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Lantania absorberá Revenga: una historia de crecimiento desde el colapso de Isolux Corsán a la alianza en Emiratos

Revenga Smart Solutions, firma de ingeniería especializada en sistemas inteligentes de movilidad, encara la fase final de su venta por 20,36 millones de euros al Grupo Lantania, para rescatar su negocio en situación de concurso de acreedores. El comprador, que nació por la iniciativa de cuatro exdirectivos de Isolux Corsán que se hicieron con los negocios de tratamiento de aguas, energía y construcción de este grupo industrial tras su desplome, se hace de esta forma con una nueva empresa en crisis para seguir creciendo en su área de negocio ferroviario, tras la reciente entrada de capital árabe en su filial de aguas.

Revenga Smart Solutions, firma de ingeniería y tecnología orientada a la movilidad inteligente fundada por la familia Revenga y que cotizó en el BME Growth, afronta sus últimas semanas como sociedad independiente antes de integrarse de forma definitiva en el Grupo Lantania.

Su consejo de administración ha autorizado a su presidente, Enrique Cortés, a dar los pasos necesarios para la venta de la unidad productiva por un importe de 20,36 millones de euros, una operación que había autorizado el Juzgado de lo Mercantil número 19 de Madrid en el marco de su concurso voluntario de acreedores, al que se acogió a finales del pasado año, dejando de cotizar en el mercado bursátil.

Una vez completada la transmisión, el consejo de Revenga Smart Solutions solicitará al juzgado la disolución de la sociedad. La oferta de Lantania está destinada a adquirir la unidad productiva integrada por las áreas de negocio de rail & terminals e intelligent transport systems (sistemas ferroviarios y terminales, y sistemas de transporte inteligente), comprendiendo sus activos, bienes, derechos y contratos.

La compradora se compromete a mantener la actividad durante al menos tres años y de esta forman se salvarán algo más de 100 puestos de trabajo de una plantilla total de entre 140 y 160 profesionales (cerca de un centenar en España y 11 en Uruguay).

Una historia de éxito que terminó en asfixia financiera

Fundada originalmente por Manuel Revenga García como Revenga Ingenieros en 1972, la empresa se convirtió durante décadas en un referente en su campo de actividad. Sus desarrollos de hardware y software forman parte de los sistemas de seguridad perimetral de estaciones, peajes inteligentes y redes ferroviarias.

Ha participado en la compleja red de telecomunicaciones del tren de Alta Velocidad (AVE) en el trazados Murcia-Almería, en una unión temporal de empresas (UTE) junto a FCC y CAF. La firma ha llegado a tener presencia en 25 países, siendo proveedor de Acciona en el sistema de ticketing en los metros de Quito (Ecuador), Sao Paulo (Brasil) y Bogotá (Colombia). Y de la mano de CAF instaló para Sacyr la señalización del Ferrocarril Central de Uruguay, entre otros grandes proyectos. También ha trabajado con otros de los principales gestores de infraestructuras y movilidad a nivel internacional, como Siemens, Alstom y Ferrovial.

La empresa madrileña decidió saltar al parqué para financiar su ambicioso plan de crecimiento y se estrenó en el BME Growth, mercado para empresas de reducida capitalización que desean crecer. El fundador y consejero delegado de la consultora tecnológica Izertis, Pablo Martín, se hizo con el 5% de sus títulos. El 20% cotiza libre en bolsa (free float) y el 75% permanece en manos de la familia fundadora (el actual consejero delegado, Arturo Revenga Shanklin, hijo del fundador, concentra el 31%).

Sin embargo, no bastó para esquivar la crisis financiera. La compañía tenía un alto nivel de endeudamiento, agravado por retrasos en los cobros de proyectos internacionales, que comenzaron a ocasionar fuertes tensiones de liquidez. En sus últimos resultados presentados antes de suspender su cotización, la empresa registró unos ingresos de 15,3 millones de euros, con un crecimiento del 4% respecto al mismo periodo del año anterior; y un ebitda de 1,68 millones de euros, similar al de la primera mitad de 2023.

En diciembre de 2024, la empresa vendió su sede en Tres Cantos (Madrid) a la socimi francesa (sociedad cotizada de inversión inmobiliaria) Alta Convictions por 4,7 millones de euros, continuando en el edificio como inquilino con una renta anual de 350.620 euros. Pero no fue suficiente, y la asfixia financiera llevó a sus responsables a declararse en concurso de acreedores.

