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El sector del plástico resistió en 2024 con 19.000 millones de facturación mientras crecen las importaciones extracomunitarias

El sector español de transformación de plásticos afronta 2026 con una combinación de resiliencia económica, presión internacional y creciente preocupación por la pérdida de competitividad frente a las importaciones procedentes de países extracomunitarios.

Así se puso de manifiesto durante una jornada organizada por Anaip, en la que representantes de la industria, del Ministerio de Industria y de la CEOE coincidieron en reclamar políticas industriales que protejan la capacidad productiva europea.

Isabel Goyena, directora general de Anaip, advirtió de que el principal riesgo para el sector es “la deslocalización de la industria por la entrada masiva de productos importados”. Según explicó, las importaciones de productos plásticos, especialmente desde fuera de la Unión Europea, se han disparado desde 2021 y están generando un deterioro estructural de la competitividad.

“El sector sigue siendo resiliente y competitivo, pero estamos estancados”, afirmó Goyena. La patronal cifró en 19.000 millones de euros la facturación del sector en 2024, con 5.600 millones de valor añadido, 82.000 empleos directos y más de 3.100 empresas activas. Además, recordó que el sector es el cuarto industrial en valor añadido y el quinto en empleo en España.

La responsable de Anaip destacó que el déficit comercial del sector ha aumentado de forma sostenida durante la última década, pasando de 446.000 toneladas a más de 810.000 toneladas, mientras que en valor económico el desequilibrio se ha incrementado desde 653 millones hasta cerca de 1.600 millones de euros. “La mayoría del déficit empieza a producirse a partir del año 2022”, señaló.

Entre los principales focos de preocupación citó el aumento de importaciones desde China y Turquía, así como el crecimiento de determinados productos concretos, como el film estirable procedente de Brasil, Egipto y Arabia Saudí, cuyas importaciones “se han triplicado desde 2023”, coincidiendo con la entrada en vigor del impuesto a los envases de plástico.

Goyena alertó además de que el incremento de costes energéticos, materias primas y transporte está agravando la situación financiera de muchas empresas transformadoras, especialmente las pymes. “Es difícil trasladar las subidas al siguiente eslabón de la cadena”, afirmó, subrayando que esto está generando tensiones de financiación en un contexto “muy incierto y complicado”.

En paralelo, defendió que la competitividad industrial es indispensable para avanzar en economía circular y sostenibilidad. “Si no hay industria fuerte, tampoco habrá economía circular”, aseguró. Según expuso, el consumo de plástico reciclado en Europa y España se ha estancado en 2024, frenando la evolución positiva registrada durante los últimos años.

Por su parte, Alejandro Tortosa, consejero técnico en la Subdirección General de Estrategia y Ecosistemas Industriales del Ministerio de Industria, defendió la necesidad de recuperar una política industrial activa tanto en España como en Europa. “La verdadera política industrial es tener en cuenta cómo afectan las decisiones a la industria y qué se puede hacer por ella”, afirmó.

Tortosa explicó que el Ministerio de Industria trabaja actualmente en el desarrollo de una Estrategia Nacional de Industria que permita reforzar la competitividad, la autonomía estratégica y la sostenibilidad medioambiental. En este sentido, reivindicó el papel de la denominada “inteligencia industrial” para anticipar impactos regulatorios y orientar políticas públicas.

“El sector del plástico tiene sentido y puede ayudar a conseguir ese triple objetivo”, aseguró, en referencia a la creación de valor económico, la autonomía estratégica y la transición medioambiental. Como ejemplo, recordó que el uso de materiales plásticos en automoción permite reducir el peso de los vehículos y ahorrar hasta 750 litros de combustible durante su vida útil.

El representante del Ministerio insistió también en que Europa está cambiando de enfoque tras años en los que “no existía política industrial” o incluso se aprobaban normas que perjudicaban directamente a la industria. “La competitividad industrial tiene que empezar a ser un foco de las políticas europeas”, sostuvo.

En la misma línea, Álvaro Schweinfurth, director adjunto de Política Exterior y Relaciones Multilaterales en la CEOE, advirtió del nuevo contexto internacional marcado por la rivalidad geoestratégica, las tensiones comerciales y el aumento de medidas proteccionistas.

“Estamos en una etapa totalmente diferente”, afirmó Schweinfurth, quien señaló que la Organización Mundial del Comercio atraviesa dificultades para responder al actual escenario internacional. También hizo referencia al reciente acuerdo comercial entre Estados Unidos y la Unión Europea y a las implicaciones arancelarias para distintos sectores industriales europeos.

El directivo de la CEOE defendió la necesidad de reforzar la resiliencia de las cadenas de suministro y garantizar marcos regulatorios estables para las empresas europeas en un contexto internacional cada vez más complejo.

Durante la jornada, los participantes coincidieron en que el debate sobre el plástico no puede limitarse únicamente a cuestiones medioambientales, sino que debe incorporar también la dimensión industrial, económica y estratégica. “La pregunta no es si queremos fabricar plásticos, sino dónde queremos producirlos”, concluyó Goyena, planteando el dilema entre mantener la producción en Europa o depender cada vez más de las importaciones asiáticas.

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