DIRECTOR GENERAL

Entrevista: Tomás Iriondo, GAIA: “Es menos importante la tecnología que el proceso de su aplicación”

Detrás de GAIA está el Clúster de Industrias del Conocimiento y Tecnología de Euskadi, que engloba a los sectores de la industria digital, informática y electrónica del País Vasco. GAIA es una entidad sin ánimo de lucro, de carácter privado y profesional, creada en 1983. Tomás Iriondo es su director general y coordinador desde 1991.

¿Qué es GAIA? ¿Quién está detrás de este clúster?

GAIA es un clúster, agrupación de empresas de oferta vinculado a la industria del conocimiento y la tecnología que nace en el año 83 a raíz de una crisis vinculado a la que era una disrupción tecnológica. Pasamos de la electrónica analógica a la microelectrónica y para poder atender esa disrupción tecnológica se considera que hay que articular un clúster, una colaboración entre empresas competidoras y ahí nace GAIA. En estos momentos, es una de las organizaciones de referencia a nivel del Estado y a nivel de Europa en el ámbito de movimientos clúster. Tiene el reconocimiento como clústerde excelencia en Euskadi que es donde nacemos y donde ejercemos, tiene también el reconocimiento como AEI (Agrupación de Empresas Innovadoras) en el Ministerio de Industria y luego tiene también el reconocimiento de clústerde excelencia en Europa. Agrupa en la actualidad a 311 empresas con un volumen de actividad en torno a unos 5.400 millones de euros de facturación con un volumen de exportación en torno al 42% y lo que es su principal activo, que son los profesionales del sector, en torno a unos 21.000 profesionales en Euskadi. Y por su actividad, está muy orientada a dar servicios y soluciones en el ámbito del uso del conocimiento y la tecnología; invierte en investigación y desarrollo en torno a unos 150 millones de euros al año y si agregáramos la “i” pequeña, estaríamos hablando de más de 1.500 millones de euros al año de inversión. Entonces bueno, ¿qué significa todo esto? Es un clústerque se caracteriza por ofrecer soluciones profesionales en el uso de determinadas tecnologías que conforman luego recetas exitosas cara a mercado.

Lo que promovemos habitualmente podríamos estructurarlo en tres escenarios: uno es el que tiene que ver, y creo que es de los más importantes, todo lo que es la adecuación del talento hacia las necesidades expectativas que tienen las empresas del sector. Por otro lado, todo lo que tiene que ver con la generación o acceso a las tecnologías y al conocimiento que se requiere según la evolución del propio mercado para atender a ese mercado. Y el tercero tiene que ver la posición en los mercados, es decir, actividades vinculadas a la presencia activa en aquellos ámbitos geográficos o sectores donde pensamos que nuestras soluciones proporcionan valor competitivo o factor de competitividad para el cliente final.

¿Qué le pide el clúster a todas las administraciones desde la autonómica de Euskadi a la nacional para potenciar la competitividad?

Lo que le pedimos es complicidad, en el sentido más profundo de la palabra, es decir, en las administraciones publicas siempre vemos alianzas con las que construir, dialogar, diseñar o estructurar planes de trabajo. ¿Qué nos suele gustar? Sobre todo, que haya un diálogo activo. Suelo decir que cuando lo público y lo privado dialogan, de ahí se generan buenas praxis; cuando lo público o lo privado no dialogan, pues normalmente la experiencia tanto para lo público como para lo privado es mala praxis. Lo primero que le pedimos a las administraciones, primero, es que escuchen y establezcan canales de comunicación permanentes con los sectores, En este caso, con este sector que además en estos momentos tiene una trascendencia importante. No nos olvidamos que Europa nos marca claramente que la transición digital es un requisito para seguir creciendo de manera sostenible y que queda de manifiesto que este dialogo con la oferta digital es importantísimo. Por lo tanto, en este diálogo ¿qué es lo que tenemos que poner encima de la mesa? Pues qué dinámicas se pueden articular para realmente mejorar esa transición digital hacia el conjunto de la sociedad, de los sectores o actividades económicas.

¿Qué le pedimos también a la propia administración? Que predique con el ejemplo, o sea, que realmente la transición digital también le afecta a la administración pública. Y la administración pública tiene que ser usuaria y ejemplarizante en el uso de estas tecnologías y además tiene que ver en el uso de estas tecnologías ventajas competitivas en su prestación de servicio hacia la sociedad, las administraciones, otras administraciones y las empresas. Y por tanto, tiene que dibujar y trabajar en la definición de sus propios planes de transición digital.

