INDUSTRIA FOTOVOLTAICA

La valenciana PV Hardware avanza en su expansión convertida en el tercer grupo industrial de tecnología solar del mundo

La multinacional con sede en Cheste (Valencia) sigue haciendo movimientos en el tablero fotovoltaico internacional tras inaugurar este mes de agosto una nueva sede en Sudáfrica para liderar su transición energética; y acelerar sus operaciones en Rumanía, clave para su expansión en el mercado de Europa del Este. La que comenzó siendo una `’startup’ hace 14 años hoy fabrica sus propios componentes en sus plantas en España, Arabia Saudí y Estados Unidos. Su matriz, el Grupo Gransolar, factura ya 1.364 millones de euros bajo el control del fondo Trilantic y de su fundador y CEO, Iván Higueras, que han sacrificado el beneficio en el último ejercicio para afianzar las bases de su crecimiento futuro.

La multinacional con sede en Cheste (Valencia) PV Hardware y su matriz, el Grupo Gransolar, no han ralentizado sus planes este mes de agosto y han llevado a cabo dos movimientos estratégicos importantes para su expansión internacional, en un mercado fotovoltaico global en el que ya son el tercer operador industrial y tecnológico más importante en el mundo por volumen de fabricación y megavatios contratados, y el primero en Europa.

Por un lado, PV Hardware ha inaugurado una nueva sede en Sudáfrica, un movimiento clave para liderar el ambicioso plan gubernamental de transición energética del país africano, que busca atajar su crisis eléctrica histórica mediante una apuesta masiva por la energía solar de gran escala.

No se trata de un mercado nuevo para la compañía valenciana que diseña, fabrica y suministra seguidores solares (trackers) —sistemas mecánicos y tecnológicos que permiten a los paneles moverse siguiendo la trayectoria del sol, maximizando así la producción de energía limpia— y estructuras fijas para plantas fotovoltaicas a gran escala. Desde 2022 ya lidera este segmento en Sudáfrica. También en Europa y Australia. Y desde hace casi una década hace lo propio en Oriente Medio y África del Norte, convirtiéndose entonces en el tercer mayor grupo industrial de tecnología solar a nivel global.

Por otra parte, la empresa valenciana ha acelerado su despliegue en Rumanía, superando los 150 megavatios en suministro con 25 proyectos en el país. Un mercado que le sirve de base en su estrategia de crecimiento en otra región clave para su internacionalización: Europa del Este.

El modelo industrial de PV Hardware en las tres regiones clave

Esta expansión apuntala el modelo de negocio único de la compañía, basado en la integración vertical y el control total de su cadena de producción. Frente a competidores que subcontratan la fabricación, el gigante valenciano produce sus componentes y desarrolla su propia inteligencia artificial en sus tres macrofábricas ubicadas en Cheste (España), Yeda (Arabia Saudí), inaugurada en 2022; y Houston (Estados Unidos), puesta en marcha en 2024. Su capacidad de producción supera ya los 12 gigavatios anuales, y lo que quizá es igual o más importante: cuentan con producción propia en los tres bloques económicos clave del planeta, excluyendo la blindada China

Esta infraestructura industrial permite a la empresa esquivar las guerras arancelarias y las crisis logísticas globales que vienen convulsionando otros sectores o grupos industriales en estos últimos años. En sus plantas de producción fabrica las estructuras, tubos de torsión y elementos mecánicos necesarios para los huertos solares.

Interior de la factoría de PV Hardware en Cheste (Valencia), donde las prensas industriales procesan los componentes mecánicos y estructuras de ‘acero inteligente’. Firma: PV Hardware

Inteligencia artificial propia de Gransolar

Además, diseña sus propios algoritmos de inteligencia artificial y sistemas de supervisión, control y adquisición de datos (Supervisory Control and Data Acquisition, Scada), como su software DeepTrack, para posicionar los paneles de forma inteligente y protegerlos ante condiciones climáticas extremas. Captan luz difusa en días nublados y protegen la instalación de manera autónoma ante tormentas de arena o vientos huracanados.

Y es que en el tablero mundial de las energías renovables, los focos suelen apuntar a los paneles de silicio o a los multimillonarios fondos de inversión que financian la transición energética. Sin embargo, la compañía valenciana entendió desde sus orígenes que la columna vertebral de los macroparques solares se hace de acero inteligente.

Los resultados financieros de Gransolar

El crecimiento exterior ha consolidado a PV Hardware como el principal motor financiero del Grupo Gransolar, cuya facturación se situó en 2025 en 1.364,5 millones de euros. El 61,63% de esos ingresos procede ya de fuera de las fronteras españolas: 770,7 millones; sobre todo de los competitivos mercados de Oriente Medio, Australia y Estados Unidos. España representa el 38,37% restante del negocio: 523,6 millones.

