¿Qué es Nutralie y qué necesidad detectasteis en el mercado cuando decidisteis ponerla en marcha?
Nutralie nace en 2018 como una marca de suplementación nutricional centrada en salud preventiva y bienestar, con un enfoque muy claro desde el inicio: simplificar una categoría que estaba muy fragmentada, poco diferenciada y con escasa transparencia para el consumidor.
Detectamos un mercado con mucha oferta, pero con poca claridad en producto, posicionamiento y experiencia de compra. En paralelo, vimos un cambio muy relevante en el consumidor: cada vez más informado, más digital y más exigente con lo que consume y cómo lo consume. Ahí identificamos la oportunidad.
Nutralie ha pasado de facturar 7 a 25 millones de euros en apenas dos años. ¿Cuáles han sido las principales palancas de crecimiento detrás de esa evolución?
El crecimiento no se explica por una única palanca, sino por la combinación de varias decisiones estratégicas tomadas en el momento adecuado.
Por un lado, la apuesta por el canal digital desde el inicio nos permitió escalar con mucha más agilidad que un modelo tradicional. Por otro, la diversificación progresiva hacia marketplaces, retail especializado y farmacias nos dio estabilidad y acceso a nuevos perfiles de cliente.
Y quizá lo más importante: dejamos de pensar en términos de “producto” y empezamos a pensar en términos de “sistema de crecimiento”, donde marketing, operación y producto tienen que evolucionar al mismo ritmo.
La industria de la salud y la suplementación está viviendo una profunda transformación. ¿Cómo ha cambiado la digitalización la forma de desarrollar, comercializar y distribuir este tipo de productos?
Ha cambiado todo el ciclo de vida del producto. Antes, el desarrollo estaba muy desconectado del consumidor final; hoy, la digitalización permite entender en tiempo real qué funciona, qué demanda el mercado y cómo se comporta el cliente.
En comercialización, el cambio es aún más evidente: el canal digital no es solo un canal de venta, es un canal de test, aprendizaje y optimización continua.
Y en distribución, hemos pasado de modelos rígidos a estructuras mucho más flexibles, donde puedes escalar internacionalmente sin necesidad de una infraestructura física proporcional.
El 85% de vuestra facturación procede de canales digitales. ¿Qué enseñanzas puede extraer la industria agroalimentaria y farmacéutica de este cambio en los hábitos de consumo?
La principal enseñanza es que el consumidor ya no diferencia entre online y offline; diferencia entre experiencias buenas y malas.
El canal digital obliga a las marcas a ser más eficientes, más transparentes y más orientadas a datos. Y eso no es exclusivo del e-commerce: es perfectamente trasladable a cualquier industria regulada o tradicional.
También demuestra que la relación con el cliente ya no termina en la compra, sino que empieza ahí, especialmente en categorías de consumo recurrente como la nuestra.
Fuisteis pioneros en apostar por canales como TikTok Shop. ¿Cómo identifica una empresa qué nuevas plataformas pueden convertirse en una ventaja competitiva real y cuáles son simplemente una moda pasajera?
La clave está en separar ruido de estructura. Una plataforma es relevante cuando cambia comportamientos, no solo cuando genera atención.
Nosotros analizamos tres cosas: si hay recurrencia de uso, si hay intención de compra real dentro del canal y si el coste de entrada te permite aprender sin comprometer demasiado capital.
TikTok Shop, por ejemplo, no es interesante por ser TikTok, sino porque está integrando contenido, descubrimiento y conversión en un mismo entorno, algo que antes estaba fragmentado.
Muchas compañías industriales siguen viendo el e-commerce como un canal complementario. En vuestro caso, fue el punto de partida. ¿Cómo ha influido esa visión digital en la velocidad de crecimiento de la empresa?
Ha sido determinante. Empezar en digital te obliga a construir desde el inicio con métricas claras, ciclos de aprendizaje rápidos y decisiones basadas en datos.
Eso reduce muchísimo el tiempo entre detectar un problema y corregirlo. En modelos más tradicionales, ese feedback llega mucho más tarde.
Además, condiciona toda la cultura de la empresa: velocidad de test, capacidad de iteración y foco en lo que realmente genera crecimiento.
Habéis logrado presencia en más de diez países. ¿Cuáles son los principales retos a la hora de escalar internacionalmente una empresa de este sector manteniendo la calidad, la regulación y la eficiencia operativa?
El principal reto es la complejidad operativa que se genera cuando creces rápido en múltiples mercados con marcos regulatorios distintos.
No se trata solo de vender en más países, sino de adaptar producto, comunicación, logística y cumplimiento normativo sin perder coherencia de marca.
Y otro reto clave es la eficiencia: crecer internacionalmente es relativamente fácil; hacerlo de forma rentable y sostenible es lo realmente difícil.
Cuando observa el futuro de la industria nutracéutica y de la salud preventiva, ¿qué tendencias cree que marcarán el crecimiento de las empresas durante los próximos cinco años?
Veo tres grandes tendencias:la primera es la consolidación del consumidor preventivo, cada vez más centrado en anticiparse a problemas de salud en lugar de tratarlos.
La segunda es la personalización, tanto en producto como en experiencia, impulsada por datos y tecnología.
Y la tercera es la integración entre canales: marcas que no distinguen entre digital, retail o farmacia, sino que construyen ecosistemas de acceso al producto mucho más fluidos.

