La operación supone la salida de Talde Private Equity, la gestora vasca que entró en su capital en 2020, y la llegada de Kartesia, firma paneuropea especializada en financiación e inversión en empresas del segmento middle market. Esta última se convierte en el nuevo accionista mayoritario, mientras que los socios fundadores han decidido reinvertir en la compañía y mantener el liderazgo ejecutivo. El importe oficial de la transacción no se ha comunicado.
El movimiento pone el foco sobre una empresa industrial poco conocida para el gran público, pero que ha encontrado un nicho especializado en un mercado con demanda internacional. Fire Piping ha pasado de facturar aproximadamente 29 millones de euros en 2020 a prever unos ingresos de 70 millones en 2026. Es decir, aspira a multiplicar por más de 2,4 su volumen de negocio en seis años, apoyándose en la automatización de sus procesos, la ampliación de sus instalaciones y la expansión comercial fuera de España.
De Yuncos al mercado internacional
Fire Piping nació en enero de 2011 de la iniciativa de un equipo de profesionales con experiencia en el sector de la tubería contra incendios. Desde su sede en Yuncos, a unos 44 kilómetros de Madrid, la compañía se especializó en el diseño, ingeniería y fabricación de tuberías prefabricadas y componentes destinados a sistemas de protección activa contra incendios, especialmente instalaciones de rociadores automáticos.
Su actividad se sitúa en una parte poco visible, pero fundamental, de la construcción industrial y de las infraestructuras. Cuando se levanta una nave logística, una fábrica, un centro comercial o un edificio de grandes dimensiones, los sistemas de protección contra incendios necesitan redes de tuberías diseñadas para distribuir agua y alimentar los rociadores que se activan en caso de emergencia.
La propuesta de Fire Piping consiste en fabricar buena parte de esas instalaciones previamente en su fábrica, a partir de los planos y las necesidades específicas de cada proyecto, para entregar después los tramos preparados para su montaje en obra. En lugar de realizar buena parte de los trabajos de corte, soldadura y preparación directamente en el edificio, el cliente recibe componentes prefabricados y adaptados a la instalación.
Este modelo permite reducir los trabajos en obra, acortar los plazos de instalación y mejorar la planificación de los proyectos. Es una ventaja especialmente relevante en instalaciones industriales y logísticas de gran tamaño, donde los retrasos en una fase pueden afectar al calendario de puesta en marcha de todo el complejo.
La compañía ha construido su posicionamiento sobre esa combinación de ingeniería a medida y fabricación automatizada. Según la información corporativa, sus instalaciones cuentan con seis células robotizadas capaces de producir alrededor de 12.000 rociadores diarios, además de líneas automatizadas de pintura. Su complejo industrial y logístico supera los 45.000 metros cuadrados.
A su actividad principal de tuberías prefabricadas ha ido incorporando otros productos y soluciones, como depósitos, hidrantes, válvulas y accesorios. También ha ampliado su catálogo hacia sistemas de supresión por gas, tubería preaislada y soluciones para la protección de baterías de litio, diversificando así su exposición a distintos tipos de instalaciones y necesidades de protección.
Seis años de crecimiento
La entrada de Talde en 2020 marcó un punto de inflexión en la trayectoria de Fire Piping. La gestora vasca adquirió entonces una participación mayoritaria con el objetivo de acompañar a los fundadores en una nueva etapa de desarrollo, en la que la internacionalización y el aumento de la capacidad industrial debían convertirse en los principales motores de crecimiento.
En aquel momento, la empresa facturaba alrededor de 29 millones de euros y estaba presente en 31 países. Seis años después, su red comercial supera los 40 mercados y aproximadamente el 60% de sus ventas procede del exterior. La plantilla también ha aumentado de forma considerable: ha pasado de alrededor de un centenar de trabajadores a superar los 200 profesionales.
La evolución de Fire Piping
| Indicador | Cifra |
|---|---|
| Facturación en 2020 | 29 millones € |
| Previsión de facturación en 2026 | 70 millones € |
| Mercados internacionales | Más de 40 |
| Peso de las ventas internacionales | 60% |
| Superficie de instalaciones | Más de 45.000 m² |
| Plantilla | Más de 200 trabajadores |
El crecimiento no se ha limitado a vender más en el extranjero. La empresa también ha reforzado su infraestructura productiva y logística, hasta alcanzar unos 45.000 metros cuadrados de instalaciones. Según los datos publicados por Talde, entre 2020 y la salida de la gestora se han realizado inversiones por unos 6,17 millones de euros para ampliar y mejorar la capacidad industrial.
La apuesta por la internacionalización ha sido especialmente relevante. En 2020, Fire Piping ya tenía presencia en 31 países, pero su estrategia posterior ha buscado ampliar esa red y convertir los mercados exteriores en una parte estructural del negocio. Hoy, aproximadamente seis de cada diez euros que factura proceden de fuera de España.