¿Qué más le pedimos? Pues normalmente le solemos pedir espacios demostradores, es decir, que muchas veces para ser una oferta competitiva internacional tienes que tener referencias en casa. Muchas veces la propia administración tiene que ser un aliado de la construcción de esas referencias en casa, es decir, cómo voy dando respuesta a los retos que el territorio tiene y lo hago con los agentes locales para que eso se convierta en un proceso de experimentación, prueba y aprendizaje para todos. Y si sale bien, pues fantástico porque se convierte además en una best practice, en una referencia cara a poder abrir u ofrecer eso a otros mercados.

En estos momentos además que tenemos un factor limitante que es la falta de talento en el sector; precisamos de la complicidad de las administraciones para ver cómo modificamos las dinámicas de capacitación de las personas porque, sabiendo que hay sectores como el nuestro que tienen un crecimiento significativo actual y previsto para los próximos años y que está percibiendo que desde la oferta actual no se está atendiendo sus expectativas de talento, de personas, nos tenemos que poner juntos a trabajar de la manera más acelerada posible para que este elemento no se convierta en un “cuello de botella” en el crecimiento. Creemos que ahí lo privado tiene mucho que decir porque es donde está la capacidad de empleabilidad, pero lo público también tiene mucho que aportar porque es donde está la capacidad de regular, administrar políticas activas de mejora de la empleabilidad. No solo es subcontratar, contratar personas externas si no incluso reciclar a nuestros propios profesionales para que realmente, todas las competencias que requiere esta nueva época estén en las personas y por tanto, todos crezcamos de una manera más sostenible y menos tensa.

Eso le pedimos, no es poco, pero sobre todo diálogo, compromiso, complicidad y planes concretos de trabajo y ejecución.

Entiendo que está hablando de pedir a la administración mejoras en los planes de formación… ¿Me podría concretar un poco más esa parte de la respuesta?

No mejoras, yo diría cambios en los planes de formación y probablemente activación de nuevas dinámicas o alternativas. En concreto, por ejemplo, en lo que es la formación reglada, es decir, todo lo que es el itinerario curricular de los centros, las universidades, los colegios de Primaria, Secundaria y Bachillerato. Creo que vivimos en una época nueva, distinta, digital. La gente tiene que reforzar esas habilidades, esos conocimientos y, hoy por hoy, la verdad es que no está muy reflejado en el programa formativo este tipo de competencias, lo que denominan las digital skills, con lo cual sí o sí vamos a tener que reforzar, ampliar con este tipo de capacitaciones, todo lo que son los perfiles que en estos momentos se dan en esos entornos formativos. De hecho, recogimos un premio en Madrid, porque tenemos una iniciativa que de alguna manera está orientada al desarrollo del pensamiento computacional en niñas y niños de 6 a 14 años. Eso es súper importante porque es una necesidad para que su desarrollo personal o profesional sea lo más completo posible. Hoy el que no sabe dialogar con los ordenadores tiene un problema. Ese es un eje, todo lo que es la formación continua.

Otro eje: todo lo que es la formación para empleabilidad. Tenemos gente desempleada, especialmente jóvenes, pues les tendremos que dar una alternativa, ¿Que estudien? Igual lo que tenemos que hacer es plantear dinámicas de capacitación diferentes. Afortunadamente, solemos decir que, en esta nueva era, la cuarta revolución industrial, las tecnologías vienen para acompañar a las personas, no para eliminarlas, no para fagocitarlas, si no para complementar su trabajo. Probablemente podemos utilizar las propias tecnologías para mejorar procesos de capacitación y aprendizaje en las personas y eso está demostrado y es viable y son prácticas que también estamos experimentando, con lo cual sí o sí tenemos que hacer planteamientos nuevos. Nuestro modelo educativo está muy basado en la capacidad, en la competencia lectora-escritora y en la memorización y ya hoy con internet y con todos los entornos audiovisuales, probablemente en las personas hay que desarrollar un tipo de habilidades y competencias, esas también, pero otras también. Entonces, esos cambios se tienen que producir.

