La innovación forma parte de la actividad cotidiana de los astilleros. Cada nueva construcción supone integrar tecnologías, equipos y sistemas, resolver problemas técnicos específicos y, en numerosos casos, desarrollar soluciones que mejoran significativamente las existentes. Sin embargo, innovar y conseguir que ese esfuerzo sea reconocido a efectos de los incentivos fiscales a la I+D+i son dos cuestiones diferentes.
“Identificar las novedades tecnológicas desarrolladas durante un proyecto, determinar qué actividades pueden calificarse como investigación y desarrollo o innovación tecnológica y acreditar la trazabilidad de los trabajos y costes asociados requiere un análisis técnico especializado”, explica Eva Novoa, directora general de Soermar.
Ese es uno de los ámbitos en los que Soermar trabaja junto a los astilleros, y los últimos datos publicados por la Secretaría General de Innovación permiten poner en valor los resultados obtenidos.
La Memoria de Informes Motivados. Solicitudes 2024 (Ejercicio Fiscal 2023) incluye a Soermar entre las entidades consultoras participantes en el sistema de Informes Motivados Vinculantes, con un resultado especialmente significativo: el 100% de aceptación de los informes considerados en la estadística.
Además, la definición empleada por el Ministerio hace que este indicador sea particularmente exigente. Para que un proyecto compute como Informe Motivado favorable deben mantenerse los términos técnicos y revisables propuestos. Una modificación de la calificación o la exclusión de una actividad hace que el expediente deje de contabilizarse como íntegramente aceptado.
Por ello, el 100% de aceptación íntegra alcanzado por Soermar constituye, en palabras de su directora general, “un indicador especialmente relevante del rigor con el que se realiza la identificación, análisis y justificación técnica de los proyectos presentados”.
Conocer el astillero para poder identificar su innovación
En el sector naval esta especialización adquiere particular importancia. Un buque es el resultado de la integración de multitud de tecnologías y sistemas y, además, cada nueva construcción responde a unos requisitos operativos y técnicos específicos.
Propulsión y generación de energía, eficiencia energética, nuevos combustibles, automatización, sistemas de control y monitorización, digitalización, nuevos materiales, procesos productivos, seguridad, reducción de emisiones o integración de equipos avanzados son algunos de los ámbitos en los que pueden producirse desarrollos tecnológicos durante un proyecto naval.
La dificultad consiste en identificar qué parte de ese trabajo representa realmente un avance tecnológico y demostrarlo adecuadamente.
Por esta razón, la preparación de un expediente de deducciones fiscales de un astillero no debería limitarse a recopilar documentación económica una vez finalizado el proyecto. Requiere comprender técnicamente el desarrollo realizado, identificar sus novedades y dificultades tecnológicas y establecer una trazabilidad adecuada entre las actividades ejecutadas, los resultados obtenidos y los costes asociados.
“El conocimiento de la construcción y reparación naval permite a Soermar trabajar con los equipos técnicos de los astilleros desde esa perspectiva”, añade Eva Novoa.
Los datos confirman el carácter tecnológico de la innovación naval
Por otra parte, la propia Memoria de la Secretaría General de Innovación ofrece un dato que ayuda a comprender cómo se materializa la innovación en este sector.
Dentro de la clasificación de los proyectos por áreas de conocimiento, la categoría específica Tecnología Naval contabiliza en el ejercicio analizado 24 Informes Motivados, asociados a 15,46 millones de euros de gasto calificado. “Pero, probablemente, el dato más significativo es su composición: 12,32 millones de euros corresponden a innovación tecnológica y 3,13 millones a I+D. Es decir, aproximadamente ocho de cada diez euros calificados en el área de Tecnología Naval corresponden a innovación tecnológica”, apunta la directora general de Soermar.
A lo que añade que “esta distribución refleja una característica muy relevante de la industria naval, que la innovación se materializa con frecuencia en la incorporación y desarrollo de mejoras tecnológicas sustanciales en productos y procesos industriales”.
Es precisamente en esa realidad donde cobra especial importancia saber detectar y documentar correctamente la innovación que se produce durante la ejecución de los proyectos.
De la innovación realizada en el astillero a su reconocimiento como I+D+i
Además, el procedimiento de los Informes Motivados está concebido para proporcionar seguridad jurídica a las empresas en la aplicación de las deducciones fiscales por actividades de I+D+i. El propio Ministerio destaca el carácter riguroso del sistema y la existencia de diferentes niveles de revisión en los que intervienen, cuando procede, las entidades consultoras, las entidades de certificación acreditadas por ENAC y, finalmente, la Administración.
Para Soermar, el 100% de aceptación íntegra recogido en la Memoria constituye “un reconocimiento especialmente valioso del trabajo desarrollado junto a los astilleros. Un trabajo que se basa en conocer el proyecto, comprender técnicamente la innovación desarrollada, identificar adecuadamente las actividades susceptibles de calificación y construir una justificación técnica y económica coherente y trazable”.
Innovar, identificar y poner en valor
Pero la innovación de los astilleros no siempre comienza en un proyecto denominado formalmente de I+D+i. Muchas veces surge ante la necesidad de construir un buque con mayores prestaciones, integrar una tecnología que no se había utilizado anteriormente, resolver una dificultad técnica o mejorar un proceso productivo.
“Detectar esa innovación y ponerla en valor es una de las funciones que Soermar desarrolla al servicio de los astilleros”, señala Eva Novoa.
Los resultados publicados por la Secretaría General de Innovación respaldan el rigor de este trabajo y refuerzan una línea de actuación que Soermar continuará desarrollando: acompañar a los astilleros para que el esfuerzo tecnológico que realizan en sus proyectos pueda ser correctamente identificado, documentado y reconocido a través de los instrumentos de apoyo a la I+D+i.