Esta diversificación geográfica reduce la dependencia de un único mercado y permite acceder a proyectos de construcción industrial, comercial y logística en distintos países. También exige una estructura comercial y técnica capaz de responder a las necesidades de clientes internacionales, cumplir diferentes requisitos de certificación y coordinar suministros a larga distancia.
Aunque la evolución desde 2020 hasta la previsión de 2026 refleja una expansión significativa, las últimas cuentas disponibles obligan a introducir algunos matices en la historia.
Engineered Fire Piping cerró 2024 con una facturación de 62,48 millones de euros, un 14% menos que el ejercicio anterior. El resultado del ejercicio fue de 6,87 millones, un descenso del 42,7% respecto al año anterior, de acuerdo con los datos publicados sobre sus cuentas.
Además, el propio histórico de la compañía apunta a que su facturación alcanzó un máximo en 2022, por lo que la previsión de 70 millones para 2026 no debe interpretarse como una trayectoria de crecimiento ininterrumpido. La nueva etapa tendrá también el reto de recuperar y consolidar esos niveles de actividad.
Este matiz resulta relevante para entender la operación. Fire Piping no es únicamente una empresa que ha aumentado sus ventas, sino una compañía industrial que ha alcanzado una dimensión suficiente para atraer a nuevos inversores, con una estructura productiva consolidada y una presencia internacional significativa.
Kartesia toma el relevo: qué busca el nuevo inversor
La entrada de Kartesia abre una nueva fase en la estrategia empresarial de Fire Piping. La firma paneuropea, especializada en soluciones de financiación para empresas, ha anunciado que respaldará el crecimiento de la compañía en España y en los mercados internacionales.
Su planteamiento pasa por desarrollar varias líneas de negocio. Una de ellas es potenciar la venta cruzada de productos complementarios a los clientes que ya utilizan sus tuberías prefabricadas. Otra consiste en ampliar su presencia en nuevos segmentos y mercados, además de construir una organización comercial internacional más amplia.
La operación también contempla apoyar el crecimiento tanto orgánico como mediante adquisiciones, una posibilidad que abre la puerta a incorporar otras compañías o actividades que complementen su oferta industrial.
Hay un detalle financiero especialmente interesante: Kartesia ha señalado que la inversión se ha realizado a través de su estrategia Kartesia Credit Opportunities (KCO), dentro de su actividad de soluciones de capital y financiación privada. Por tanto, conviene no presentar la operación simplemente como una compraventa convencional de acciones financiada con capital propio: la estructura responde a una solución de capital flexible y estructurada, adaptada a las necesidades de la empresa.
Kartesia es una gestora europea especializada en crédito privado corporativo. Gestiona unos 8.200 millones de euros y trabaja con empresas del segmento lower mid-market, ofreciendo soluciones de financiación a compañías que necesitan liquidez para desarrollar sus planes de crecimiento.
La firma ha explicado que su inversión en Fire Piping busca acompañar a la compañía en su siguiente etapa de expansión, manteniendo la cultura empresarial que ha impulsado su desarrollo hasta ahora.
Por su parte, los fundadores han decidido reinvertir en el proyecto y continuar al frente de la gestión, liderada por su consejero delegado, Óscar Fernández. Su permanencia en el accionariado y en la dirección aporta continuidad al negocio, al tiempo que el nuevo inversor proporciona respaldo financiero para abordar nuevas oportunidades.
Una operación que refleja el atractivo de la industria especializada
El cambio de accionistas de Fire Piping se enmarca en el interés del capital privado por empresas industriales que operan en nichos de mercado muy concretos, cuentan con tecnología y capacidades productivas difíciles de replicar y tienen margen para crecer fuera de sus mercados de origen.
En este caso, la compañía reúne varios de esos atributos: una actividad especializada, una fábrica altamente automatizada, una cartera de productos cada vez más amplia y una presencia internacional que ya representa la mayor parte de su negocio.
La operación también ilustra una fórmula cada vez más habitual en el tejido industrial: los fondos entran en empresas familiares o fundadas por emprendedores para acelerar su crecimiento, profesionalizar determinadas áreas y preparar una nueva etapa de expansión. Una vez consolidado ese desarrollo, pueden dar paso a otro inversor con capacidad para financiar una siguiente fase.
Talde entró en Fire Piping en 2020 y sale seis años después, tras acompañar su expansión internacional y productiva. Kartesia recoge ahora el testigo con la intención de impulsar nuevas oportunidades de crecimiento, mientras los fundadores mantienen su vinculación con el proyecto.
El importe de la operación no ha sido desvelado oficialmente. Algunas informaciones sectoriales sitúan su valoración en torno a los 100 millones de euros, aunque esa cifra no ha sido confirmada por las partes.
Para Fire Piping, el reto será transformar la dimensión alcanzada en una nueva etapa de crecimiento rentable. Para el capital privado, la compañía representa una oportunidad de seguir desarrollando un fabricante industrial especializado con vocación internacional. Y para la industria española, es otro ejemplo de cómo empresas nacidas en nichos muy concretos pueden convertirse en activos atractivos para los inversores europeos.

