Ambas organizaciones han reaccionado al plan de ajuste planteado por Volkswagen, propietario de Seat y Cupra, en el que se contempla una posible reducción progresiva de la producción de modelos de Seat a partir de 2030 y un mayor protagonismo de la marca Cupra.
Según los sindicatos, la continuidad de la planta no está en peligro, pero la reducción de modelos y de inversiones podría tener consecuencias directas sobre el empleo. Consideran que no todos los vehículos que dejen de fabricarse bajo la marca Seat podrán ser sustituidos por modelos de Cupra.
CCOO y UGT han defendido que Seat debe seguir siendo una pieza importante para la industria española y han pedido la colaboración de las administraciones públicas para garantizar su futuro.
Además, los representantes de los trabajadores consideran fundamental que llegue una segunda plataforma de producción a Martorell, ya que permitiría mantener la actividad industrial y reforzar el empleo en la zona.
Los sindicatos han insistido en que su objetivo es proteger tanto a los trabajadores de Seat como al conjunto del tejido industrial relacionado con la fábrica. Por ello, reclaman que empresa y administraciones trabajen conjuntamente para buscar soluciones que permitan asegurar el futuro de la planta.

