REPORTAJE

La política industrial, prioridad en los programas electorales de los partidos vascos

La política industrial es una de las prioridades en los programas electorales de los cuatro partidos políticos (PNV, EH-Bildu, PSE-EE y PP) analizados por industry TALKS con ocasión de las elecciones autonómicas vascas que se celebran el domingo 21 de abril.

Independientemente de su ideología, mayormente antagónica, las cuatro formaciones coinciden en apostar por el aumento de la inversión en el área de investigación, desarrollo e innovación (I+D+i), por el fomento del autoconsumo y la eficiencia energética, pero especialmente por aplicar medidas que favorezcan el arraigo industrial no solo de las pymes sin también de las grandes compañías.

La simplificación de la tramitación burocrática de ayudas asociadas a proyectos y a financiación es otra promesa concordante en los programas revisados. La recuperación del suelo industrial o el papel de la economía circular en los procesos industriales también tienen un lugar destacado en ellos.

Las diferencias entre los cuatro grupos vascos se producen a la hora de enfocar la política industrial y de aplicar medidas concretas para su mejora y fortalecimiento. Así, EH-Bildu afirma que “la política industrial llevada a cabo por el Gobierno autonómico ha perdido impulso y se guía por la inercia, con un claro carácter liberal y reactivo”. El PSE-EE considera que “hace falta una orientación clara y una evaluación correcta de las política industrial”. El PP vasco habla de “problema estructural” observando los datos a la baja de la producción industrial en la región. El PNV, por su lado, apuesta por “la reindustrialización de Euskadi” y por un modelo de gobernanza basado en la “estrecha colaboración público-privada”.

Como elemento curioso pero revelador, la palabra “industria” aparece 29 veces en el documento del PSE-EE; 27 veces, en el del PNV; 26 veces, en el de EH-Bildu; y 14 veces, en el del PP.

PARTIDO NACIONALISTA VASCO

El programa electoral en materia industrial elaborado por el Partido Nacionalista Vasco (PNV), actualmente en el poder, se detiene en siete grandes aspectos:

  1. Industria 5.0
  2. Recuperación del suelo industrial
  3. Apoyo a la inversión generadora de empleo
  4. Internacionalización empresarial
  5. Transición energética de la industria vasca
  6. Emprendimiento
  7. Tecnología e Innovación

“Partiendo de la necesaria eficiencia y competitividad, impulsaremos la industria 5.0 reforzando, aún más, el papel y la generación de oportunidades laborales de calidad desde una visión sostenible y el uso de tecnologías avanzadas como la inteligencia artificial, la robótica y los sistemas de fabricación cognitivos para crear procesos de fabricación más flexibles, adaptables y eficientes. Una industria más responsable, más inclusiva, con las personas en el centro”, explica el documento de 78 páginas titulado “Euskadi elige bienestar”.

El PNV, asegura su programa, cree firmemente en la colaboración público-privada y “en un sector empresarial fuerte, dinámico y comprometido socialmente con el objetivo de sostener el peso de la industria y sus servicios conexos en el 40% respecto al PIB”.

La apuesta industrial la piensan abordar desde cinco iniciativas:

1.- Puesta en marcha de un Plan de Industria 2028 específico para apoyar la incorporación de la Industria 4.0 y 5.0 en las pymes en el que se contemplarán vectores de tecnología, innovación, infraestructuras, sostenibilidad, emprendimiento, internacionalización, financiación y gestión de personas con una nueva visión social de la industria.

2.- Impulso a una cultura empresarial comprometida con las personas, “basada en la confianza, con un propósito inspirador, de valores y que fidelice a todas las personas de una organización, especialmente al talento joven, independientemente de su edad y posición, fomentando la inclusión de personas con diversidad funcional”.

3.- Simplificar los trámites burocráticos y agilizar los procesos regulatorios de las empresas a través de un plan de racionalización.

