M·A·C, Estée Lauder, Tom Ford Beauty y la reciente adquisición de The Ordinary (Deciem).

Su facturación neta en el ejercicio 2025 superó los 14.300 millones de dólares (unos 12.300 millones de euros). No obstante, el conglomerado neoyorquino registró unas pérdidas netas de 1.133 millones de dólares (unos 976 millones de euros) por cargos extraordinarios por deterioro de activos y costes de su Plan de Recuperación y Crecimiento (recortes de plantilla, reestructuración de deuda, problemas operativos en China y la inversión en venta online). Su valor en bolsa hoy es de unos 28.500 millones de dólares (unos 24.500 millones de euros).

Dos sueños empresariales familiares

La compañía estadounidense fue fundada en 1946 en Nueva York por Estée Lauder (su nombre de nacimiento era Josephine Esther Mentzer) y su marido, Joseph Lauder. Estée empezó cocinando cremas faciales en la cocina de su tío químico y vendiéndolas en salones de belleza. Ella fue la inventora del concepto de regalo por compra, que revolucionó esta industria. La familia Lauder conserva cerca del 20% de la propiedad, aunque controla aproximadamente el 84% de los derechos de voto, y William P. Lauder (nieto de la fundadora) se mantuvo en la presidencia ejecutiva hasta hace poco más de un año.

Tras décadas de liderazgo directo, la familia ha dado paso a una gestión profesional externa encabezada por Stéphane de La Faverie como CEO, aunque los herederos se mantienen en el consejo de administración, presidido sin funciones ejecutivas por William P. Lauder.

La compañía española fue puesta en marcha en 1914 en Barcelona por Antonio Puig Castelló. El negocio comenzó con la comercialización de cosméticos y el lanzamiento del primer pintalabios fabricado en España, llamado Milady, en 1922. La empresa revolucionó el sector al integrar la moda y las fragancias bajo un mismo concepto creativo, adquiriendo marcas como Paco Rabanne (ahora Rabanne) y Carolina Herrera para controlar todo su ciclo industrial y de imagen.

Actualmente, la familia catalana mantiene el control mayoritario de la sociedad tras su salida a bolsa en 2024, y Marc Puig (nieto del fundador) lidera el grupo como presidente ejecutivo. La familia conserva aproximadamente el 72% de los derechos económicos y el 92% de los derechos de voto.

La noticia de las negociaciones coincidió con un relevo histórico en la gestión de la firma española. Ese mismo mes de marzo, Albesa asumió el cargo de CEO, siendo el primer ejecutivo ajeno a la familia en ocupar el puesto en 112 años de historia. Mientras este pilota la gestión operativa, Marc Puig mantiene la presidencia ejecutiva centrado plenamente en la estrategia de expansión.

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