ENTREVISTA

Eric Pallarés, BCN3D: “La sociedad se ha dado cuenta de que la impresión 3D tiene una aplicación real”

La empresa BCN3D, con sede en Gavà (Barcelona), ha salido del anonimato porque sus máquinas de fabricación aditiva están presentes en firmas tan conocidas como BMW, Camper, Nissan o Seat. También trabajan para el Hospital Sant Joan de Déu e incluso para la NASA. Su Director de Tecnología (CTO), Eric Pallarés, ha contestado las preguntas de industry TALKS.

¿Cuál es la misión de BCN3D?

Acompañar a los innovadores y a las empresas que deseen reducir costes y crear piezas tridimensionales gracias a nuestra tecnología de impresión 3D. Fabricamos, creamos tecnología y distribuimos soluciones de impresión 3D fiables y a precios asequibles que están en un segmento profesional, sin llegar a los elevados costes de impresoras industriales y que ayudan a sectores como la automoción, el diseño de producto, la ingeniería, los utillajes, los prototipados, la salud, la educación…y todo desde nuestras nuevas instalaciones de Barcelona en la que el 70% de nuestros componentes son fabricados por proveedores nacionales. Nacimos en 2019 como spin off de la Fundación CIM UPC y desde entonces hemos liderado 2 rondas de financiación por un importe total de 5,5 millones de euros y han entrado en nuestro capital Corporación Mondragón, Danobatgroup, el Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI) y diversos fondos de inversión.

¿Cuáles son sus principales proyectos de ingeniería y de innovación en impresión 3D?

Durante los últimos 12 meses nos hemos concentrado en renovar nuestro portfolio de productos, completando la gama de impresoras Workbench con la nueva Epsilon W27 y actualizando nuestro buque insignia, la Sigma D25, una impresora 3D ideada para el segmento Professional Desktop.

Actualmente estamos muy focalizados con el lanzamiento del Smart Cabinet, un elemento fundamental que garantiza un ambiente óptimo para la conservación de los filamentos de impresión, algo clave para trabajar con materiales técnicos como la poliamida (PA) o el poliuretano plástico (TPU).

En conjunto, todos estos proyectos están orientados en la misma dirección: ayudar a los innovadores, a nuestros clientes, a fabricar el futuro.

¿Ustedes contrataron el año pasado en plena pandemia a 70 nuevos profesionales hasta alcanzar 150 empleados? ¿Cómo lo han conseguido?

Hemos adaptado nuestra plantilla a las necesidades de nuestros distintos clientes y, tras un año complicado por la pandemia del COVID-19, hemos sabido reaccionar apostando por la innovación de nuestras soluciones actuales de impresión 3D. La pandemia ha afectado en distintos niveles a los sectores profesionales. En el caso de la fabricación aditiva, el crecimiento anual previo a la pandemia del sector ya era significativo, y en los pasados 12 meses, aunque no ha crecido a esos niveles, se ha mantenido. En paralelo, BCN3D lleva años trabajando para ofrecer soluciones a sus clientes y el año pasado lanzamos el nuevo portfolio en el que llevábamos años trabajando y que también nos ha ayudado en este crecimiento. Hay que poner en valor una de las grandes ventajas de la fabricación aditiva y que se ha puesto de manifiesto en estos tiempos, como es la deslocalización, que está permitiendo a muchas empresas fabricar prototipos y piezas finales inhouse por ellos mismos mediante tecnología de impresión 3D sin depender de proveedores externos y adquiriendo a empresas fabricantes como BCN3D sus equipos de impresión 3D. Nuestros clientes prefieren depender de impresión 3D inhouse frente a externalizar la fabricación de prototipos a proveedores externos porque les genera más fiabilidad depender de ellos mismos en sus centros de fabricación aditiva.

Eric Pallarés, con una de las máquinas Epsilon W27 que fabrica la empresa.

¿Cuáles son los retos de la fabricación aditiva?

En los últimos años hay una clara tendencia de aplicar la fabricación aditiva a la producción de piezas finales, más allá de la pieza única o del prototipo. Sin embargo, para que la fabricación aditiva realmente pueda ser una alternativa a gran escala hace falta garantizar un resultado estable y repetitivo a lo largo del tiempo; aumentar la cantidad de materiales técnicos disponibles; y proveer de un ecosistema de fabricación aditiva accesible, tanto en cuanto a la barrera de inversión inicial como de operación.