Y el tercer escenario tiene que ver con la responsabilidad que tenemos también los propios sectores en la formación continua, es decir, tenemos un montón de gente que queramos o no vamos a tener que ir reciclando en los próximos años ¿Por qué? Porque bueno, hay cosas que hasta ahora las hacíamos las personas y ahora las van a hacer las máquinas o las están haciendo las máquinas y hay cosas pues en las que tenemos que mejorar nuestro diálogo e implicación con las máquinas. Cuanta más habilidad tengas en poder acceder a la información de las redes, probablemente más capaz vas a ser de desempeñar tu trabajo ¿no? Y ahí pues hay una serie de aptitudes, habilidades, conocimientos… que hay que promover. Todo esto está, y soy consciente de ello, en los procesos de valoración de las administraciones, pero creo que tenemos que ser bastante más agiles de lo que somos. Aquí hay mucho por hacer y cuanto más se haga y cuanto antes se haga, mejor para todos. Por lo tanto, empezar ya a poner en marcha múltiples iniciativas piloto que ayuden a validar y contrastar modelos que luego tengan éxito. Y quedarnos con aquellos que realmente funcionen, sobre todo generando satisfacción, procesos de capacitación real en las personas, que yo creo que tiene que ser el foco de toda esta revolución: el ámbito educativo.

¿Qué efectos va a tener la aplicación de los fondos europeos sobre las empresas, sobre pymes del conocimiento y tecnología aplicada que es precisamente el target del que se ocupa GAIA? Es decir, ¿cómo van a afectar o cómo podrían afectar los fondos europeos a las empresas TIC y a los laboratorios?

En principio, creo que nadie tiene duda de que esto a las grandes empresas les va a venir bien porque son las que hoy tienen músculo, capacidad de inversión y las que pueden acaparar grandes proyectos y eso es así. Todos estamos viendo las posiciones de las grandes empresas respecto al uso de estos fondos ¿Qué pasa con las pymes? Pues que probablemente ni le pilla con ese músculo ni le pilla con un criterio muy claro de hacia dónde tiene que invertir y probablemente le pilla con falta de recursos, recursos de conocimiento, recursos vinculados a dedicación, o recursos incluso vinculados a lo económico. Para poder hacer apuestas gordas, que es lo que en estos momentos se plantea y se exige. Lo que dice Europa es: seamos revolucionarios y disruptivos porque tenemos que reactivar la economía con nuevos modelos. Entonces, yo aquí creo que sólo hay una vía, que es la agrupación de muchas pymes para realmente dar respuesta a esas transiciones de las que hablamos. No sólo la digital, sino la energético-climática y la sociosanitaria. Una pyme individualmente es casi imposible que aborde esto. Va a tener que aunarse con otras pymes para que, identificando necesidades conjuntas, se puedan plantear qué tipo de transferencias, de innovaciones tecnológicas se puedan dar para que su factor de competitividad se incremente e incluso se incremente su ROI, es decir, su retorno de inversión. Y yo creo que es la única vía, realmente, honradamente, la colectiva, es decir, trabajemos de manera agrupada por perfiles de empresas, por sectores, articulando ese diálogo entre lo que es la demanda de estas transiciones y lo que son los antecedentes de esas transiciones para que en vez de dar soluciones individuales, que creo que tienen un alcance muy corto en el tiempo y además son poco sostenibles, pues demos soluciones colectivas que permitan hacer que estas transiciones se aceleren en las pymes. Eso respecto a las pymes en general.

Respecto a las pymes en nuestro sector, creo que viene un momento dulce, en el sentido de que como GAIA llevamos 40 años hablando de la digitalización siempre hemos estado en la parte trasera de las prioridades de todo tipo de actividades y de reconocimientos incluso. Este momento que hablaba de la cuarta revolución industrial es la transición digital y la transición climática o sostenible, la transición verde, y está muy basado en que todas estas pymes tecnológicas van a tener mucho trabajo. Si antes hablaba de que nuestra preocupación principal es la falta de talento es porque prevemos crecimientos significativos en los próximos años y que el cuello de botella e incluso el techo de cristal puede estar en que vamos a contar con la materia gris suficiente para poder atender esa necesidad de mercado.

