España es, junto con Estados Unidos, el país con mayor porcentaje de compañías que prevé aumentar su presupuesto destinado a innovación durante el próximo año, con un 83%, por encima de la media global (78%) y claramente superior a sus homólogos europeos: Bélgica (80%), Alemania (72%), Italia (69%) y Francia (68%). Así lo recoge el VIII Barómetro Internacional de la Innovación elaborado por Ayming, presentado en Madrid, que recoge la opinión de casi 900 directivos de I+D+i y CEO de 17 países de Europa, Norteamérica y Asia.
La innovación ocupa además un lugar especialmente relevante entre las prioridades empresariales españolas. El impulso de la innovación es señalado por el 41% de las compañías, por encima de la media global (30%) y de Alemania (40%). Le siguen el aumento de la cuota de mercado (34%) y la mejora de la eficiencia operativa (31%). En cuanto al esfuerzo inversor, el 22% de las empresas españolas destina el 10% de sus ingresos a innovación, por encima de la media global (20%) y de países como Italia, Finlandia o Alemania. Otro 35% dedica entre el 4% y el 6% de sus ingresos. Sin embargo, persiste una dispersión preocupante: el 11% destina un 3% o menos, frente al 7% de media global.
Menor confianza en la estrategia nacional y brecha de tamaño
Uno de los datos más llamativos del informe es la desconfianza de las empresas españolas hacia el respaldo público. El 16% afirma tener poca o ninguna confianza en que la estrategia nacional contribuya a respaldar sus esfuerzos de innovación ante el nuevo contexto geopolítico, un porcentaje superior a la media global (13%) y muy por encima de Estados Unidos (8%), Reino Unido (8%) o Francia (6%). Esta desconfianza es más acusada entre las pymes: el 22% de las pequeñas compañías manifiesta poca o ninguna confianza, frente al 12% de las grandes.
Sheila Gonzñalez, directora de Innovación de Ayming, ya advirtió en la presentación de los datos que España es «el número uno en generosidad de sistemas de financiación a la I+D», pero también se encuentra «muy arriba en dificultad de implementación». «Las empresas se encuentran con verdaderas dificultades para aprovechar todos los incentivos», subrayó. De hecho, el informe constata una recomposición de las fuentes de financiación. Así, la autofinanciación se mantiene como principal vía (46%), seguida de la financiación vía capital (42%), mientras que las ayudas públicas caen del 46% al 37% y las deducciones fiscales registran el mayor descenso, del 49% al 36%.
La I+D se localiza, pero la estrategia se acorta
El 85% de las empresas españolas concentra su actividad de I+D dentro del país, frente al 61% del año anterior, lo que supone un incremento de 24 puntos porcentuales. España vuelve a situarse como el país analizado con mayor peso de la I+D desarrollada dentro de sus propias fronteras, por delante de China y Países Bajos (84%), Estados Unidos (82%) y Canadá (80%). Los principales destinos de deslocalización son Estados Unidos (23%), Alemania (16%) y Francia (12%).
Sin embargo, esta apuesta inversora convive con un preocupante retroceso de la planificación. Solo el 28% de las empresas españolas dispone de un documento sobre su estrategia de innovación para los próximos años, 14 puntos menos que el año anterior (42%) y por debajo de la media global (38%). España se queda lejos de los países que lideran este indicador, como China (59%) o Irlanda (56%). La brecha por tamaño es notable: el 37% de las grandes compañías cuenta con una estrategia detallada, frente a solo el 20% de las pequeñas.
«La innovación cubre muchas más actividades que la I+D»
Esta paradoja entre alta inversión y baja planificación estratégica fue abordada en la presentación por Carlos Artal, director general de Ayming en España, quien abordó la confusión conceptual que arrastra el ecosistema español. «En España, unimos la innovación con la I+D. La innovación cubre muchas más actividades empresariales que la I+D. La I+D es una parte», afirmó. Para Artal, esta mezcla distorsiona la forma en que las empresas planifican. «Muchas empresas no tienen un plan de innovación escrito como tal. Tienen su plan de inversiones, que es más ambicioso y global. A eso deberíamos llamarlo ‘innovación inversora’ o ‘plan de inversión innovadora'», añadió
«Me preocupa la calidad de los proyectos, no el volumen de los fondos»
Por su parte, Paco Marín, presidente del Consejo Asesor de Ayming, puso el foco en la calidad de la inversión frente a la cantidad. «Yo estoy preocupado por la bondad de los proyectos, por la calidad de los proyectos, no por el volumen de los fondos», subrayó. Marín, que fue director general del CDTI, advirtió de que las empresas tienen una capacidad de asimilación limitada: «No porque le des muchísimo más dinero a una empresa que tiene una estructura y unos recursos, va a poder digerirlo. Si tienes un presupuesto de 10 y te doy 100, la compañía no puede hacer 100 de una noche a la mañana».
En el ámbito de la defensa, Marín destacó el papel de las tecnologías duales. «El matiz está en toda la variabilidad de las tecnologías duales. Intervienen empresas que están fuera del círculo tradicional de la defensa y donde realmente puede tener mucho impacto esas inversiones», declaró. Y añadió: «China nos está dando una auténtica lección. Está inundando todo su tejido productivo con IAs de bajo coste, de alta rentabilidad y de fácil implementación».
Geopolítica, energía e IA
El escenario internacional impacta directamente en las decisiones empresariales españolas. El 19% reconoce haber elevado significativamente su compromiso con la innovación como consecuencia de la situación geopolítica, ligeramente superior a la media global (18%). Entre las principales presiones destacan la seguridad energética y la volatilidad de los precios (32%), la divergencia regulatoria entre mercados (32%) y la dependencia de proveedores críticos extranjeros (31%). Para reducir su exposición, el 32% está mejorando la eficiencia energética, el 28% invierte en renovables y un 26% desarrolla productos que reduzcan la dependencia de combustibles fósiles.
En cuanto a las prioridades, la optimización de las operaciones ocupa el primer puesto para el 37% de las compañías españolas, seguida de la implementación de la IA (31%) y de nuevas herramientas tecnológicas (29%). Precisamente, la IA aparece como la principal oportunidad para obtener una ventaja competitiva: el 41% identifica su uso para mejorar la eficiencia operativa como la vía con mayor potencial, seguida del desarrollo de nuevos productos y servicios (30%). El 37% considera que el principal riesgo de no innovar es quedarse atrás en tecnologías clave, seguido de la pérdida de crecimiento y rentabilidad (30%) y de la pérdida de posición competitiva (26%).