4.- Reforzar el ecosistema colaborativo y de acompañamiento mediante clústeres, cámaras, asociaciones, etc., “para enganchar a todo nuestro tejido industrial y económico, mayoritariamente pymes, ante los grandes retos y cambios estructurales derivados de la descarbonización, la digitalización y la transición social”.

5.- Poner en marcha el proyecto del Centro Vasco para el Desarrollo de Tecnologías de Fabricación Avanzada en Automoción – Basque Automotive Manufacturing Center (BAM) en Jundiz (Álava), que contribuirá a la transformación de la estructura productiva, impulsando la competitividad y sostenibilidad de la cadena de valor del sector de automoción junto con Mercedes-Benz, Gestamp y MB Sistemas de Corporación Mondragón. Este proyecto ya fue aprobado en diciembre de 2023 por el Gobierno vasco y está dotado con 12,5 millones de presupuesto para ser inaugurado antes de diciembre de 2025.

Otro objetivo explícito del programa del candidato a Lehendakari Imanol Pradales pasa por reforzar y ampliar la red de infraestructuras que puedan atraer y facilitar la implantación y crecimiento de proyectos industriales y científico-tecnológicos en Euskadi.

Para ello se comprometen a llevar a cabo las siguientes medidas:

1.- Crear un Fondo de Inversión para el Desarrollo de Infraestructuras Industriales adscrito a la SPRI (la Agencia Vasca de Desarrollo Industrial) que, partiendo de la participación pública, atraiga capital privado para el desarrollo de nuevas infraestructuras industriales.

2.- Ahondar en la estrategia de recuperación y puesta en valor de activos -suelo e infraestructura industrial- que, teniendo un interés industrial y económico, pudieran estar en desuso, minimizando la artificialización de suelo para los nuevos emplazamientos.

3.- Poner a disposición de esta nueva industria 1,25 millones de metros cuadrados parcelas industriales y edificaciones provenientes de actuaciones de regeneración y recuperación de activos en desuso. Y otros 1,6 millones de metros cuadrados más de parcelas industriales y edificaciones procedentes de nuevos desarrollos urbanísticos.

4.- Agilizar la tramitación urbanística para el desarrollo e implantación de aquellos proyectos calificados de interés general por su impacto positivo en el conjunto de la sociedad, manteniendo las garantías y reduciendo significativamente los plazos de desarrollo.

5.- Ahondar en la transformación, especialización, crecimiento y descarbonización del tejido industrial.

6.- Acompañar a las empresas en la reducción de su dependencia exterior en las cadenas de valor y al desarrollo de cadenas de proveedores en Euskadi. Este punto es muy significativo.

La inversión generadora de empleo también ocupa una buena serie de párrafos en el programa nacionalista vasco, para dar un impulso especial al Fondo Finkatuz con nuevas inversiones estratégicas; también apuestan por ampliar la actividad de la Sociedad de Capital Riesgo de Euskadi del grupo SPRI y de los fondos gestionados por la misma, asegurando una dotación mínima anual de 50 millones de euros. También se detienen en otros instrumentos como el Clúster Financiero e Inversor BasqueFik para, junto con una amplia política de deducciones de las haciendas forales, propiciar el arraigo y el crecimiento del tejido económico e industrial.

Consciente de que la internacionalización de las empresas vascas es un elemento clave del desarrollo industrial, el PNV se compromete a seguir fomentando la internacionalización de la empresa, reforzando la red exterior de la SPRI.

La transición energética representa otro reto no soslayado. En concreto, se comprometen a las siguientes medidas, algunas de ellas muy ambiciosas:

1.- Reforzar la red eléctrica, “dotándola de capacidad suficiente para avanzar en la electrificación, el desarrollo de generación renovable, la implantación de nuevos proyectos industriales y la descarbonización de nuestra economía”.

2.- Impulsar el autoabastecimiento energético del tejido industrial a través de energías renovables, apoyando proyectos de comunidades energéticas o autoconsumo en polígonos industriales, simplificando los trámites asociados a estos proyectos, poniendo también a su disposición líneas de financiación.

