El documento sitúa a la química como una industria estratégica para la economía española. Con una facturación de 85.417 millones de euros, más de 3.000 empresas y más de un millón de empleos directos, indirectos e inducidos, el sector aporta el 12% del PIB industrial y se ha convertido en el principal exportador de la economía española. Las ventas al exterior alcanzan los 62.926 millones de euros y representan el 18% de todas las exportaciones industriales del país.
Además de su peso económico, la química destaca por su carácter transversal. El sector abastece a prácticamente todo el tejido productivo y resulta imprescindible para actividades como la automoción, la construcción, la alimentación, la salud o las energías renovables. Esta posición convierte a la industria química en una pieza clave para la competitividad del conjunto de la economía.
Crecimiento económico y mercado en expansión
Uno de los principales argumentos del informe es el comportamiento de la economía española durante los últimos años. España lidera el crecimiento acumulado entre las grandes economías de la Unión Europea desde 2019, superando a Alemania, Francia e Italia incluso después de la pandemia, la crisis energética y las tensiones geopolíticas internacionales.
A este contexto se suma la fortaleza del consumo privado. El gasto de los hogares mantiene una evolución más dinámica que la de las principales economías europeas, reforzando el atractivo del mercado interno para nuevas inversiones industriales.
La demanda nacional de productos químicos supera ya los 84.000 millones de euros anuales. Sin embargo, más de 60.000 millones corresponden a importaciones, una circunstancia que el informe identifica como una oportunidad para desarrollar nuevas capacidades productivas en territorio español y sustituir parte de esas compras exteriores.
El crecimiento de sectores consumidores de productos químicos también refuerza estas perspectivas. Desde 2019, la producción de automóviles ha aumentado un 31,5%, mientras que la construcción acumula un crecimiento del 27,5%.
Una plataforma exportadora con alcance global
La internacionalización constituye otro de los grandes activos del sector. La industria química española exporta actualmente a más de 200 países y ha reforzado de forma significativa su presencia fuera de la Unión Europea durante la última década.
Aunque Francia, Alemania, Italia o Países Bajos continúan siendo mercados prioritarios, los mayores avances se registran en economías como China, México, Marruecos o Panamá, reflejando una creciente diversificación geográfica.
La posición estratégica de España se ve reforzada por una de las redes portuarias más importantes de Europa, con instalaciones de referencia como Algeciras, Valencia, Barcelona, Cartagena o Tarragona. A ello se suma la integración en los corredores ferroviarios europeos y una infraestructura energética que incluye el mayor número de plantas de regasificación operativas de la Unión Europea.
Innovación, talento y sostenibilidad
El informe destaca igualmente la disponibilidad de profesionales cualificados y unos costes laborales competitivos respecto a otros grandes países europeos. La industria química es, además, el sector más productivo del país, con una facturación superior a 377.000 euros por trabajador.
La innovación constituye otro de los pilares diferenciales. Con 2.262 millones de euros invertidos en I+D+i durante 2024, la química y la farmacia concentran casi una cuarta parte de toda la inversión innovadora de la industria manufacturera española.
La digitalización aparece como otro factor de competitividad. España cuenta con una amplia implantación de tecnologías vinculadas a la Industria 4.0, desde inteligencia artificial y automatización avanzada hasta gemelos digitales, analítica de datos y computación en la nube.
Finalmente, el informe subraya los avances en sostenibilidad. La industria química ha reducido cerca de un 50% sus emisiones de proceso desde 2005 y ha disminuido significativamente su consumo energético, reforzando su posición en un contexto en el que los criterios ambientales son cada vez más determinantes para atraer financiación e inversión.
En conjunto, el documento presenta a España como uno de los principales candidatos a captar la nueva ola de inversiones industriales que busca impulsar la reindustrialización europea, apoyándose en una combinación de crecimiento económico, capacidad exportadora, innovación y transición sostenible.

