General de Alquiler de Maquinaria (GAM) es una multinacional asturiana con sede central y complejo operativo en Granda (Siero) que se ha orientado a proporcionar soluciones integrales a medida para la industria y puede presumir de ser la única compañía de su sector en el Mercado Continuo español, en el que cotiza desde el año 2006, tras haber vivido una crisis que estuvo a punto de llevarla a la quiebra.
Con 23 años de trayectoria, el control accionarial mayoritario, con el 58,2%, está en manos de la familia Riberas. El padre, Francisco Riberas, presidente ejecutivo del gigante de componentes de automoción Gestamp, es titular del 43,2%, mientras que sus tres hijos, Patricia, Mónica y Francisco José Riberas López controlan un 5% cada uno. De hecho, este mismo año este último se ha incorporado al consejo de GAM, dando paso al relevo familiar en su órgano de gobierno.
El crecimiento de GAM en sus resultados financieros
La firma asturiana ha olvidado sus peores momentos, cuando estaba centrada en la construcción, para comenzar una nueva etapa que le está trayendo los mejores resultados de su historia. La compañía ha cerrado el primer semestre de 2026 con unos ingresos de 156,12 millones de euros, lo que supone un 2,7% más que en la primera mitad del pasado ejercicio; un resultado bruto de explotación o ebitda que ha crecido un 3%, hasta alcanzar los 43,9 millones; un ebit o resultado operativo que se ha incrementado un 22%, hasta los 17,03 millones de euros; y un margen sobre ventas del 28%.
Pero lo más significativo es que se ha disparado su rentabilidad. El beneficio neto en los primeros seis meses del año ha sido de 6,33 millones de euros, lo que supone más que duplicar (+127%) el resultado del mismo periodo de 2025, cuando se situó en 2,79 millones de euros.
GAM ha obtenido 51,3 millones de euros de caja de sus operaciones durante el semestre, mientras que el flujo de caja libre ha sido de 15,6 millones antes de financiación.
Mientras que la deuda financiera neta, uno de sus principales riesgos a controlar, ha ascendido a 294,1 millones de euros, frente a los 288,5 millones de junio de 2025, principalmente, explica la compañía, “por una mayor financiación del circulante y por inversiones pendientes de estructurarse a largo plazo”. No obstante, la mejora de los resultados ha reducido la ratio de endeudamiento de 3,4 a 3,3 veces el ebitda.
Además, la cartera de contratos a largo plazo supera los 280 millones de euros, que sostiene una parte relevante de ingresos futuros. En estos positivos resultados destacan algunas áreas de negocio, subraya la compañía asturiana, como eventos, alquiler de energía y construcción modular, especialmente en España.
Un crecimiento en lo que va de año que logra la empresa asturiana partiendo de una base ya de resultados históricos también en el ejercicio completo previo. La compañía cerró el año 2025 con una facturación de 318,8 millones de euros, lo que supuso un crecimiento del 4% respecto a 2024. Su rentabilidad operativa llevó al ebitda a los 75 millones de euros, un 13,7% más que el año anterior, con un margen del 23,5%; y el beneficio neto creció un 50% hasta los 6,5 millones de euros.
Y es que GAM viene transformando su modelo de negocio desde hace años. Ya no es un alquilador auxiliar de la construcción, sino un gestor integral de intralogística, flotas energéticas y mantenimiento industrial bajo un esquema de diversificación y servicios de alto valor añadido.
Los orígenes de GAM: Pedro Luis Fernández Pérez
Una evolución que no ha estado exenta de altibajos y etapas de enorme dificultad que en un momento dado pudieron llegar a ser insalvables, pero no lo fueron. Su fundador. Pedro Luis Fernández Pérez, actual presidente, consejero delegado y titular del 6,2% de las acciones, fue el fundador del grupo en 2003 fusionando varias firmas regionales y expandió el negocio con rapidez hasta su salida a bolsa tres años después, en 2006. Tras el colapso del sector de la construcción en 2008, la firma acometió una fuerte reconversión para orientarse hacia la industria.