3.- Electrificar los entornos portuarios, facilitando la generación renovable de proximidad y el incremento de embarcaciones de propulsión eléctrica.

4.- Reforzar la capacidad de las infraestructuras energéticas, vinculadas a nuevos vectores energéticos, como el hidrógeno verde.

5.- Desarrollar el Net-Zero Basque Industrial Super Cluster, presentado en sociedad en enero de este año, así como su plataforma de seguimiento, con el objetivo de acelerar y reforzar la descarbonización del consumo energético en la industria vasca, impulsando soluciones que reduzcan sus emisiones netas y generando oportunidades para desarrollos tecnológicos y, con ello, nueva industria generadora de empleo de calidad y bienestar en Euskadi.

En el capítulo del emprendimiento, el documento jeltzale reivindica que el País Vasco “es como un hub o nodo de emprendimiento tecnológico, superando las 1.000 empresas tecnológicas emergentes, que en su conjunto emplean a más de 8.000 personas y alcanzan una valoración estimada que supera los 1.500 millones de euros”, pero admite que Euskadi “necesita más personas y empresas innovadoras que identifiquen y desarrollen nuevos productos y servicios y modelos de negocio”.

Finalmente, al hablar de tecnología e innovación, se compromete a incrementar el esfuerzo presupuestario del Gobierno vasco “como mínimo un 6% anual, medido en la asignación presupuestaria dedicada a políticas de I+D+i”, a apoyar proyectos de innovación empresarial, industrialización, escalado, prototipado, metodologías y pruebas de concepto especialmente de pymes, en las tres vertientes clave: Productos, Procesos de negocio, entre los que están los de producción, y Modelos de gestión, y a promocionar  la Compra Pública Innovadora, para que ésta tenga un papel fundamental en el impulso y el desarrollo tecnológico de los negocios locales, especialmente en los sectores medioambiental y biosanitario, entre otras medidas.

El documento también apunta a situar “a la formación profesional vasca como referente mundial en el desarrollo de una formación que responda a la cuarta y a la incipiente quinta revolución industrial, implantando un nuevo paradigma del desarrollo profesional, impulsando su proyección internacional y apoyando y reforzando la cadena de valor en la competitividad de Euskadi en su conjunto”, “reforzando la incorporación de la mujer a los sectores industriales y de ciencias, e impulsando la creación de nuevas empresas en sectores emergentes”.

En materia de energía, buscan redoblar “los mecanismos de acompañamiento para inversiones que contribuyan a la eficiencia energética” en el ámbito de la industria, e impulsar, a través del Ente Vasco de Energía (EVE), “proyectos que permitan avanzar en la descarbonización de la industria intensiva en consumo de energía difícilmente electrificable, facilitando el acceso a nuevos vectores energéticos como el hidrogeno verde o el uso de biocombustibles”.

“Lograr más actividad económica con menos recursos materiales” pues el País Vasco importa el 75% de los materiales que consume y cerca del 50% de los costes de la industria están asociados al consumo de materias primas.

EUSKAL HERRIA BILDU

El programa electoral de EH-Bildu, de 140 páginas, hace un análisis sobre la situación de la economía vasca al recoger sus prioridades y agenda de actuaciones. Dice que la situación no es catastrófica, pero sí preocupante y enumera ciertos parámetros como el ritmo decreciente de la industria manufacturera desde 2000 a 2022. Tras criticar que se ha continuado “un modelo de desarrollo caduco y basado en sendas inversiones en cemento y asfalto”, admite que “la situación laboral ronda técnicamente el pleno empleo, pero los mercados laborales se enfrentan a otros problemas, como la precariedad, la temporalidad y la calidad del empleo”.

El candidato de la formación abertzale, Pello Otxandiano, presentó recientemente una propuesta de política industrial “más proactiva por parte de las instituciones públicas, porque existe el riesgo de la tercerización de la economía vasca”. “Si queremos ser un país industrial, con una industria de alto valor añadido, y arraigada en el territorio, necesitamos una política industrial proactiva”, dijo.

