Al mismo tiempo, las mujeres ganan presencia en prácticamente todas las especialidades y las universidades amplían cada año una oferta académica cada vez más diversificada.
Esa es la principal conclusión que se desprende del Informe de Titulaciones Universitarias en Ingeniería 2025, elaborado por el Instituto de Graduados en Ingeniería e Ingenieros Técnicos de España (Ingite), que analiza la evolución de los estudios de ingeniería en el sistema universitario español durante la última década.
La gran protagonista del cambio es la informática. Ninguna otra rama ha experimentado una evolución comparable. El número de estudiantes matriculados en grados de informática ha aumentado un 60,56% en los últimos diez años, mientras que el de titulados se ha duplicado, con un crecimiento del 100,83%. Actualmente, las universidades españolas cuentan con más de 74.000 alumnos matriculados en estas enseñanzas, una cifra que refleja la creciente demanda de profesionales vinculados al desarrollo de software, la inteligencia artificial, la ciberseguridad o el análisis de datos.
La evolución contrasta con la situación de otras ingenierías que durante décadas fueron consideradas pilares de la formación técnica española. La rama de Minas y Energía registra el mayor retroceso, con una caída del 43,23% en el número de matriculados y un desplome del 69% en los egresados durante la última década.
Tampoco atraviesan su mejor momento las ingenierías vinculadas a la construcción y al territorio. Ingeniería Civil ha perdido un 32,1% de sus estudiantes en diez años, mientras que Forestal acumula un descenso del 22,88% en matriculaciones y superior al 31% en titulados.
Frente a estas caídas, otras especialidades muestran una evolución más favorable. La ingeniería aeroespacial mantiene una trayectoria ascendente, con un crecimiento superior al 21% en matriculados durante la última década, mientras que la ingeniería naval aumenta un 12% sus estudiantes. Las ramas industriales, que continúan siendo las que concentran una mayor oferta académica dentro del sistema universitario, también registran avances moderados tanto en alumnos como en titulados.
Más allá de los cambios en la demanda, el informe revela una transformación progresiva en el perfil del alumnado. Aunque las mujeres siguen siendo minoría en muchas especialidades técnicas, su crecimiento supera ampliamente al de los hombres en la mayoría de ramas analizadas.
El caso más llamativo vuelve a encontrarse en informática. En los últimos diez años, el número de mujeres matriculadas en esta disciplina ha aumentado un 130,74%, muy por encima del incremento del 50,52% registrado entre los hombres. También destacan los avances en ingeniería aeroespacial, donde las alumnas crecen un 45,82%, y en ingeniería industrial, con un incremento del 32,28%.
La mejora no se limita al acceso a los estudios. Las mujeres presentan además tasas de graduación superiores en buena parte de las ramas analizadas. En ingeniería industrial, por ejemplo, la tasa de graduación femenina alcanza el 47,22%, frente al 38,91% masculina. Situaciones similares se observan en informática, civil, agrícola, forestal, naval o minas y energía.
Otro de los fenómenos que refleja el informe es la creciente diversificación de la oferta universitaria. Durante el curso 2024-2025 se pusieron en marcha 31 nuevos grados y 47 nuevos másteres relacionados con la ingeniería, manteniendo una tendencia consolidada en los últimos años que favorece especialmente la creación de estudios de posgrado.
Sin embargo, este crecimiento viene acompañado de un cambio estructural en el tipo de titulaciones ofertadas. Más de la mitad de los grados de ingeniería existentes ya no son habilitantes para el ejercicio de profesiones reguladas. En el caso de los másteres, la proporción es todavía mayor: ocho de cada diez no tienen carácter habilitante.
La tendencia también se observa en las nuevas titulaciones. De los 31 grados creados durante el último curso académico, únicamente 11 son habilitantes. El peso de estos programas ha descendido de forma continuada durante la última década, pasando de representar el 64% de los nuevos grados en 2016-2017 a apenas el 35% en la actualidad.
En paralelo, las universidades siguen ampliando programas especializados en ámbitos emergentes como la robótica, la mecatrónica, la ingeniería biomédica, las tecnologías aeroespaciales, la energía o la transformación digital, adaptándose a las nuevas demandas de un mercado laboral cada vez más orientado hacia la innovación tecnológica.
El resultado es un mapa universitario muy distinto al de hace una década. Las ingenierías tradicionales continúan desempeñando un papel fundamental, pero el crecimiento de las disciplinas digitales está modificando el equilibrio interno de los estudios técnicos. La informática se consolida como la gran locomotora del sistema, las mujeres avanzan en presencia y rendimiento académico, y las universidades aceleran su adaptación a una economía cada vez más vinculada al conocimiento, la automatización y las nuevas tecnologías. Un cambio que, según reflejan las cifras del informe, ya no parece coyuntural, sino estructural.