Creo que es vital hacer crecer y alimentar un sector tecnológico de micropymes en nuestro país para que estas transiciones de las que hablamos tengan recorrido positivo. Creo que afortunadamente tenemos estos sectores y que lo tenemos que poner en valor y le tenemos que dar contenido porque es el único canal que va a poder dialogar con otras pymes de otros sectores. Las más grandes empresas no se van a preocupar, con todos los respetos, de las microempresas. Sin embargo, las microempresas se preocupan de otras microempresas, y están creando ecosistemas que aceleran todo, todas estas transiciones. Entonces creo que hay que darles el protagonismo, hay que reconocerles y hay que ayudarnos de sus capacidades o apoyarnos en sus capacidades para poder utilizarles de canal cara a llegar a cualquier sector de actividad no solo económico sino social o de servicio que al que vamos a tener que acompañar sí o sí en estas transiciones.

Y hablando precisamente de pymes, desde su experiencia, ¿no hay algunas que, incluso en esta situación, son reacias a crecer? ¿o es que hay razones exógenas para frenar y condicionar esa expansión?

Creo que hay dos factores: internos y externos. En los internos está que cuanto más creces, más riesgo y menos control. Si me va bien, ¿para qué voy a asumir más riesgos y por qué voy a perder control? Quizás no tenemos una cultura tan fuerte como deberíamos de tener de las alianzas, las colaboraciones, las fusiones o las integraciones; yo creo que eso hay que reforzarlo sí o sí y hay que incentivarlo porque lo que no crece, muere. Y eso se ha demostrado y más en una economía global donde ya no compites con tu vecino, compites con un asiático, un africano o un americano que llega a tu mercado muy rápido y, además, como ya no hay barreras y la información fluye, con una oferta disruptiva y diferencial. Creo que el factor cultural y el factor limitante a perder el control y a asumir más riesgos lo tenemos que ir superando y probablemente también es verdad que el modelo cultural o socioeconómico español pues no prima el riesgo. Es lo de siempre, aquí cuando te equivocas una vez, pasas a la lista negra, a diferencia de Estados Unidos, donde equivocarte muchas veces es factor de oportunidad porque ya has adquirido experiencias. Aquí capital-riesgo no existe, existe capital, pero avales, hipotecas… lo que quieras. Pero riesgo ninguno, por todas partes: por la parte financiera, por la parte privada. Entonces bueno, yo creo que ahí es la parte interna cultural la que limita, limita que los crecimientos se den.

Y luego va a haber y hay factores externos, es decir, no tenemos el talento o no vamos a tener el talento para poder crecer, con lo cual los crecimientos orgánicos son complejos, porque, si quiero gente, pero no encuentro el perfil, ¿qué hago? pues no puedo crecer. Y luego vuelvo a los otros crecimientos, los inorgánicos, los que son deseables, necesarios sí o sí. Pensando además en complementar cadena de valor y en que se tienen que dar algunos factores que faciliten e incentiven todo esto. Por poner un ejemplo real, es decir, si una pyme pasa a ser no pyme, sus condiciones de apoyo público o sus condiciones de fiscalización cambian. Eso tampoco incentiva, tampoco estimula este tipo de operaciones. Curiosamente estamos viendo que las pymes tecnológicas españolas están siendo de gran interés para los fondos de inversión y para los fondos capital riesgo y hay muchos movimientos de capital extranjero llegando a nuestro país, y yo diría honradamente que creo que no vienen a captar mercado sino a captar talento.

Por eso vuelvo al planteamiento de antes: creo que en estos momentos el talento es el activo más limitante que existe para el crecimiento y el desarrollo de las pymes. También somos conscientes que es más atractivo para un recién licenciado trabajar en una multinacional o todavía mejor, trabajar en la administración pública que trabajar en una pyme con todo lo que eso supone. También es verdad que ahí vuelven a tener las pymes pues un condicionante al crecimiento. Por eso creo que hay desequilibrios externos e internos que, desde luego, no incentivan el crecimiento.

¿Además de esta falta de talento, cuáles son los otros desafíos de las pymes industriales? Por ejemplo, la ciberseguridad, la digitalización… ¿qué lugares ocupan, digamos, si hubiera que hacer un ranking?

Creo que el principal desafío que hoy tiene la industria pyme española es entender realmente lo que estamos viviendo, que es esta transición, esta cuarta revolución industrial de la que tanto se viene hablando en los últimos años. ¿Por qué? porque no es un tema de agregar una tecnología. Yo no soy industria 4.0 porque he metido unos sensores en mi planta productiva o porque he puesto un dispositivo de ciberseguridad en mi web o porque he implementado unas tecnologías de realidad virtual en mi proceso de diseño de producto o lo que fuera. No es así como lo vemos, esas son tecnologías realizadoras que me ayudan a poder llegar a ser industria 4.0, pero el cambio no está ahí,  está que hemos pasado o que tenemos que pasar de considerar el dato como un valor reactivo, porque el dato lo estamos utilizando para reclamaciones del cliente, inconformidades, garantías, etc., o sea, de forma reactiva ante una incidencia, como materia prima, riqueza, un valor que bien leído, bien analizado, me puede detectar de manera temprana riesgos y oportunidades. Ahí es donde está el gran cambio; lo otro es un mal necesario: usar tecnología para que eso se dé.

