La actividad industrial ha resistido en términos de empleo en los tres primeros meses de 2026, frente al conjunto del mercado laboral en el que se ha producido la mayor destrucción de la ocupación desde el mismo trimestre de 2020 por la pandemia; y el aumento del desempleo más alto desde el mismo periodo de 2013, en los últimos compases de la crisis financiera internacional tras la caída de Lehman Brothers. Son algunas de las tendencias que señalan los últimos datos de la Encuesta de Población Activa (EPA), que elabora el Instituto Nacional de Estadística (INE), correspondientes al primer trimestre de 2026.
En el conjunto del mercado laboral se han destruido en los tres primeros meses del año 170.300 empleos. Si bien el balance interanual sigue mostrando un saldo muy positivo, con 527.600 puestos de trabajo más (+2,4%) —quemuestra la inercia económica que venía reflejándose en términos de ocupación—; en comparación al mismo periodo de 2025 se muestran señales de agotamiento y alerta: en el primer trimestre del anterior ejercicio se perdieron 92.500 ocupados, por lo que la destrucción de empleo en el arranque de este año es un 84% mayor. De hecho, es el peor comportamiento del mercado laboral en un primer trimestre desde la pandemia en 2020, como se ha citado anteriormente.
Al tiempo, la tendencia negativa se confirma también en el desempleo. Como ocurre con el número de ocupados, en 12 meses el paro se ha reducido en 80.600 personas (-2,9%), reflejando aún la tendencia positiva previa de la economía española. Sin embargo, el número de parados ha crecido en 231.500 personas este trimestre, frente al aumento de 193.700 que se registró en el mismo periodo de 2025. Esto supone que el incremento de la desocupación es un 19,5% mayor que hace un año; el peor dato para un arranque de ejercicio desde 2013, en las últimas fases de la crisis económica internacional que estalló en 2008 tras la caída del banco estadounidense Lehman Brothers.
En las estadísticas de la EPA, las variaciones de la ocupación y del desempleo no son simétricas debido a los cambios en la población activa. El número de parados no solo depende de cuántos empleos se destruyen, sino de cuántas personas entran o salen del mercado con la intención de trabajar.
Al finalizar marzo, el número total de parados se situó en 2.708.600 personas y el de ocupados alcanzó los 22.293.000 trabajadores. La tasa de desempleo escaló nueve décimas, hasta el 10,83%, volviendo a los dos dígitos después de cerrar 2025 en el 9,9%. No obstante, esta tasa del 10,83% es la menor en un primer trimestre desde el año 2008, según ha resaltado el Ministerio de Economía, Comercio y Empresa.
El comportamiento de la industria
En el sector industrial, el número de ocupados en este primer trimestre ha aumentado en 28.100 personas. El pasado año, en los tres primeros meses del ejercicio el empleo cayó en 4.400 personas. Por lo tanto, el resultado de este 2026 es un 738% mejor —la ocupación se ha comportado en la industria 7,4 veces mejor que hace un año—. Además, en el balance de los últimos 12 meses, la ocupación industrial aumenta en 31.300 trabajadores, creciendo a un ritmo interanual del 1,1%. Eso sí, este crecimiento se sitúa por debajo de la creación de empleo en el conjunto de la economía, que es del 2,4% interanual.

En cuanto al paro en la industria, el saldo es negativo, aunque con algunas luces. En el primer trimestre de 2026 el número de desocupados ha aumentado en 13.000 personas. Además, en comparación al mismo periodo del pasado año, cuando se recortó el desempleo en 7.200 parados, el resultado en el sector industrial es un 280% peor —el paro se ha comportado en la industria casi 3 veces peor que hace un año; en concreto, 2,8 veces—. No obstante, en el saldo de los últimos 12 meses, la desocupación industrial disminuye en 12.300 trabajadores, recortándose a un ritmo interanual del 7,62%. Este dato es sensiblemente mejor que la media del conjunto de la economía, en la que el desempleo desciende a un ritmo del 2,89% interanual.
Lo que viene por delante
En definitiva, el conjunto del mercado laboral español presenta un balance interanual positivo por la inercia de crecimiento que venía demostrando, con una clara señal de empeoramiento en este primer trimestre del año en comparación al mismo periodo de los últimos años. En la industria los datos presentan síntomas positivos, como el aumento de la ocupación en mayor medida que el año pasado y el crecimiento interanual, pero la mejora está por debajo de la media del mercado laboral. Y en cuanto al paro en el sector, si bien el descenso interanual es positivo, e incluso superior al del conjunto de la economía, ha aumentado el número de desocupados este trimestre y además lo ha hecho en mucha mayor medida que en el mismo periodo del pasado ejercicio.
Por su propia naturaleza, el sector industrial tiene un mayor porcentaje de empleo estable que explica esta situación. Las empresas tardan más en tomar medidas sobre el empleo por la menor estacionalidad y la cartera de pedidos ya comprometidos. Pero se advierten síntomas que pueden señalar que en los próximos meses el empleo en el sector deje de resistir y se acabe trasladando a una pérdida de trabajadores.
Una tendencia que ya señala el índice PMI (Purchasing Managers’ Index o Índice de Gestores de Compras, elaborado por S&P Global, Standard & Poor’s) manufacturero de España del mes de marzo, que cayó a 48,7 puntos desde los 50 de febrero. Este indicador, por debajo de 50 indica contracción. Además, con ese resultado de marzo, en tres de los últimos cuatro meses este índice del sector manufacturero español ha empeorado (desde diciembre de 2025 a excepción de febrero de 2026). Se rompe así la tendencia de mejora durante seis meses seguidos, desde mayo hasta noviembre del pasado año. Asimismo, el resultado de marzo es el más bajo en casi un año (desde abril de 2025).
Y que ya podía observarse también en los datos de paro registrado en el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) y de afiliación a la Seguridad Social del último mes de marzo. A pesar del comportamiento aparentemente positivo del mercado laboral en el sector industrial en el mes anterior (1.482 parados menos), había señales de advertencia. El descenso del paro en la industria durante el mes fue el menor en cuatro años, desde 2022. Y a excepción de ese año, la bajada de marzo fue la menor en la última década. En términos interanuales, el descenso también fue el menor desde 2022. Mientras que el número de afiliados a la Seguridad Social en la industria manufacturera aumentó el pasado mes en 7.570 trabajadores, pero con un discretísimo crecimiento del 0,34% respecto a febrero. Y en términos interanuales el crecimiento del empleo fue de 34.474 (+1,57%).
Por su parte, las exportaciones también han comenzado a dar señales de agotamiento tras una etapa de crecimiento, con una caída interanual del 1,8% en el acumulado de los dos primeros meses de este año. A ello se suma que el Índice de Producción Industrial (IPI) cayó un 1,1% en febrero corregido de efectos estacionales. Además, hay que esperar las posibles consecuencias que se reflejen en los próximos meses por el encarecimiento de los costes de producción tras el aumento de los precios energéticos. Y el freno o el retraso en la toma de decisiones de inversión que suele producirse ante un escenario de incertidumbre como el actual, muchas veces el peor enemigo de los empresarios y la economía.