Detrás de este modelo de éxito internacional se mantiene el núcleo duro accionarial que dio vida al proyecto, en 2010 constituyéndose como empresa y en 2012 comenzando su actividad de negocio con la apertura de oficinas en España, Italia y Estados Unidos.

Los accionistas y fundadores de PV Hardware y Gransolar

Sus propietarios son el fondo británico Trilantic Europe, que aporta el pulmón financiero como accionista mayoritario, con el 60%; mientras que el 40% restante permanece en manos de sus fundadores, encabezados por el CEO de la compañía, Iván Higueras, y los ingenieros Domingo Vegas (presidente), Vicente Soto y Mariano López Plaza, que siguen pilotando el día a día de este grupo industrial español, punta de lanza en el sector de la energía solar desde que el colapso del mercado renovable en España en 2011 y 2012 les llevase a idear su propio modelo de integración vertical.

En plena crisis económica y con el mercado fotovoltaico español completamente congelado por el fin de las primas renovables, estos cuatro ingenieros con amplio recorrido en la construcción de infraestructuras —procedían de las grandes constructoras e ingenierías de infraestructuras tradicionales españolas, como ACS y Acciona— decidieron buscar su propia solución.

Fundaron Gransolar con una obsesión que se convertiría en la clave de su éxito: la integración vertical. Mientras sus competidores globales eran ingenierías de despacho que subcontrataban la fabricación del acero a talleres de China o terceros países, ellos decidieron poner en marcha PV Hardware para ser los dueños de sus propias fábricas.

Planta fotovoltaica a gran escala de PV Hardware, en el Estado de Victoria (Australia), equipada con los seguidores solares móviles y la tecnología de control del grupo español. Firma: PV Hardware

Independencia de las cadenas de suministro

Si el precio del acero subía, los fletes marítimos se colapsaban o un proveedor fallaba, sus competidores se frenaban. Pero ello no. La firma valenciana compraba la bobina de acero directa de las siderúrgicas, la cortaban, la soldaban, programaban los chips de los motores en Cheste y enviaban el producto final en contenedores propios.

Esta inmunidad a las crisis de suministro global les permitió firmar macroproyectos a contrarreloj en América, Europa y el Golfo Pérsico, pasando en poco más de una década de ser una startup de ingeniería a un holding con una facturación milmillonario. Ahí también se encuentra uno de los riesgos que el grupo debe controlar: los mercados no europeos, especialmente Estados Unidos, Oriente Medio y Australia, representan más del 60% de sus ingresos, con una clara exposición a cambios en las políticas de subsidios verdes o frenazos en los planes de transición energética.

Reestructuración en España para resistir la competencia china

De momento, donde la compañía ha tenido que llevar a cabo una importante reestructuración ha sido en su división local. El negocio español ha reportado unas pérdidas en el pasado ejercicio de 40,4 millones, que han arrastrado al resultado final del grupo a unos números rojos de 22,3 millones. Bélgica, Turquía, Rumanía y Bulgaria han presentado resultados ligeramente negativos. Mientras que los mercados no europeos, Portugal e Italia han tenido beneficios.

Y es que 2025 fue un año de transición y peaje financiero para la compañía en nuestro país. El grupo sacrificó el beneficio del ejercicio para financiar una compleja reestructuración en su tierra natal, con un expediente de regulación de empleo (ERE) que redujo la plantilla nacional en 200 empleados; el objetivo, recortar mano de obra e invertir masivamente en robótica industrial para seguir siendo competitivos a nivel global desde Europa.

Sede corporativa de PV Hardware en el Polígono Industrial Castilla de Cheste (Valencia). Firma: PV Hardware

A este ajuste laboral se sumó el cierre de la filial de baterías de vanadio a finales de 2024, aparcando temporalmente esta línea de negocio para centrarse en la integración de baterías de litio y proyectos fotovoltaicos habituales por la imposibilidad de competir en costes con otros fabricantes foráneos y ante la escasez de ayudas y señales regulatorias a largo plazo para consolidar esta tecnología en España.

En paralelo, el grupo ha acometido una importante inversión para optimizar la factoría de Cheste con el fin de blindar su competitividad y rentabilidad futura. La entrada masiva de competidores asiáticos con costes infinitamente más bajos obliga a la compañía a esta carrera constante por la automatización.

Así, PV Hardware encarna a la perfección la nueva era industrial: acero por fuera, inteligente por dentro. Su historia demuestra que la transición energética no es solo una cuestión de fábricas asiáticas de reducidos costes o software de Silicon Valley, sino de saber hacer las cosas mejor y más rápido que nadie en el mundo.

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