El crecimiento del Grupo Lantania

A principios de este mismo año el holding español que se hará con la unidad productiva de Revenga Smart Solutions, el Gupo Lantania, anunciaba la adquisición del 51% de su filial de aguas por parte del gigante de las infraestructuras NMDC Group, de Emiratos Árabes Unidos, y uno de los mayores grupos de ingeniería y construcción de Oriente Medio. La operación, completada el pasado mes de junio, tiene como objetivo de reforzar su capacidad tecnológica, financiera y operativa, impulsando su presencia en mercados como el Norte de África, Europa, el sur y el Sudeste Asiático, Oriente Medio y Latinoamérica. Un acuerdo que ya ha comenzado a materializarse, con la reciente adjudicación de la desaladora de Fujairah en el país emiratí.

El Grupo Lantania diseña, construye y opera grandes proyectos de infraestructuras, edificación, agua y energía, y cuenta con una cartera de obras superior a 1.000 millones de euros. Está presente en 17 países, con el 32% de su facturación generado en los mercados exteriores, y tiene una plantilla de 1.400 profesionales.

El nuevo plan estratégico de Lantania para doblar su volumen de negocio

A principios de julio presentaba su ambicioso Plan Estratégico 2026-2030, con el objetivo de más que duplicar su facturación actual, alcanzado los 1.100 millones de euros en cinco años; y de multiplicar más que por tres su resultado bruto de explotación o ebitda hasta situarlo en 75 millones.

En 2025 el grupo tuvo unos ingresos de 458 millones de euros y prevé cerrar el actual ejercicio con un crecimiento del 16% para alcanzar los 531 millones. Su ebitda el pasado año fue de 13,7 millones de euros y en 2026 estima que llegará a 21,3 millones.

En el primer semestre del año la compañía ha tenido una facturación de 245 millones de euros, un 26% más que en el mismo periodo del ejercicio anterior; el ebitda se ha situado en 6,2 millones de euros, un 7% más que hace un año; la contratación ha ascendido a 375 millones de euros, con el negocio de agua (especializado en proyectos de desalación, tratamiento y depuración de agua) concentrando el mayor volumen de nuevos contratos (41%), seguida de infraestructuras (30%) y energía (20,5%).

Sus planes de crecimiento pasan por diversificar y potenciar sus divisiones de energía e infraestructuras de transporte. Al absorber las áreas de rail & terminals y de intelligent transport systems de Revenga, Lantania incorpora a su estructura las patentes, el software y, sobre todo, los codiciados contratos de señalización y telecomunicaciones que la concursada mantenía con clientes de la talla de ADIF, Renfe y Metro de Madrid.

El nuevo plan estratégico también contempla seguir creciendo mediante adquisiciones selectivas y explorar nuevos sectores como loscentros de datos, las infraestructuras digitales o determinados proyectos ligados a la defensa.

Desde su puesta en marcha en 2018, Lantania ha protagonizado una trayectoria de crecimiento destacada en su sector, con capacidad para desarrollar grandes infraestructuras como la desaladora de Jubail 3 A en Arabia Saudí, la ampliación de la depuradora de Palma II en Mallorca, la construcción de la Línea 3 del Metro de Sevilla o la nueva subestación eléctrica del Puerto de Castellón.

El ADN de Lantania: una resurrección de Isolux Corsán

El grupo nació en pleno colapso de uno de las mayores corporaciones industriales del país: Isolux Corsán. Tras su quiebra y desintegración, cuatro exdirectivos de la casa decidieron hacerse con las unidades de negocio de construcción, agua y energía.

Se trata de Federico Ávila, antiguo director general corporativo de Isolux Corsán, CEO de su filial estadounidense y responsable de su división industrial, y hoy presidente y CEO de Lantania; Andrés Álvarez, que era el director de activos del desaparecido grupo y hoy ejerce como director general financiero de Lantania; José Alberto Carrasco, que dirigía las operaciones de Corsán Corviam Construcción en España y en la actualidad es el director general de infraestructuras y edificación de la nueva compañía; y Luis Manuel Corrales, antiguo responsable del desarrollo de negocio del grupo Isolux Corsán para España y Portugal y ahora director general de energía, conservación y servicios del nuevo grupo.

De aquellas cenizas nació Lantania, una compañía que heredó la maquinaria y la experiencia técnica del antiguo gigante industrial español desplomado por las deudas generadas en sus años de expansión, pero sin tener que cargar con ese endeudamiento. La nueva compañía desplegó una estrategia de crecimiento inorgánico y un año después de su nacimiento adquirió la división de construcción, concesiones y servicios del Grupo Velasco. En 2020 hizo lo propio con Soil Tratamiento de Aguas Industriales, Travypsa y Deisa. Y en 2022 entró en Polonia con la compra de Balzola Polska y se hizo también con DSV Constructora y Ferroviaria.

Desde entonces, una historia de crecimiento con el equipo fundador al frente de la compañía en su actual etapa de crecimiento que pretende duplicar su tamaño en 2030.

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