IV CONGRESO ANESE

La industria señala la simplificación y la seguridad técnica como claves para impulsar los CAE

El sector industrial considera que los Certificados de Ahorro Energético (CAE) se han consolidado como una vía de financiación para impulsar proyectos de eficiencia, pero advierte de que la complejidad administrativa, las diferencias de interpretación y las dificultades para preparar y verificar los expedientes siguen frenando su desarrollo. Por ello, reclama simplificar los procedimientos, homogeneizar los criterios técnicos y reforzar la divulgación para que las pequeñas y medianas empresas puedan aprovechar esta herramienta.

Estas fueron algunas de las principales conclusiones de la mesa «Dinamización de los CAE en el sector industrial», patrocinada por Naturgy en el IV Congreso de Descarbonización y Sostenibilidad de ANESE. El debate, moderado por Alberto Sanz, redactor de Energía e Infraestructuras en El Confidencial, contó con la participación de Susana Rodríguez, presidenta de AEFYT; Esperanza Sánchez González, responsable de Estrategia y Política Comercial en NATURGY; Goretti Ganzo, Country Manager Industrial Boilers en Bosch; Clara González-Pedraz, responsable de la Unidad de Negocio de Energía en EQA; y Soledad Martínez, directora del Área ESG en ACERTA.

Un mecanismo que gana presencia, pero sigue en desarrollo

Los participantes hicieron un balance positivo de la evolución de los CAE y destacaron su capacidad para contribuir a financiar actuaciones que las empresas necesitan acometer para mejorar sus instalaciones y adaptarse a los requisitos normativos. No obstante, coincidieron en que el sistema todavía tiene margen para crecer, especialmente entre las empresas de menor tamaño.

Esperanza Sánchez González valoró positivamente la evolución del mecanismo y destacó la existencia de proyectos reales, el volumen de actuaciones y la consolidación de una cadena de valor industrial. Según afirmó, «el sector industrial realmente ha sido y está siendo todavía […] el motor del sistema».

Desde la perspectiva de la evaluación de la conformidad, Soledad Martínez señaló que cada vez más empresas incorporan los CAE a sus organizaciones y planifican actuaciones susceptibles de acogerse al sistema. Sin embargo, advirtió de que todavía no se encuentra en una fase de madurez: «Creo que está en un momento de desarrollo».

La complejidad de los proyectos industriales dificulta su tramitación

Uno de los principales obstáculos identificados durante el debate fue la dificultad de encajar determinadas actuaciones industriales en las fichas estandarizadas disponibles. Las instalaciones de frío y calor, los procesos térmicos y otras actuaciones singulares pueden generar ahorros relevantes, pero requieren un análisis técnico específico y una documentación adecuada para demostrar esos resultados.

Clara González-Pedraz explicó que la complejidad de adaptar algunas instalaciones a las fichas disponibles limita el desarrollo de proyectos. En referencia a las actuaciones singulares, señaló que «tienes que tener sistemas de medición ya in situ para conocer realmente cómo está funcionando tu proceso y tu instalación».

La responsable de EQA también advirtió de que no toda actuación que reduzca el consumo puede acogerse automáticamente al sistema. Es necesario comprobar que cumple los requisitos aplicables y que el ahorro responde a una mejora adicional, no simplemente a una reparación, una operación de mantenimiento o una obligación normativa.

Por su parte, Goretti Ganzo defendió la necesidad de estudiar cada instalación y valorar soluciones adaptadas a las condiciones de producción. «Hay soluciones híbridas», afirmó, al explicar que la descarbonización industrial no siempre puede abordarse mediante una única tecnología. A su juicio, es necesario combinar alternativas que permitan reducir el consumo sin comprometer la competitividad ni los plazos de actividad de las industrias.

Entre las actuaciones con potencial mencionó la recuperación de calor, la optimización de calderas y hornos, las mejoras en refrigeración, la electrificación de determinados procesos y la modernización de los sistemas de control y medición.

Preparar la documentación antes de ejecutar la actuación

La calidad de los expedientes fue otro de los puntos centrales de la mesa. Los participantes insistieron en que la documentación y la medición deben planificarse desde el inicio del proyecto, y no dejarse para el momento en que se solicita la certificación.

