Nomade Nation es una compañía española especializada en el diseño y fabricación de campers prémium puesta en marcha en 2021 por dos jóvenes catalanes de poco más de 20 años, que acaba de cerrar una ronda de financiación de 1,8 millones de euros. Ha sido liderada por Prodinco, una empresa de ingeniería 100% española con larga trayectoria en el sector industrial pesado, cuyo negocio principal es el diseño y fabricación de calderas industriales de recuperación de calor, recipientes a presión y equipos térmicos complejos. Un nuevo socio que aporta, además de capital, conocimiento técnico.
Una ronda de financiación en la que también han repetido los actuales inversores de la empresa. Entre ellos, Josep Casas, CEO de Naturitas y conocido inversor; Maurici Badia, fundador de la marca de muebles sostenibles y de diseño Hannun; Joan Álvarez, coinversor habitual junto a perfiles del sector retail y diseño; Julio Ribes, CEO de Swipcar (empresa de renting de coches online); Xavier Soucheiron, ex CEO del gigante logístico DHL; y Jordi Pié, CEO de CMQ.
Esta nueva inyección de capital permitirá a la empresa acometer una nueva fase de crecimiento, centrada principalmente en ampliar su presencia comercial en Europa (Francia, Italia, Alemania, Bélgica y Dinamarca), su red de puntos de venta propios y desarrollar dos nuevos modelos de vehículos. Este año la compañía catalana prevé llegar a unos ingresos de 11 millones de euros y entrar por primera vez en beneficios anuales (un hito que han logrado algunos meses, pero no en un ejercicio completo hasta la fecha).
Los orígenes de Nomade Nation
Pero para entender la historia y el crecimiento hay que retroceder a 2021. Ignasi Ribó, de Terrassa (Barcelona) y estudiante en aquel momento de Administración y Dirección de Empresas (ADE); y Antonio Luque, de la localidad también barcelonesa de Sabadell, con perfil técnico de Ingeniería Mecánica y de Fabricación, tenían apenas 20 años. Y ese look startapero de jóvenes universitarios, con camisas informales, pero, por lo que se ha demostrado con el tiempo, con una mentalidad atrevida y orientada a los negocios.
Un verano, tras la pandemia, a Ignasi le llamó la atención que la Costa Brava estaba llena de furgonetas camper. Se puso a indagar sobre ese mercado y se sorprendió al comprobar que las furgonetas que se vendían parecían sacadas de una película de los años 90, con maderas oscuras, luces amarillentas y aspecto de autocaravana antigua.
Los inicios de Nomade Nation en Wallapop
Pero no tenían recursos para comprar furgonetas y comenzar a probar suerte, así que se les ocurrió su primera jugada maestra: un test de mercado en Wallapop.
Diseñaron unos renders (imágenes en 3D por ordenador) de cómo sería su furgoneta ideal por dentro. Blanco impoluto, madera clara, luces led indirectas… una suerte de hotel boutique sobre ruedas. Subieron las fotos a Wallapop y publicaron su anuncio.

El teléfono de Ignasi empezó a sonar. Decenas de personas querían comprar esa furgoneta, aunque aún no existía. Los dos jóvenes emprendedores llamaron por teléfono a los clientes más interesados y les dijeron una verdad a medias: que estaban montando el taller y con el adelanto de una señal serían los primeros en recibir sus vehículos.
Con el dinero de esas señales adelantadas, compraron las furgonetas que les servirían de base, usadas y vacías por dentro; alquilaron una pequeña nave industrial en su tierra natal, Terrassa, y Antonio se puso a apretar tornillos junto a un par de operarios. Acababa de nacer Nomade Vans, el primer nombre con el que bautizaron su compañía —furgonetas (vans) para nómadas—.
De Terrassa a la aceleradora de empresas de Juan Roig
En 2022 abrieron tres rondas de financiación. Entre las dos primeras captaron 450.000 euros y en la tercera, en diciembre, ya lograron atraer 700.000 euros. Con sus primeras unidades entregadas y demostrando que la idea funcionaba, facturaron 700.000 euros en ese primer ejercicio con la empresa creada oficialmente. Pero fabricar a mano en Terrassa era lento y artesanal. Querían ser una industria, no un taller local.