El profesor Magí Galindo, del IAM 3DHub, dijo en un reciente seminario que la tecnología de fabricación aditiva está todavía “inmadura”… ¿Está usted de acuerdo con él?

Totalmente de acuerdo. Magí es un experto con amplísimo recorrido en el Additive Manufacturing. Él fue un actor clave de los inicios del mercado en España en los 90 (y lo sigue siendo) y sin duda que ha visto en primera persona la evolución brutal de la industria. Mi experiencia es más humilde, se remonta a la última década, pero la mejora tecnológica, la adopción por buena parte de la industria y la consolidación de la impresión 3D en aplicaciones como el prototipado son un hecho irrefutable. No obstante, comparado con tecnologías de fabricación tradicionales, aún queda mucho camino a recorrer, retos a superar como los que he enumerado anteriormente.

¿Hasta dónde llegará la impresión 3D?

Siempre me gusta destacar que la impresión 3D es una parte de un todo que trasciende mucho más allá: la industria 4.0. La fabricación aditiva tiene su punto de partida en un entorno digital, lo que le confiere una ventaja respecto a otras tecnologías de fabricación “analógicas”, o convencionales.  

En los próximos años los diferentes actores del sector debemos aunar esfuerzos para superar los retos que existen actualmente mientras, en paralelo, la industria 4.0 se despliega poco a poco en el tejido industrial. De este modo, se podrá desbloquear el potencial transformador de la fabricación aditiva, convirtiéndose en una tecnología de fabricación competitiva a gran escala, que aporte valor y complemente las ya existentes. 

¿Se afianzará la bioimpresión? ¿No va a generar esta opción cuestiones de índole ético?

Aunque este no es un tema en el que sea experto, no tengo la menor duda de que la bioimpresión tiene un recorrido enorme ante sí. El potencial y la variedad de aplicaciones que existen justifican un esfuerzo de I+D para que, lo que hoy es un hito, se convierta en una realidad cotidiana, como ha sucedido con innumerables terapias o tratamientos en las últimas décadas. Que haya cuestiones éticas es inevitable, pero la discusión en la comunidad científica y en la sociedad agudiza el ingenio para encontrar vías alternativas, tal vez incluso mejores.

¿Ha cambiado la pandemia nuestra percepción de la impresión 3D?

Sin lugar a dudas. La sociedad en general se ha dado cuenta de que la impresión 3D tiene una aplicación real. Para los que llevamos tantos años en el sector no es una sorpresa, claro está… Pero ante la brutal deslocalización y destrucción del tejido industrial que algunos países europeos han sufrido en los últimos años, muchos se han dado cuenta de que es necesario reindustrializar nuestras economías, pero haciéndolo apostando por la tecnología y la competitividad. Ese es el valor añadido que puede aportar la fabricación aditiva a medio y largo plazo.

¿Cree que la Administración apoya lo suficiente a la industria? ¿Y a las pymes industriales?

La industria aporta riqueza a largo plazo y contribuye a la resiliencia de la economía de un país. ¿Hay suficiente apoyo? Probablemente pudiera haber más, más accesible, más transparente, más ágil y con una fiscalidad más favorable. No solo a nivel nacional, también a nivel europeo. Ahora, con la lluvia de millones planeada con el Plan de Recuperación para Europa, tenemos una oportunidad histórica. Ojalá esos fondos se inviertan bien y haya un retorno a la sociedad. Dicho esto, BCN3D ha experimentado de primera mano el apoyo de la Administración, habiendo sido beneficiarios de diferentes programas de financiación pública, e incluso invertidos por el CDTI. Para ello, sin embargo, hemos buscado buenos compañeros de viaje para estar muy bien asesorados en todo el proceso. De este modo, hemos podido superar las barreras burocráticas, que en mi opinión siguen siendo bastantes.

¿Colaboran ustedes con algún centro tecnológico como LEITAT?

BCN3D nació en un centro tecnológico, el CIM-UPC. Así que la colaboración en proyectos de I+D forma parte de nuestro ADN. Además de con CIM-UPC, colaboramos con otros centros tecnológicos e institutos de investigación.

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