IV CONGRESO ANESE

El almacenamiento y la flexibilidad abren nuevas oportunidades de ahorro e ingresos para la industria

La flexibilidad energética y el almacenamiento se perfilan como herramientas para que las empresas industriales reduzcan sus costes, aprovechen mejor la energía renovable y obtengan nuevos ingresos en los mercados energéticos.

Esta fue una de las principales conclusiones de la mesa «Almacenamiento y flexibilidad», patrocinada por Nexus Energía en el IV Congreso de Descarbonización y Sostenibilidad de Anese, en la que participaron Eloi Robert, director de Soluciones de Sostenibilidad y Transición Energética en NEXUS ENERGÍA; Nicolás Daunis, Country Manager en GREENYELLOW ESPAÑA; y Juan Carlos Navarro, director de Tecnología, Innovación y Nuevos Desarrollos en OMIE, bajo la moderación de Luis Marquina, presidente de AEPIBAL.

Durante el debate, los ponentes coincidieron en que las empresas pueden dejar de ser consumidoras pasivas para gestionar su demanda, adaptar sus procesos a las señales del mercado y utilizar activos como las baterías para optimizar su consumo. Sin embargo, para aprovechar estas posibilidades, señalaron la necesidad de contar con asesoramiento especializado, modelos de negocio adecuados y una mejor comprensión de los riesgos asociados.

De la eficiencia a la flexibilidad

Eloi Robert defendió que la flexibilidad debe incorporarse a la estrategia energética de las empresas junto con la eficiencia y la contratación. En su opinión, modernizar una instalación sin tener en cuenta su capacidad para adaptar el consumo puede hacer que la industria pierda oportunidades futuras.

«La industria que hoy está implementando procesos industriales nuevos o remodelando sus activos sin pensar en la flexibilidad está perdiendo el tren», señaló.

El representante de NEXUS ENERGÍA explicó que la gestión de la energía puede avanzar en tres etapas: mejorar primero la eficiencia de los procesos, incorporar después soluciones de flexibilidad y, finalmente, definir la estrategia de contratación más conveniente en función de los precios y los mercados disponibles.

Por su parte, Nicolás Daunis destacó que la madurez tecnológica y la reducción de los costes del almacenamiento eléctrico y térmico permiten a los grandes consumidores responder de manera más activa a las condiciones del mercado. Entre las opciones disponibles mencionó desplazar cargas, automatizar procesos, instalar autoconsumo y recurrir al almacenamiento cuando las características de cada instalación lo justifiquen.

El objetivo es que las empresas puedan aprovechar las horas de menor precio, reducir su exposición a la volatilidad energética y gestionar mejor la potencia disponible en sus puntos de conexión.

Las baterías pueden mejorar la rentabilidad de los proyectos

El almacenamiento fue uno de los ejes centrales de la conversación. Los participantes explicaron que las baterías permiten cargar energía en periodos de precios bajos y utilizarla en las horas más caras, además de participar en distintos servicios y mercados de flexibilidad.

Juan Carlos Navarro subrayó la importancia de analizar los datos disponibles sobre los precios del mercado y las características de cada consumidor para determinar qué potencia puede poner a disposición de estos mecanismos, durante cuánto tiempo y sin perjudicar su actividad principal.

En este contexto, Eloi Robert apuntó que combinar distintas fuentes de ingresos puede mejorar la rentabilidad de las inversiones. Según explicó, mientras que un proyecto basado únicamente en el arbitraje de precios podía presentar periodos de retorno de seis a ocho años, la participación conjunta en varios mercados puede reducirlos, en determinados casos, a menos de tres años. El resultado depende de las características del proyecto, de la inversión necesaria y de la gestión de los activos.

El representante de NEXUS ENERGÍA también señaló que existen modelos de financiación y explotación adaptados a las necesidades de cada empresa, incluidos formatos de renting en los que los ingresos obtenidos en los mercados pueden contribuir a compensar el coste del activo.

El acompañamiento especializado, clave para dar el paso

Pese a las oportunidades, los ponentes reconocieron que la complejidad de los mercados y la incertidumbre sobre los ingresos futuros dificultan la toma de decisiones, especialmente para las empresas que no disponen de equipos especializados en energía.

Nicolás Daunis explicó que los industriales muestran interés por estas soluciones, pero necesitan referencias concretas y garantías de que la inversión tendrá sentido para su negocio. Por ello, destacó el papel de las empresas de servicios energéticos, que pueden acompañar al cliente en el análisis, la financiación, la instalación y la operación de los activos, además de asumir parte de los riesgos mediante acuerdos contractuales.

Como ejemplo, citó una instalación industrial de almacenamiento de 25 MWh y 7 MW de potencia, vinculada a una planta de autoconsumo y a un proyecto de electrificación del calor. Según explicó, este tipo de experiencias puede servir de referencia para otras empresas que estén valorando soluciones similares.

La seguridad de las instalaciones también surgió como una cuestión relevante. Daunis señaló que el desarrollo de estos proyectos requiere trabajar con las aseguradoras y los equipos de bomberos para garantizar que el diseño, la construcción y la operación cumplen los requisitos aplicables.

Redes, agregación y nuevos mercados

La disponibilidad de capacidad en la red eléctrica apareció como uno de los condicionantes para extender estas soluciones. Los ponentes advirtieron de que algunas empresas no pueden incrementar su consumo por las limitaciones de sus puntos de conexión, lo que refuerza el interés por el autoconsumo, el almacenamiento y la gestión flexible de la demanda.

Juan Carlos Navarro destacó asimismo el posible papel de los agregadores, que pueden reunir la capacidad de reducción de demanda y los recursos flexibles de distintos clientes para facilitar su participación en los mercados. También explicó que los mercados locales de flexibilidad podrían contribuir a gestionar necesidades específicas de las redes de distribución, aunque su desarrollo requiere avanzar en los mecanismos correspondientes.

La flexibilidad, además, no se limita a las baterías. Eloi Robert incidió en la convergencia entre los sistemas eléctricos y térmicos, que puede permitir a determinadas industrias alternar entre distintas fuentes de energía según las condiciones del mercado y las necesidades de sus procesos.

En la parte final del debate, los participantes insistieron en la necesidad de trasladar al tejido industrial el conocimiento sobre estas alternativas y demostrar su funcionamiento mediante proyectos reales. La formación y la pedagogía serán importantes para que más empresas comprendan cómo aprovechar la flexibilidad y qué modelo se adapta mejor a su actividad.

Como resumió Eloi Robert, «hay que gestionar una oportunidad y un riesgo a la vez, pero que es una gran oportunidad».

La mesa concluyó con un mensaje compartido: el almacenamiento y la flexibilidad pueden ofrecer ventajas competitivas a la industria, pero su aprovechamiento requiere analizar cada instalación, combinar adecuadamente las soluciones disponibles y contar con profesionales capaces de gestionar tanto los activos como su participación en los mercados energéticos.

Total
0
Shares
Previous Post

El sector público reclama formación y seguridad jurídica para impulsar los Certificados de Ahorro Energético

Related Posts