Los ejes de actuación de esta política industrial se concretan en cinco aspectos: fortalecer el posicionamiento de la empresa medianas-grandes; fortalecer el posicionamiento de la empresa pequeñas-medianas; articular un marco vasco de relaciones laborales acorde a sus características socioeconómicas; apostar decidida y audazmente por la investigación, la innovación y la tecnología; articular la capacidad financiera que permita actuaciones que fortalezcan la industria de alto valor añadido.

“La situación de la economía vasca occidental es claramente de desplazamiento. Si no se reacciona sin demora, en el horizonte de una generación corremos el riesgo de entrar en fase de decadencia. El Gobierno autonómico debe reinventarse en esta materia, dejar de lado la inercia y la visión liberal, acomodaticia y reactiva”, declara el texto programático titulado “Un futuro juntas”.

EH-Bildu se fija una serie de compromisos a cuatro años vista. Aquí están algunos de ellos:

1.- Construir una arquitectura de instrumentos y gobernanza para una política industrial proactiva del siglo XXI basados en seis entidades: un Centro de Prospectiva Económica, un Instituto para el Emprendimiento, un Observatorio de Política Industrial, un Consejo Asesor para el Diseño de Política Industrial, un Fondo Soberano para la Inversión Estratégica y un sistema de gobernanza multiescalar.

2.- Apostar decididamente por la innovación y la tecnología, incrementando el esfuerzo presupuestario público y privado en I+D+i “hasta el 3 % del PIB”, o facilitando la captación de Fondos de Capital Riesgo (SPRI, CDTI, Administración General del Estado, Comisión Europea), así como los privados, con el objetivo de cofinanciar las actividades de Innovación, entre otras medidas.

3. Rediseñar las políticas colaborativas inter-empresariales y revitalización de los clústeres.

4.- Programas para extender prácticas e innovaciones organizativas que intentan instaurar bases cooperativas de largo alcance entre empresas tractoras y empresas suministradoras fundadas en principios de relativa reciprocidad.

5. Seguimiento y dialogo continuo y programas específicos de fortalecimiento de las empresas denominadas ‘campeones ocultos, promoviendo la incorporación de nuevas empresas a este club, y conservando el enraizamiento al territorio.

6.- Generar políticas de enraizamiento de las empresas al territorio.

7.- Reforzar el sistema financiero, impulsando nuevos mecanismos .de financiación alternativos a los bancarios

8.- Crear un Fondo Soberano de Inversión Estratégica.

9. Promover redes y prácticas colaborativas entre empresas de menos de 100 trabajadores en las áreas de innovación, articulación comercial y comercialización.

10. Crear un programa específico para hacer frente a las debilidades de las empresas pequeñas de manera individual.

11. Impulsar las comarcas más desfavorecidas.

12.- Crear programa de ayudas y/o actuaciones en las empresas con dificultades, orientadas a reestructurar, reorientar o cerrar de manera ordenada, con medidas de recolocación de las personas trabajadoras.

13.- Reconocer y fortalecer la economía social y cooperativa.

14.- Promover avances en la disminución de la jornada laboral, atendiendo a los resultados de las pruebas piloto europeas con la jornada laboral de 32 horas en diversos sectores.

En el área de la política digital que tiene más relación con la industria, los compromisos incluyen reducir la brecha digital e impulsar el empoderamiento digital de la ciudadanía, garantizar la conectividad y las infraestructuras tecnológicas punteras, impulsar la excelencia en investigación y desarrollo y el desarrollo de la tecnología propia, crear organismos como la Agencia de Datos Públicos Vascos, el Centro Vasco de Supercomputadores y el Centro para la Transformación Digital de la Industria y el tejido económico.

También destaca EH-Bildu el desarrollo de una Estrategia de la Formación Integral para la adaptación digital de las personas trabajadoras y del tejido económico, y de una “Estrategia Chips”, desarrollando el reciclaje de materias primas para la digitalización y la estrategia para adquirir capacidades científico-tecnológicas para producir materiales (semiconductores, microelectrónica…).