Me atrevo a decir que el dato va a ser más importante, o ya lo es, que la gasolina, la electricidad, las materias primas, los materiales o incluso los semiconductores. Va a ser más importante para aquellas industrias que realmente sean 4.0 porque son las que van a tener la competencia y capacidad de, analizando información, posicionarse mejor ante mercados, amenazas, oportunidades, retos. Ahí es donde viene el gran cambio; lo otro es que para realmente hacer un buen uso del dato voy a necesitar sensóricas, actuadores, conectores, por supuesto, porque ese dato tiene que llegar con precisión, recurrencia, en tiempo real etcétera, por lo tanto, voy a necesitar IoT [Internet de las Cosas]. Para transformar ese dato en riqueza voy a necesitar algoritmia, relaciones lógicas, y por tanto inteligencia artificial, porque es la que me va a permitir interpretar ese dato y transformarlo en riquezas, oportunidades y amenazas. Por lo tanto, la inteligencia artificial también la voy a tener que ir agregando y luego para que esa información esa riqueza llegue no al CEO, como hasta ahora, que era el que nos veía la información y nos daba directrices a todos, sino para que llegue a cada uno de los profesionales que forman parte de esa actividad. Siendo industrial voy a tener que utilizar la inteligencia, la experiencia, la realidad virtual, la realidad ampliada, la gamificación, los gemelos digitales etc, porque necesito que esa información se adapte a todas y cada una de las personas de la organización para asistirle y acompañarle en la toma de decisiones.

Entonces, ¿el problema está en que manejo esas tecnologías? No. El problema está en que tengo que ver con claridad por qué necesito estas tecnologías como habilitadoras de mi transición digital y como esto lo que me está diciendo es que me estoy digitalizando y que necesito la ciberseguridad para protegerme porque a medida que me digitalizo puedo entrar o incurrir en vulnerabilidades de lo digital.

Pasamos de ser una actividad industrial de producto o de servicio a ser una actividad industrial de producto más servicio. De hecho, hay está esa palabrota, la “servitizacion”, que dice ya no vendo un activo sino las horas de uso de ese activo. Entonces en función de la calidad que genere o de la satisfacción que genere al usuario, ya no vendo una máquina, vendo las horas de uso o el resultado de producción de la pieza de una máquina o herramienta; ya no vendo un coche, arrendo un coche por uso.  

Una pregunta un poco delicada: ¿Están mejor preparadas las pymes vascas que las del resto del territorio español para estos desafíos, para este cambio?

No sé si estamos mejor o peor preparados; creo que tenemos una actitud más colaborativa y antes lo decía, yo creo que la actitud colaborativa va a ser un factor decisivo en el éxito de la transición de las pymes. Venimos quizás con más hábito de colaborar de compartir…

Está esa tradición vasca que tienen de la ayuda vecinal…

Auzolan.

Auzolan, eso es.

Eso es. Sí, pero eso es de hace muchos años atrás. Creo que también la hemos seguido evolucionando y adaptando pues el propio movimiento clúster que yo represento es una colaboración entre empresas competidoras. No es fácil. Todo el mundo dice: “Los vascos lo tenéis fácil porque colaboráis”.  La colaboración es un músculo, si tú no lo prácticas, se atrofia y entonces cuesta mucho y cuando lo intentas genera dolor y malestar; si tú desarrollas ese músculo, al final lo que te genera es satisfacción y placer. Creo que es un tema de hábito, entrenamiento, pero no nacemos con un gen que nos dice “estos son colaborativos y los otros no son colaborativos”.

