EL PODER DE LA PALABRA

Los orígenes históricos de los iTALKS: de los sofistas griegos a los modernos TED Talks

Las conferencias son un invento griego. Nacieron de la mano de los pensadores sofistas allá por el siglo V antes de Cristo. Desde entonces han ido evolucionando hasta su exponente más moderno: los dinámicos TED Talks. Esos son los orígenes históricos de los iTALKS.

Los discursos persuasivos nacieron hace 2.500 años. La retórica de la Antigua Grecia surgió en una sociedad simple y de tecnología muy rudimentaria, donde el uso de la palabra era una herramienta de trabajo. De hecho, la retórica brotó por necesidad, por un asunto meramente material.  

En el año 485 antes de Cristo, Gelón y su hermano Hierón, dos tiranos de Sicilia, organizaron emigraciones y llevaron a cabo deportaciones masivas con el objetivo de poblar Siracusa, la localidad más importante de esa isla mediterránea. Su política de anexión y repoblación supuso que se realizaran expropiaciones de terrenos, que fueron repartidos entre los mercenarios que les acompañaban.

Tras la caída de la tiranía y la instauración de la democracia, se inició todo un proceso de recuperación de las tierras arrebatadas. Sin embargo, la cuestión del retorno de los bienes inmuebles no era nada fácil, porque la propiedad de las tierras había desembocado en un estado de total confusión, por lo que surgieron numerosos procesos sobre quién era ahora el dueño. La forma de dirimir esta cuestión era constituir jurados, ante los cuales había que argumentar, o sea, había que hablar bien para recuperar o mantener la posesión de las tierras. Estas prácticas o técnicas pronto se convirtieron en objeto de estudio y surgieron profesores y academias que enseñaban a ser elocuente.

La participación de los ciudadanos de Agrigento y de Siracusa en la organización política y social planteó la necesidad de aportar una serie de normas básicas de argumentación y debate. Esa serie de normas se compilaron en un manual, el texto escrito más antiguo de retórica que se conoce hasta ahora, que data del año 476 antes de Cristo.

El propósito de su autor, Córax, era ayudar a los ciudadanos ordinarios a defender sus demandas ante los tribunales en los juicios sobre la propiedad de las tierras. Córax dividía el discurso en cinco partes. El exordio o introducción, la narración o exposición de los hechos, la argumentación, la confirmación y la conclusión. Una vez más la necesidad provocó la invención de nuevas técnicas.

Si en la Grecia de entonces se pagaba a un buen orador para que defendiera los derechos sobre las tierras, en la actualidad se contrata a una agencia de comunicación política o de publicidad para que logre que los destinatarios, es decir, el votante o el cliente, compren el mensaje, que es el político o el producto de marras. Y más modernamente uno se conecta al canal de YouTube para escuchar una conferencia organizada por industry TALKS y aprender así los consejos de sus ponentes.

Las enseñanzas de Córax fueron desarrolladas por los pensadores sofistas, quienes seducidos por la belleza – y el poder- de las palabras inauguraron con singular éxito el género de las conferencias.

Como bien dice la escritora Irene Vallejo en su libro El infinito en un junco, los sofistas eran “maestros itinerantes que viajaban de ciudad en ciudad a la caza de alumnos, ofrecían exhibiciones para darse a conocer, demostrar la calidad de su enseñanza y probar ante el auditorio sus habilidades”.

A veces los sofistas lanzaban discursos preparados; otras veces estos eran meras improvisaciones acerca de temas sugeridos por el público. En algunas ocasiones las puertas donde declamaban permanecían abiertas a los curiosos, pero normalmente sus conferencias eran de pago e iban dirigidas a una audiencia selecta.

La conferencia se convirtió en el género literario más vivo de entonces. “Allí empieza la ruta que conduce a nuestras TED Talks y al negocio multimillonario de los expresidentes conferenciantes”, añade Vallejo con la precisión que la caracteriza.

Los TED Talks fueron creados en 1984 en Canadá y Estados Unidos por el arquitecto y diseñador gráfico Richard Saul Wurman y por el diseñador de transmisiones televisivas Harry Marks como conferencias online gratuitas que siguen el lema de “ideas que vale la pena difundir”. El énfasis inicial de estas charlas estaba marcado por la Tecnología, el Entretenimiento y el Diseño, pero posteriormente ha ido incluyendo también temas científicos, culturales, políticos, económicos, humanitarios y académicos. Los conferenciantes tienen un máximo de 18 minutos para presentar sus ideas de la forma más innovadora y atractiva que puedan.

La fórmula, que ha cosechado un tremendo éxito mundial, se ha ido aplicando a otros asuntos de gran interés social como la juventud, la medicina o la mujer. Ahora le toca el turno al mundo de la industria con industry TALKS y sus iTALKS.

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