La Comisión Europea ha autorizado la fusión entre la empresa valenciana Caiba y la firma gallega Nosoplas. El grupo resultante de esta operación, que recibirá el nombre de Caibaplas, será el líder en España del sector de envases de tereftalato de polietileno (PET). Una operación que busca optimizar toda la cadena de valor del plástico, abarcando desde el reciclado hasta la transformación del PET, integrando sus capacidades industriales complementarias.
La nueva compañía sumará una facturación superior a los 225 millones de euros y una plantilla de 500 profesionales, posicionándose en el centro de la transformación circular del packaging industrial. El nuevo grupo tendría un resultado bruto de explotación o ebitda conjunto por encima de los 30 millones de euros tras la implementación de las sinergias operativas estimadas por ambas firmas.
Accionariado y valoración de la nueva Caibaplas
La operación valora la corporación resultante en el entorno de los 250 millones de euros y la propiedad queda configurada bajo un modelo de control compartido.
Por una parte, el accionariado deCaibaestáformado por la gestora de capital riesgo Portobello Capital (75%) y sus fundadores, la familia Baños (25%), que sigue liderando la gestión de la compañía con el CEO José Luis Baños Torres a la cabeza. Sus accionistas tendrán la mayoría de la propiedad en la nueva sociedad, aunque ningún inversor individual superará el 50% de las acciones.
Esta firma fue fundada en 1955 por José Luis Baños Perelló, padre del actual CEO, como como distribuidora de carbón (Carbón Industrias Baños, Caiba). Tiene su sede en Ribarroja (Valencia), cuenta con 350 empleados y la participación de Portobello Capital fue adquirida a otra firma de private equity, Nazca Capital, en 2021 por 110 millones de euros.
Está especializada en el diseño y fabricación de preformas y envases de PET y HDPE (polietileno de alta densidad o high-density polyethylene, en inglés), principalmente para los sectores de aceites, aguas y bebidas, así como para aplicaciones no alimentarias (industria farmacéutica y cosmética, entre otros). Y, según la información de la propia empresa, cerró el ejercicio 2024 (últimos datos disponibles) con una cifra de negocio de unos 110 millones de euros y un ebitda de 15 millones de euros.

Del otro lado,Nosoplas, con sede en Bergondo (A Coruña),estácontrolado por Cobega (57% de las acciones), el holding industrial de la familia Daurella (máximos accionistas de la cotizada Coca-Cola Europacific Partners, CCEP, el embotellador independiente de Coca-Cola más grande del mundo por volumen y ventas). Lo hace a través del vehículo financiero Olive Partners, en el que también participan la familia Gómez-Trenor con un 21% y otras procedentes de las antiguas embotelladoras españolas de Coca-Cola, como los Usó Ferrera, los Masaveu o los Comenge, según informa el diario Expansión.
Nosoplas había cerrado los ejercicios de los últimos años con unos ingresos de 113,3 millones de euros en 2024 y 111,9 millones en 2025, con un ebitda de 12 millones de euros. Está especializada en la fabricación de resinas PET recicladas (rPET) y preformas de PET para los sectores de aguas y bebidas, aceites alimentarios y la industria farmacéutica, y cuenta con una plantilla de 150 empleados.
Músculo productivo: cinco centros industriales en España
La infraestructura manufacturera del nuevo grupo sumará cinco plantas de producción, que además se encuentran repartida estratégicamente en el Este, Noroeste, Sur y centro de la Península: en Ribarroja (Valencia), la sede central histórica de Caiba y núcleo de inyección y soplado; Alcalá la Real (Jaén), una instalación de Caiba especializada en el suministro para el sector del aceite de oliva; Bergondo (A Coruña), centro productivo y sede principal de Nosoplas; Las Ventas de Retamosa (Toledo), procedente de Caiba; y Tarancón (Cuenca), propiedad de Nosoplas.
A estas plantas se suman las líneas de soplado integradas inhouse que ambas firmas explotan directamente en los centros de llenado de sus principales clientes. Este sistema elimina la necesidad de transportar envases vacíos a grandes distancias. El resultado directo es una drástica reducción tanto de los costes logísticos como de las emisiones de dióxido de carbono.
Entre los productos más conocidos de Caiba figuran las garrafas de aceite Hojiblanca y las botellas del agua Solán de Cabras. Nosoplas tiene como cliente a Coca-Cola.
Integración vertical ante la escasez de plástico reciclado
El sentido estratégico de la alianza no responde solamente a una ganancia de tamaño, sino a una necesidad de integración vertical en la cadena de valor del plástico.
El Reglamento Europeo de Envases y Residuos de Envases (PPWR) obliga a que las botellas de bebidas contengan al menos un 30% de plástico reciclado en el año 2030. Esta normativa ha disparado la demanda de granza de rPET de grado alimentario (apto para contacto alimentario, garantizando seguridad, pureza y un rendimiento igual al del material virgen), tensionando el mercado y encareciendo el suministro.

Mientras Caiba destaca en el diseño, inyección de preformas y soplado de botellas, Nosoplas aporta capacidades esenciales en el procesamiento y tratamiento de resina reciclada. Al unificarse ambas empresas, la nueva corporación se asegura su propio autoabastecimiento de materia prima recuperada, blindando sus márgenes frente a competidores que dependen de proveedores externos de granza.
Entre los polímeros industriales, el PET se mantiene como la única resina plástica que cuenta con procesos de reciclaje mecánico masivos homologados por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) para volver a estar en contacto directo con alimentos en circuitos cerrados (Bottle-to-Bottle). Una botella de PET se recicla, se convierte en granza de rPET y vuelve a ser una botella de refresco de forma segura. Con los demás plásticos, eso es técnica y legalmente mucho más complejo.
Con este movimiento corporativo, el nuevo líder se asegura el control de todo ese ciclo en el mercado español. Esta independencia blinda los márgenes del grupo frente a competidores que dependen de terceros para comprar plástico reciclado y garantiza el suministro continuo a sus clientes en un mercado hiperregulado. El menor peso del plástico disminuye de manera sustancial el consumo de combustible durante el transporte logístico, compensando el impacto de su fabricación.
Además, la integración vertical no solo asegura el autoabastecimiento del grupo a costes competitivos, sino que abre la puerta a que la nueva compañía actúe como proveedor de resina rPET para terceros en un mercado sediento de material reciclado, evitando así la histórica dependencia de Nosoplas de un único gran cliente.