No me suele gustar hacer comparaciones, creo que todos lo tenemos igual de fácil o difícil. Es verdad que tenemos que ver rápido cuál es nuestro reto e intentar posicionarnos a construir nuestro camino. En eso pues afortunadamente, y lo digo tranquilamente, o sea, contamos con un Gobierno vasco que siempre ha apoyado la política industrial, siempre. Además, lo tienen en estima y muy cercano a las organizaciones industriales y a los clúster para el diálogo activo, para juntos ir a aquello que realmente puede ser una oportunidad para seguir manteniendo y creciendo para el desarrollo del territorio. ¿Ese diálogo se da en otras regiones? Seguro que también en algunos sitios se hará muy bien, en otros no tan bien. Pero insisto, creo que son dos claves: la colaboración y el diálogo activo con las administraciones y que de ahí salgan cosas pragmáticas, sobre todo implicando a las pymes. Creo que todos vamos a poder salir bien de esta, tenemos que creérnoslo y tenemos que trabajar para que sea así.  

Cuando empezó la pandemia, Usted dijo que había habido una implantación atropellada de la tecnología en las empresas y defendía una reflexión estratégica ¿a qué se estaba refiriendo? ¿Sigue pensando eso?

Sí, sí. Tampoco es ninguna situación extraña, es decir, de la noche a la mañana nos vimos abocados a no viajar, a no juntarnos, a no reunirnos, a teletrabajar… etcétera.  ¿Qué pasó? Pues que realmente tuvimos todos que digerir tecnología que igualmente no la habíamos pensado bien o no o no la habíamos gestionado bien, no la hemos planificado bien, y empezamos a utilizar la tecnología de manera masiva intensiva, pero no porque habíamos hecho nuestros deberes, o sea, antes decía que no es el uso de la tecnología lo que nos va a marcar la diferencia, es el rediseño de nuestros procesos lo que lo va hacer; entonces, si yo no rediseño mis procesos y utilizo tecnología, igual noto una ventaja competitiva, pero no es eso lo que tenemos que hacer ¿Por qué? Porque es verdad que la tecnología que viene, la digital, tiene pros y contras; entonces, si yo implemento, porque ya veo que usando Zoom o Teams me puedo relacionar rápido con gente, y dejo de estar presencialmente con esos equipos, con mi gente, con todas las relaciones, pues probablemente estoy perdiendo algo. Tengo que ser consciente de que estoy perdiendo algo y tengo que rediseñar para probablemente seguir usando estos medios telemáticos porque nos vienen muy bien pero no perder algo que es súper importante que es el networking, la relación, la confianza, la cercanía, el roce, el cariño. Entonces si yo solo me quedo con que uso una tecnología y no analizo pros y contras de esta tecnología, probablemente voy a perder lo que esa tecnología no me aporta y no he sido capaz de reflexionar sobre ello y por lo tanto, bueno pues no estoy enriqueciéndome todo lo que podría enriquecerme.             Si, al revés, primero hago el análisis y luego uso la tecnología y usando la tecnología hago un re-análisis, voy a empezar a ser consciente de que, como estoy perdiendo algo, tendré que cambiar una serie de actuaciones en mis hábitos, en mis procesos, para recuperar eso que estoy perdiendo porque creo que no es bueno perderlo y eso cada uno tendrá que decidir lo que es bueno o no perder. Pero eso es un poco lo que quería decir en esa entrevista. Que de alguna manera tenemos que ser conscientes que nos hemos visto obligados por las circunstancias, pero que, si realmente pensamos que esta transición es importante para nosotros, no nos quedemos con esa imposición reactiva.

¿En qué proyectos más innovadores e disruptivos estáis trabajando o estáis poniendo más esfuerzo? ¿En computación cuántica? ¿En inteligencia artificial aplicada?

Como proyectos, tenemos reflexiones internas y en colaboración con las administraciones relacionados con tecnologías habilitadoras. Para mí la inteligencia artificial o la computación cuántica van a ser tecnologías habilitadoras. En el caso de las cuánticas disruptivas, que tenemos que empezar a digerir con tiempo porque nos puede cambiar el escenario dentro de unos años y, por tanto, tenemos que aprender a experimentar, probar, desarrollar, para luego tener la confianza de poder con eso construir soluciones de mercado.

Estamos trabajando ya con esas dos tecnologías y con otras más, ciberseguridad, con la inteligencia experiencial etc., que son lo que yo llamo los ingredientes clave de las recetas exitosas dentro de unos años o del presente con lo que necesitamos cultivar esos ingredientes y cultivar quiere decir aprender, desarrollar, buscar alianzas, experimentar, laboratorios y sobre todo formarnos y prepararnos para usar bien esos ingredientes de éxito. Luego, por otro lado, estamos trabajando en proyectos que ya son la aplicación de esas y otras tecnologías de mercado con formatos innovadores y con planteamientos de s muy 4.0 de cómo va a cambiar el mundo y cómo realmente vamos a percibirlo.