Con esa ambición se presentaron en Valencia, en Lanzadera, la aceleradora de negocios de Juan Roig, el propietario de Mercadona. Allí comenzaron a no pensar solo como mecánicos o empresarios locales, sino a idear una compañía industrial con su propia fábrica. Fue en los pasillos de este foro de emprendedores y en los círculos de inversión de Barcelona donde dejaron de ser los chicos de las furgonetas para convertirse en una empresa que podía ser atractiva para business angels.
Hicieron los contactos y comenzaron a seducir a quienes más adelante se convertirían en sus primeros socios, mostrándoles que ya vendían campers por internet con cierta fluidez y que el mercado estaba loco por ese tipo de vehículos. Pero en marzo de 2023 Antonio Luque abandona la compañía, quedándose al volante Ignasi Ribó en solitario. Ese año la empresa facturó algo más de 2 millones de euros.
Mayores rondas de financiación, mudanza industrial y cambio de nombre a Nomade Nation
Pero para crecer necesitaba más capital. Primero, en 2024, lanzó una ronda de financiación que fue liderada por OK Ventures, el brazo inversor del grupo de alquiler de coches OK Mobility; y junto al resto de inversores anteriormente mencionados inyectaron 850.000 euros en la startup. Con ese dinero, podría permitirse una factoría más grande que la original de Terrassa.
La empresa se trasladó a su sede actual: una planta industrial en Montcada i Reixac (Barcelona). Pasó de la manufactura artesanal a un sistema de producción organizado por estaciones lineales, ensamblaje de componentes estandarizados mediante corte CNC y modelos optimizados en una factoría propia que ahora cuenta con una segunda línea activa.

A finales de ese mismo año Ribó tomó otra decisión que no era estética, sino toda una declaración estratégica de intenciones. La compañía pasó a llamarse Nomade Nation: el objetivo ya no era solo vender furgonetas, sino crear una comunidad (nación) de nómadas; un ecosistema de marca inspirado en la estrategia de branding de colosos internacionales como Tesla o Apple.
Ese año cerró el ejercicio con unos ingresos de 2,3 millones de euros, un menor crecimiento consecuencia del traslado y el esfuerzo técnico de puesta en marcha de la nueva fábrica.
Pero en el ejercicio siguiente recogió los frutos y con la planta ya a pleno rendimiento su mayor capacidad productiva, con modelos preconfigurados y optimizados, le permitió más que duplicar su cifra de negocio, hasta los 6 millones de euros. Ya era capaz de usar moldes fijos, maquinaria industrial y procesos repetitivos para fabricar unidades idénticas en cadena en mucho menos tiempo.
El futuro de Nomade Nation
En el presente ejercicio 2026, con una plantilla que ya llega a 40 empleados, la compañía prevé cerrar el año casi doblando de nuevo sus ingresos, hasta alcanzar los 11 millones de euros. Y, por vez primera desde su nacimiento, obtener beneficio neto anual. La empresa fabrica 200 vehículos anuales con la intención de aumentar la producción hasta las 350 unidades en 2027.
Tras abrir su primer espacio propio en Valencia, la firma inaugurará el próximo mes de septiembre un nuevo concesionario propio en Terrassa, regresando a sus orígenes y ubicándolo estratégicamente cerca de su centro de producción. El siguiente paso será la apertura de su segundo establecimiento propio en la Comunidad de Madrid, prevista para mediados del próximo año 2027.
La marca ya comercializa vehículos fuera de España a través de una red de distribución en Francia, Bélgica, Alemania, Italia y Dinamarca. Y precisamente la entrada de capital de la reciente ronda de financiación se va a destinar a aumentar el número de puntos de venta en estos países y, sobre todo, a desplegar una red robusta de servicio técnico y postventa para dar soporte industrial a los clientes europeos.
Además, coincidiendo con el Caravan Salon de Düsseldorf (Alemania) lanzará una nueva plataforma digital para facilitar la configuración, financiación, prueba y servicio postventa de sus vehículos. Y de alguna forma la marca no ha perdido del todo su iniciativa original de anunciarse en Wallapop como una forma de llegar a su público. Concesionarios autorizados y representantes de zona publican anuncios en esa plataforma para vender modelos de primera mano.

