Crecimiento moderado, avances en digitalización y talento técnico
El sector industrial entra en 2026 en un entorno marcado por una actividad moderada y por una presión creciente para mejorar eficiencia, digitalizar procesos y reforzar las capacidades técnicas de los equipos. Los datos del INE para 2025 muestran que, mes a mes, la tasa interanual del IPI se ha movido en un rango de ligera caída a crecimientos moderados, con registros como un 1,0% en marzo o un 1,7% en mayo, lo que apunta a un año de crecimiento industrial modesto, pero en positivo en promedio, no a una contracción fuerte.
El PMI manufacturero cayó a 51.5 en noviembre de 2025, desde 52.1 en octubre y por debajo de las expectativas del mercado de 52.5, señalando un ritmo más suave de expansión en el sector. A pesar de la desaceleración, la lectura marca siete meses consecutivos de crecimiento.
A esta situación se suma el impacto de la desaceleración industrial en Alemania, un hecho que pesa sobre el crecimiento del conjunto de la zona euro. En ese contexto, la debilidad industrial alemana afecta a las cadenas de valor europeas en las que España participa como proveedor de bienes intermedios y componentes.
Pese a este escenario, la industria española avanza en digitalización y en modernización de procesos. Muchas plantas han incorporado sistemas de monitorización, sensores y herramientas digitales que permiten ajustar líneas, anticipar fallos y reducir tiempos de parada. Este cambio exige personal con capacidad para interpretar datos operativos y aplicar esa información en intervenciones concretas sobre equipos y maquinarias.
La automatización también continúa creciendo. Robots de manipulación, cobots de asistencia y estaciones con más software amplían la complejidad técnica de los entornos productivos. Esto obliga a contar con profesionales preparados para trabajar con equipos electrónicos, hidráulicos y mecánicos en una misma jornada, y para colaborar con departamentos de calidad, mantenimiento y producción.
El desarrollo de nuevas líneas relacionadas con eficiencia energética y descarbonización marca otra tendencia relevante. Las plantas revisan consumos, sustituyen equipos antiguos y adaptan procesos a normativas de sostenibilidad. Esta transición incrementa la demanda de personal capaz de aplicar protocolos de seguridad, mantener equipos de climatización industrial, gestionar averías en sistemas más eficientes y colaborar en revisiones ambientales.
En paralelo, las empresas afrontan un reto constante: garantizar equipos estables en entornos donde la rotación afecta de forma recurrente a puestos operativos y técnicos. La combinación entre exigencia física, turnos y necesidad de respuesta inmediata ante incidencias puede acelerar la salida del personal. Esto obliga a reforzar la formación de entrada, la tutorización en planta y la definición de itinerarios de crecimiento hacia posiciones de más responsabilidad.
La gestión de talento en la industria para 2026
El sector ha entrado en 2026 con varios focos que condicionan la organización del talento. La presión por mejorar productividad se refleja en el día a día del personal operativo, que debe adaptarse a procesos más digitalizados, manejar herramientas nuevas y mantener la concentración durante tareas muy repetitivas. Al mismo tiempo, la coordinación entre equipos de mantenimiento, calidad y producción gana importancia, ya que cualquier incidencia afecta al ritmo general de la planta.
Dentro de este entorno destacan cuatro elementos que influyen de manera directa en la planificación de los equipos industriales:
- Actualización técnica continua: lo que exige perfiles con conocimientos en electrónica, diagnóstico y resolución de incidencias.
- Mantenimiento preventivo reforzado: Se necesitan profesionales capaces de seguir protocolos y documentar cada intervención.
- Organización de turnos ajustada al ritmo real de producción: la variación en pedidos obliga a adaptar horarios y a contar con personal flexible.
- Mayor énfasis en seguridad operativa: el uso de equipos complejos incrementa la importancia de los protocolos de prevención, lo que exige rigor en cada fase del proceso.
En este escenario, la capacidad para movilizar talento técnico, asegurar una integración rápida en planta y sostener la continuidad operativa será determinante para el sector industrial en 2026. Para Adecco, este entorno refuerza el valor de soluciones que permitan cubrir picos de actividad, atender incidencias y mantener la estabilidad de las líneas sin ampliar estructura fija.

