TRIBUNA

La industria española en 2026: más digital, más exigente y con el talento técnico en el centro de la estrategia

Redacción

José Manuel Fernández
Director sectorial Grupos Industriales en Grupo Adecco

Estos días estamos presentando la Guía Salarial Adecco Industria 2026 en la que adelantamos las previsiones de las remuneraciones medias de este año, por perfiles con alta contratación y por regiones, para las posiciones esenciales más demandadas en este sector. Y quiero compartir aquí unas reflexiones sobre lo que este año depara a la industria española, sobre todo, en materia de talento.

Crecimiento moderado, avances en digitalización y talento técnico

El sector industrial entra en 2026 en un en­torno marcado por una actividad moderada y por una presión creciente para mejorar efi­ciencia, digitalizar procesos y reforzar las ca­pacidades técnicas de los equipos. Los datos del INE para 2025 muestran que, mes a mes, la tasa interanual del IPI se ha movido en un rango de ligera caída a crecimientos mode­rados, con registros como un 1,0% en marzo o un 1,7% en mayo, lo que apunta a un año de crecimiento industrial modesto, pero en positivo en promedio, no a una contracción fuerte.

El PMI manufacturero cayó a 51.5 en no­viembre de 2025, desde 52.1 en octubre y por debajo de las expectativas del mercado de 52.5, señalando un ritmo más suave de expansión en el sector. A pesar de la desace­leración, la lectura marca siete meses conse­cutivos de crecimiento.

A esta situación se suma el impacto de la desaceleración industrial en Alemania, un hecho que pesa sobre el crecimiento del conjunto de la zona euro. En ese contexto, la debilidad industrial alemana afecta a las ca­denas de valor europeas en las que España participa como proveedor de bienes interme­dios y componentes.

Pese a este escenario, la industria española avanza en digitalización y en modernización de procesos. Muchas plantas han incorpo­rado sistemas de monitorización, sensores y herramientas digitales que permiten ajus­tar líneas, anticipar fallos y reducir tiempos de parada. Este cambio exige personal con capacidad para interpretar datos operativos y aplicar esa información en intervenciones concretas sobre equipos y maquinarias.

La automatización también continúa crecien­do. Robots de manipulación, cobots de asis­tencia y estaciones con más software am­plían la complejidad técnica de los entornos productivos. Esto obliga a contar con profe­sionales preparados para trabajar con equi­pos electrónicos, hidráulicos y mecánicos en una misma jornada, y para colaborar con departamentos de calidad, mantenimiento y producción.

El desarrollo de nuevas líneas relacionadas con eficiencia energética y descarbonización marca otra tendencia relevante. Las plantas revisan consumos, sustituyen equipos an­tiguos y adaptan procesos a normativas de sostenibilidad. Esta transición incrementa la demanda de personal capaz de aplicar pro­tocolos de seguridad, mantener equipos de climatización industrial, gestionar averías en sistemas más eficientes y colaborar en revi­siones ambientales.

En paralelo, las empresas afrontan un reto constante: garantizar equipos estables en entornos donde la rotación afecta de forma recurrente a puestos operativos y técnicos. La combinación entre exigencia física, turnos y necesidad de respuesta inmediata ante in­cidencias puede acelerar la salida del perso­nal. Esto obliga a reforzar la formación de en­trada, la tutorización en planta y la definición de itinerarios de crecimiento hacia posiciones de más responsabilidad.

La gestión de talento en la industria para 2026

El sector ha entrado en 2026 con varios focos que condicionan la organización del talento. La presión por mejorar productividad se refle­ja en el día a día del personal operativo, que debe adaptarse a procesos más digitaliza­dos, manejar herramientas nuevas y man­tener la concentración durante tareas muy repetitivas. Al mismo tiempo, la coordinación entre equipos de mantenimiento, calidad y producción gana importancia, ya que cual­quier incidencia afecta al ritmo general de la planta.

Dentro de este entorno destacan cuatro ele­mentos que influyen de manera directa en la planificación de los equipos industriales:    

  • Actualización técnica continua: lo que exige per­files con conocimientos en electrónica, diagnóstico y resolución de incidencias.
  • Mantenimiento preventivo reforzado: Se necesitan profesionales capaces de seguir protocolos y documen­tar cada intervención.
  • Organización de turnos ajustada al rit­mo real de producción: la variación en pe­didos obliga a adaptar horarios y a contar con personal flexible.
  • Mayor énfasis en seguridad operativa: el uso de equipos complejos incrementa la importancia de los protocolos de preven­ción, lo que exige rigor en cada fase del proceso.

En este escenario, la capacidad para movili­zar talento técnico, asegurar una integración rápida en planta y sostener la continuidad operativa será determinante para el sector industrial en 2026. Para Adecco, este entorno refuerza el valor de soluciones que permitan cubrir picos de actividad, aten­der incidencias y mantener la estabilidad de las líneas sin ampliar estructura fija.

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