Clara González-Pedraz identificó la falta de datos previos fiables como una de las dificultades habituales de los proyectos singulares. En ocasiones, explicó, «no se sabe muy bien de dónde han salido esos datos», lo que complica calcular y verificar el ahorro energético.

Por su parte, Soledad Martínez recalcó que el expediente debe prepararse antes de ejecutar la actuación, identificando la ficha aplicable, las variables necesarias para el cálculo y las evidencias técnicas que habrá que recopilar durante el proceso.

La representante de ACERTA resumió esta necesidad al afirmar: «Hay que tener la visión de que yo voy a generar un ahorro. Pero si quiero que ese ahorro sea verificable, hay que prepararlo antes».

De este modo, una actuación puede generar un ahorro real y relevante, pero si no se documenta adecuadamente desde el principio, su certificación puede verse comprometida. Los participantes también apuntaron a la necesidad de aclarar los criterios de aplicación de las fichas, ya que las interpretaciones diferentes entre agentes y territorios generan incertidumbre y complican la planificación de los proyectos.

Acercar los CAE a las pymes y a las empresas instaladoras

La divulgación fue una de las principales reivindicaciones del debate. Los ponentes advirtieron de que el conocimiento sobre los CAE no siempre llega a las pequeñas empresas industriales ni a los instaladores que mantienen y renuevan sus equipos, pese a que estos profesionales están en contacto directo con los usuarios finales.

Susana Rodríguez defendió que es necesario facilitar el acceso al sistema a las pequeñas y medianas empresas instaladoras, que desempeñan un papel esencial en la ejecución de las actuaciones. «Hay que simplificar», afirmó, al referirse a la necesidad de reducir las dificultades que afronta el cliente para justificar y documentar los certificados.

La presidenta de AEFYT también puso el foco en la distancia que existe entre el funcionamiento del sistema y la realidad cotidiana de muchos instaladores. En su opinión, es necesario que estos profesionales conozcan las posibilidades de los CAE para poder trasladarlas a sus clientes cuando acometen una reparación o sustituyen un equipo.

En este sentido, Esperanza Sánchez González señaló que las pequeñas industrias pueden disponer de equipos antiguos con un importante potencial de mejora, aunque no siempre cuentan con un gestor energético o sistemas de medición avanzados. Por ello, consideró necesario acercar la información a las empresas y facilitar que los beneficios de los CAE se integren en las decisiones habituales de renovación de equipos.

Los participantes coincidieron en que el mecanismo debe llegar al cliente a través de una cadena de colaboración en la que intervengan fabricantes, tecnólogos, instaladores, oficinas técnicas y verificadores. Incorporar a los especialistas desde las primeras fases puede ayudar a elegir soluciones adecuadas y a preparar correctamente la documentación.

Simplificación y criterios comunes para impulsar el mercado

De cara a la evolución del sistema, los ponentes reclamaron medidas para reducir las barreras administrativas y técnicas. Entre las propuestas figuraron unificar y hacer públicos los criterios de aplicación, establecer requisitos mínimos para los proyectos singulares, ampliar el catálogo de fichas cuando sea necesario y simplificar la recogida y justificación de los ahorros.

Soledad Martínez defendió la necesidad de «seguir trabajando en unificar y homogeneizar el criterio», tanto para mejorar la preparación de los expedientes como para facilitar la aplicación del sistema. Por su parte, Clara González-Pedraz reclamó orientaciones más claras sobre los requisitos técnicos y documentales que deben cumplir las actuaciones singulares.

Goretti Ganzo subrayó la importancia de que las empresas puedan apoyarse en el conocimiento de los fabricantes y tecnólogos. «Que además se dejen asesorar por los tecnólogos», pidió, al señalar que su participación desde el inicio contribuye a generar confianza y a elegir soluciones de eficiencia energética adecuadas.

La mesa concluyó con una idea compartida: los CAE ya representan una oportunidad para financiar proyectos de eficiencia energética en la industria, pero su desarrollo dependerá de que el sistema sea más sencillo, previsible y accesible, especialmente para las pymes. Para ello, será necesario avanzar en la coordinación entre los agentes, mejorar la preparación de los expedientes y acercar el mecanismo a quienes ejecutan las actuaciones y toman las decisiones de inversión.

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