PARTIDO SOCIALISTA DE EUSKADI-EUSKADIKO EZKERRA

Uno de los aspectos que trasciende del programa del Partido Socialista de Euskadi-Euskadiko Ezkerra (PSE-EE) es el de “recuperar la política industrial”.

“Euskadi tiene fortalezas, pero también el riesgo de caer por la senda de la irrelevancia, si no aprovechamos las oportunidades. La industria vasca se ve hoy adolecida problemas estructurales, que en épocas de crisis se ven agudizados”, enfatiza el documento que promueve el candidato socialista, Eneko Andueza, cuyo lema es “cambia el guion”.

Para el PSE-EE, esos problemas estructurales del sector son tres: la sucesión empresarial, el tamaño y la pérdida de centros de decisión.  “Estadísticamente el 70% de las empresas familiares no llegan a la tercera generación y eso resulta especialmente dañino en una economía como la vasca que tiene en la empresa familiar su columna vertebral”, argumenta el documento que ocupa 140 páginas.

“El tamaño de las compañías vascas es una gran debilidad de la economía. La empresa vasca necesita crecer y globalizarse. Y para eso se necesita un ecosistema que permita la obtención de recursos financieros para ese proyecto y apoyo social e institucional”, añade. “Todo lo anterior, sucesión, tamaño, incorporación de socios financieros, hacen que la perdida de centros de decisión en el País Vasco sea una tendencia muy difícil de revertir. Euskadi tiene empresas, cuya hipotética pérdida de centralidad por nuestra comunidad, sólo puede afrontarse desde una cooperación de las administraciones central y vasca, por razones de suficiencia financiera”, asevera el programa.

 “Euskadi ha sabido reinventarse muchas veces en el pasado. Y podemos volver hacerlo. Pero para ello, hace falta una orientación clara y una evaluación correcta de las políticas industrial. Necesitamos una verdadera política industrial en Euskadi”, estima el documento.

Y para ello considera “imprescindible”:

1.- Priorizar las políticas industriales y su transversalidad.

2.- La transformación digital, la industria 4.0 y la industria 5.0.

3.- El desarrollo tecnológico e innovación en productos y procesos y la aparición de nuevas industrias intensivas en conocimiento avanzado en torno a la biotecnología, la micro y nanotecnología.

4.- La reconfiguración de las cadenas de suministro globales de energía y materias primas.

5.- La crisis demográfica y la necesidad de vocaciones STEM.

6.- El arraigo de los grandes proyectos industriales.

7-. El desarrollo y potenciación de multinacionales vascas de tamaño medio.

8.- El posicionamiento de Euskadi como región industrial avanzada en España y en Europa.

Y aspiran “a superar el 40% del PIB en la industria y los servicios avanzados”.

“La política industrial requiere de mirada más de medio y medio-largo plazo; algo cada vez más difícil cuando las empresas se orientan cada vez más al servicio en lugar del producto, y a la innovación en los modelos de ingreso con una orientación más financiera que productiva, ya que aquí encuentran mayores márgenes de rentabilidad”, sostiene el documento de los socialistas vascos.

Potenciar el arraigo deviene prioridad pues el PSE-EE está convencido de que “la prosperidad futura de Euskadi está ligada al mantenimiento y transformación de sus centros industriales y empresariales, y a la captación de nuevos proyectos”. Es cierto que existe una amplia correlación entre la existencia de centros de decisión financiera y empresarial y la ubicación de centros de decisión de los principales grupos industriales. “Es importante potenciar el arraigo de las empresas vascas, para no repetir experiencias fallidas como las que hemos tenido en el pasado reciente”, reconoce el programa. Y en este sentido se comprometen a:

1.- Impulsar la inversión de las fundaciones bancarias de las antiguas cajas de ahorros vascas (BBK, Kutxa y Vital) en la empresa vasca, dotándose de carteras industriales a medio y largo plazo que, además, les pueden reportar dividendos recurrentes para su obra social. Y buscando la implicación en este esfuerzo de otras grandes compañías.