Aquel joven emprendedor que comenzó entre las carretillas elevadoras del negocio de su padre, pasó de tocar el cielo bursátil a ver cómo el suelo se abría bajo sus pies. La empresa perdió el 96% de su valor. Pasó de tener 3.000 trabajadores a verse obligada a reducir su plantilla a la mitad en su particular travesía del desierto. En las reuniones no se hablaba de expansión, sino de llamadas de los bancos y camiones parados en las campas. Tuvo que aprender a gestionar la escasez viniendo del éxito. Vivió lo que es una burbuja cuando estalla.
El renacer industrial y viraje estratégico de GAM
La verdadera reconversión de GAM no fue solo un pacto con los acreedores, fue un renacer industrial. Si seguían ligados al ladrillo, la empresa moriría. Y tomaron una decisión radical para la época: malvender o mover la maquinaria de construcción pesada fuera de España y reconvertirse a la intralogística y la industria.
Cambiaron las obras públicas por los muelles de carga, las factorías de automoción y las plantas de energía. El negocio ya no era alquilar una grúa por días, sino gestionar de manera integral la flota de carretillas de una fábrica a 10 años vista. Fue una transformación lenta, trabajando día a día en los polígonos industriales y demostrándole al sector que una empresa asturiana que había estado al borde de la quiebra podía ser el socio más fiable de su cadena de suministro.
La alianza con los Riberas, más que un socio inversor para GAM
Una transformación para la que también fue necesaria una revolución en su accionariado. En 2018 una llamada cambió el futuro de la compañía. No era un fondo de inversión. Era Francisco Riberas, un experto empresario de la industria manufacturera internacionalizada. Hoy, es aún el principal propietario de GAM. El resto de socios actuales, la familia Domínguez de la Maza, propietaria del Mayoral, con el 10,6%; y el Banco Santander con el 4,5%; el 20,5% cotiza libre en el mercado (free float).
La entrada de Riberas fue un balón de oxígeno financiero, pero supuso también una inyección de cultura industrial de largo plazo. Y mantener a Fernández como presidente y CEO fue el reconocimiento a su proyecto y trayectoria. La entrada de Francisco Riberas López en el consejo puede considerarse una prueba de que la familia considera a GAM un activo industrial familiar estratégico con futuro, un eslabón clave en su ecosistema automotriz y logístico.
El grupo cuenta actualmente con una plantilla de unos 1.600 profesionales y se ha expandido internacionalmente, con presencia en ocho países: Portugal, Chile, Perú, México, República Dominicana, Marruecos y Arabia Saudí, además de España. En nuestro país obtiene el 81,9% de su facturación mientras que Latinoamérica, que ha vuelto a crecer un 11% en el primer semestre de 2026, aporta el 14,5% de los ingresos.
Su estrategia se concentra en potenciar sus líneas de negocio de alto valor añadido, como la energía y la construcción modular industrializada, mediante la reactivación de compras selectivas en España y Portugal.
Reviver: El epicentro de la economía circular industrial
La gran clave competitiva e industrial de la multinacional asturiana es la puesta en marcha de Reviver, su factoría pionera dedicada en exclusiva a la economía circular y refabricación de maquinaria pesada usada, que se ha ubicado en Villacé, una pequeña localidad perteneciente al municipio de Villamañán, en la provincia de León.
Se trata de no comprar carretillas nuevas a gigantes asiáticos o norteamericanos. En su lugar, los mecánicos de GAM destripan maquinaria vieja, la reacondicionan pieza a pieza y la devuelven como nueva al mercado.
En términos de ingeniería industrial y gestión de activos, Reviver es un hito disruptivo. Esta planta alarga drásticamente la vida útil de las flotas y permite a GAM renovar su parque interno y comercializar unidades de ocasión plenamente reacondicionadas. Lo que se traduce en una reducción drástica de sus necesidades de inversión de capital (capex), liberando recursos para tecnología e innovación en la gestión de flotas e intralogística, sin comprometer la caja operativa del grupo.
Desafíos industriales y financieros
A pesar del viento a favor, GAM se enfrenta a desafíos exigentes. El principal reto operativo es gestionar la transición energética de las flotas industriales de sus clientes hacia entornos logísticos de cero emisiones (automatización y electrificación).
Asimismo, la dirección financiera capitaneada por Antonio Trelles tiene el mandato de trasladar el incremento del resultado operativo a la generación neta de caja, controlando el impacto de la deuda en un entorno de tipos de interés exigentes, mientras continúa digiriendo la integración de las compañías adquiridas.