Voy a poner dos o tres ejemplos para entender qué tipo de proyectos de atracción a GAIA.  Primero, el primero es que ahora estamos trabajando en hacer un diagnóstico desde nuestra propia capacidad de la oferta de microelectrónica al País Vasco para ver todo el tema de la crisis de los semiconductores, que ya vemos que afecta a otros sectores económicos, no solo a nosotros sino a todos en general; participamos en alguna propuesta para garantizar el suministro en el futuro: dónde creemos que podemos invertir, cuándo podemos invertir, para qué tipo de desarrollos semiconductores u otro tipo de componentes estratégicos; de esa reflexión interna saldrá un relato y saldrá una propuesta para las administraciones. Cuando hablo para las administraciones, miro a Europa; la Comisión Europea es la que en estos momentos está muy inquieta y preocupada porque Europa no puede verse condicionado a que todo su ecosistema se vea vinculado a unos dispositivos pequeñajos que vienen de Corea del sur o de Taiwán. Europa es consciente y hay que trabajar, pero primero hay que pensar dónde realmente tenemos oportunidad de acción. Ese es un eje de trabajo. Otro eje que podemos tener como una disrupción tecnológica es la computación y la física cuánticas; a nosotros nos afectan las dos; como puede ser realmente una amenaza o una oportunidad y puede haber una transición terrible. Pasar de la tecnología analógica a la digital fue una transición potente. En aquel entonces se pensaba que la digital era importante, pero no iba a fagocitar que iban a convivir. Si miramos a nuestro alrededor, ¿cuánta electrónica analógica tenemos ya? Si en 30 años prácticamente lo digital ha colapsado a lo analógico, yo no quiero ser agorero pero mi olfato me dice que igual dentro, no de 30, sino de 15 años, lo cuántico ha colapsado lo digital, con lo cual vamos a dejar de hablar del bit y vamos a hablar del cúbit. Ahí tenemos que empezar a trabajar y estamos ya trabajando y preparando estrategias y desarrollos tecnológicos para atender esta ruptura tecnológica.

Luego cosas más terrenales, por ejemplo, hay una preocupación por la factura electrónica en España, en Euskadi también y estamos colaborando con la agencia estatal y con las agencias forales para ver cómo se puede implementar la factura electrónica en todos los modelos económicos, en cualquier transacción por pequeña que sea, el pan, el chicle, el café de todos los días… Afortunadamente hay un diálogo con las administraciones y creemos que desde el sector estamos dando ya una propuesta disruptiva e innovadora rupturista. Eso ya es un planteamiento de cómo va a contribuir la digitalización a una mejor gestión fiscal, a una eliminación del fraude y a una ventaja competitiva en lo que es el desarrollo de los sectores y actividades económicas. Antes hablaba del modelo educativo; estamos desarrollando un ecosistema para que las niñas y niños desde 6 hasta 14, que vamos a ampliar en los próximos años hasta toda la vida, para que aprendan a programar sin un profesor o sea un sistema de inteligencia artificial que supervisa lo que haces y te manda ejercicios y dinámicas que te ayuden a experimentar y a probar y no se basa en teorizar y en memorizar

Cuando estaba hablando de la factura electrónica, igual se trata de aplicar blockchain o ¿se estaba refiriendo a otra tecnología?

Eso me preocupa menos, insisto en el mensaje: es menos importante la tecnología que el proceso. Lo que hemos hecho es escribir un buen proceso y hay múltiples tecnologías implicadas en ese buen proceso, pero lo primero y más difícil ha sido convencer a todos, a lo público y a lo privado de que lo importante era escribir el proceso para que no nos vuelva a pasar lo que nos pasó hace años que todos tenemos un DNI digital y todos sabemos que no sirve para nada.  Eso es lo que no puede ser, invertir mal; eso supone un error. Aquí lo hemos hecho al revés, hemos dicho qué es lo que queremos, para qué y a partir de ahí, una vez que tenemos claro el proceso, el cambio que todo esto va a suponer y la ventaja que va a aportar a todos, a la sociedad, a la administración y a las actividades económicas, usamos la tecnología, pero eso es lo de menos de verdad y el blockchain puede estar o no, no es lo importante.

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