2.- Este esfuerzo inversor tendrá una línea orientada a asegurar el arraigo de multinacionales vascas de tamaño medio, nuestros “campeones ocultos”.

3.- Reforzar el fondo Finkatuz, así como otros fondos de desarrollo de proyectos empresariales estratégicos para dar apoyo y entrada en el capital de las empresas vascas de referencia.

4.- Instar al Instituto Vasco de Finanzas a poner los medios económicos necesarios para que las empresas tractoras vascas mantengan el arraigo en Euskadi y desarrollar la nueva Ley reguladora de subvenciones para evitar deslocalizaciones empresariales en Euskadi.

Con el objetivo de reforzar el sector industrial vasco fomentando la autonomía estratégica en producción de energía renovable, limpia y barata, el PSE-EE se compromete a:

1.-   Diseñar políticas que actúen simultáneamente en la promoción de la creación de riqueza y en la distribución equitativa de la misma. “La nueva industria debe ser sostenible no solo en términos medioambientales sino también sociales”, sostiene.

2.- Impulsar la I+D+i y reformar del sistema científico-tecnológico y educativo.

3.- Renovar el Plan Interinstitucional de Emprendimiento y mantener su implantación interinstitucional, interdepartamental, abierta a la colaboración de agentes públicos y privados para apoyar proyectos emprendedores en todas las etapas de su maduración, en un esfuerzo compartido para la transformación económica y social del País Vasco.

En el contexto del emprendimiento, entendido este como palanca para la recuperación en los próximos años, la agenda incluye:

  1. Considerar el emprendimiento como prioridad de país.
  2. Promover la especialización en industria inteligente.
  3. Impulsar nuevas misiones emprendedoras.
  4. Implicarse en la renovación del tejido económico y el empleo.
  5. Hacer “cantera” de talento emprendedor.
  6. Trabajar la coinversión pública privada.
  7. Establecer la fiscalidad al servicio del emprendimiento.
  8. Posicionar Euskadi como polo de emprendimiento tecnológico-industrial.

También anuncian la renovación del Plan de Desarrollo Industrial y de Internacionalización “cuyo objetivo debe ser la recuperación económica y el desarrollo de la economía vasca”.

En el plano de la eficiencia energética, y considerando la electrificación y la democratización del acceso a la energía como prioridades, los socialistas vascos quieren impulsar el desarrollo de un sistema de incentivos económicos a la inversión en eficiencia energética por parte del sector industrial que incluya ayudas directas, incentivos fiscales que amplíen y mejoren el Listado Vasco de Tecnologías Limpias, e impulsen el acceso de las empresas vascas a la taxonomía verde europea.

En este aspecto apuestan expresamente por el hidrógeno (verde) como vector energético para aquellos sectores donde la electrificación y el desacoplamiento de los combustibles fósiles es más complicado. Y por un sistema descentralizado de energía donde los consumidores puedan ser actores primordiales pasando a ser productores.

Y en consecuencia apoyan, el autoconsumo, el autoconsumo compartido y la generación distribuida a través de las comunidades energéticas y la compra centralizada de energía por las instituciones.

El programa también recoge un apartado sobre economía circular como “elemento clave de la transición ecológica”, preocupándose por la prevención y reducción de la generación de residuos y apostando por el ecodiseño, es decir, por hacer que los productos reduzcan su impacto ambiental en todas las fases de su ciclo de vida, y conectando esta viabilidad ambiental con la competitividad.

Entendiendo que la industria es un “área estratégica” de la economía, el programa del Partido Popular, de 148 páginas y cuyo lema es “Euskdi abierta”, arranca diciendo que “la producción industrial vasca presenta una tendencia negativa desde 2010. Si bien es cierto que la crisis del COVID19 afectó a la producción vasca, no hizo más que agravar una situación crítica que ya veníamos sufriendo”.

