Daniel Calleja cumple un año como director de la Representación de la Comisión Europea en España y tiene claro que el futuro no pasa ya por la autonomía estratégica sino por la independencia. En un acto de apoyo la industria de nuestro país, ha compartido las claves de la propuesta de Ley de Aceleración Industrial y ha subrayado que la fragmentación del mercado interno supone una suerte de arancel del 41% para las empresas europeas del sector.
Calleja ha sido el invitado en la presentación del manifiesto reclamando una Ley de Industria para España que han firmado esta semana la patronal de la industria digital: Asociación de Empresas de Electrónica, Tecnologías de la Información, Telecomunicaciones y Contenidos Digitales (Ametic); la patronal de empresas de biotecnología aplicada a la salud, la agricultura y la sostenibilidad: Asociación Española de Bioempresas (Asebio); la patronal de los laboratorios farmacéuticos: Asociación Nacional de la Industria Farmacéutica (Farmaindustria); la patronal de la industria química: Federación Empresarial de la Industria Química Española (Feique); la patronal de compañías de defensa, seguridad, aeronáutica y sector espacial: Asociación de Empresas Tecnológicas de Defensa, Seguridad, Aeronáutica y Espacio (Tedae); el Foro de Empresas Innovadoras (FEI); y las dos centrales sindicales mayoritarias, la Unión General de Trabajadores (UGT) y Comisiones Obreras (CCOO).
En su intervención el español ha recordado que la fragmentación y la falta de unificación de los mercados de la UE-27 son una barrera que supone una suerte de arancel interno del 41% que impide a las empresas industriales del Viejo Continente aprovechar el potencial exportador a otros países de la Unión. Por tanto, Calleja considera urgente avanzar hacia una política industrial europea propia y común. Y reconoce que Europa ha perdido terreno frente a Estados Unidos por su menor nivel de innovación y por no aprovechar el mercado interno del continente.
No obstante, el representante de la Comisión en nuestro país, que trabaja bajo la autoridad política de la presidenta Ursula von der Leyen, se ha mostrado optimista. Calleja ha explicado que con solo el 6% de la población mundial Europa es capaz de generar casi la quinta parte del PIB mundial (18%). Además, considera que el continente cuenta con las universidades, la seguridad jurídica, las empresas, el talento y la innovación necesarios, pero que no garantizan la viabilidad futura de la región. El alto funcionario cree que no se trata ya de caminar hacia la autonomía estratégica, sino que hay que lograr ser independientes y de forma urgente. Para alcanzar este objetivo es necesaria la integración financiera, tecnológica, industrial y en materia de defensa. «Durante años se dijo que la mejor política industrial era la que no existía. Pero los Estados, por sí solos, no pueden hacer nada y la industria genera empleos con mejores condiciones e innovación».
Ley de Aceleración Industrial europea
Para fortalecer la industria del Viejo Continente, Calleja ha recordado que el Consejo Europeo, el Parlamento y la Comisión aprobaron a finales del mes pasado que el sector sea capaz de alcanzar el 20% del PIB en el año 2025; simplificar los permisos y trámites administrativos; medidas para asegurar que la inversión extranjera aporte valor añadido, con transferencia tecnológica y empleo en Europa. Esta última medida, que puede considerarse intervencionista, ha sido justificada por el proteccionismo de Estados Unidos y China especialmente en sectores estratégicos como el acero o el automóvil.
También se primará que en las licitaciones se prime al producto europeo; el control de las infraestructuras críticas para garantizar la seguridad económica; y s mostró partidario de que se aprueben más reglamentos y menos directivas.
El director de la oficina de la Comisión en nuestro país cree que hay facilitar instrumentos de inversión para que el ahorro europeo, que se genera y existe, no se queden en las cuentas, sino que se use para invertir en el ladrillo o se vaya a extranjero. “El ahorro debe ir a la economía productiva”.
También ha defendido una unión energética, consolidando el mercado interior, las energías alternativas, sin dejar de tener en cuenta la nuclear aquellos países que la utilizan, y desarrollar las interconexiones.
Además, Calleja ha señalado que hay que multiplicar por 2 la inversión en descarbonización, por 5 en defensa y por 4 en salud.