El PP apuesta “por el sector industrial fuerte, por la transmisión de conocimiento de Universidades y Centros tecnológicos a la producción y con inversiones productivas que devuelvan a nuestra industria el papel tractor que tuvo”.

En ese sentido el candidato Javier de Andrés se compromete a:

  1. Garantizar un marco de seguridad jurídica estable a las empresas que decidan invertir en Euskadi.
  2. No crear ninguna figura impositiva nueva que ponga en riesgo la rentabilidad de las inversiones y garantice una estabilidad económica en aquellas empresas que decidan apostar por Euskadi.
  3. Favorecer la realización de inversiones en equipos productivos que mejoren los rendimientos y ofrezcan productos de mayor nivel tecnológico.
  4. Favorecer la llegada de inversiones extranjeras a Euskadi a través de un marco fiscal atractivo.
  5. Simplificar los trámites burocráticos y el esfuerzo administrativo necesario para la instalación de nuevas empresas en Euskadi.
  6. Reforzar los actuales programas Gauzatu Industria e Indartu. El primero promueve ayudas a la creación y desarrollo de pymes de base tecnológica y/o innovadoras. El segundo incentiva la ampliación de capacidad productiva de empresas industriales con sede en zonas desfavorecidas.
  7. Apoyar a las empresas exportadoras vascas.
  8. Incrementar la dotación presupuestaria destinada a los programas Zabaldu, Sakondu y Elkartu. El primer programa se destina a promover la internacionalización; el segundo a reforzar la competitividad internacional; el tercero se ocupa de la cooperación empresarial en proyectos relacionados con la internacionalización.
  9. Promover un adecuado marco legislativo, administrativo y fiscal para los procesos de concentración de empresas con el fin de impulsar la dimensión de las empresas vascas y que puedan crecer y garantizar su subsistencia en el entorno actual.
  10. Establecer los mecanismos necesarios para asegurar la supervivencia de las empresas y el relevo generacional.
  11. Desarrollar e implementar programas de fomento de la inversión en el sector industrial a través de sociedades de capital riesgo y con la concesión de créditos participativos y créditos ordinarios.
  12. Potenciar la inversión en I+D+i para así ser más competitivos, para que sea más directa y atractiva con el objetivo de volver a ser un referente en la innovación.
  13. Impulsar la colaboración público-privada en I+D+i y llevar a la producción las innovaciones que salgan de universidades y centros de investigación.
  14. Impulsar la digitalización, extendiendo la banda ancha y las redes 5G en todo el territorio.
  15. Impulsar la colaboración entre las oficinas de comercio exterior y el ICEX para favorecer los intereses de nuestras empresas en el exterior y abrir nuevos mercados de exportación.
  16. Defender los derechos de las industrias electrointensivas de Euskadi garantizándoles un marco estable de actividad.
  17. Fomentar iniciativas de autoconsumo industrial y poder vender los excedentes energéticos de manera competitiva.
  18. Proponer iniciativas que favorezcan la economía circular y el uso eficiente de los recursos utilizados.
  19. Reforzar el papel de los parques tecnológicos e industrialdeak para la implantación de nuevas empresas e inversiones favoreciendo su conectividad y conexión para el movimiento de mercancías. A su vez, trabajaremos para incrementar la disponibilidad de suelo industrial y favorecer la implantación de nuevas empresas y empleos.
  20. Favoreceremos las conexiones con puertos y aeropuertos desde los centros productivos que reduzcan los costes logísticos y favorezcan la actividad económica.
  21. Crear un parque empresarial en la localidad alavesa de Foronda que actúe como hub logístico y ayude en la reducción de costes logísticos de las empresas vascas.
  22. Convertir al Servicio Vasco de Empleo (Lanbide) en un actor principal en la búsqueda y atracción de talento a Euskadi que ayude a las empresas a cubrir puestos de alta cualificación.
  23. Favorecer programas de formación continua a lo largo de la vida de los trabajadores en la industria que permita el reskilling y el upskilling.
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