La Unión General de Trabajadores (UGT), la Confederación General de Trabajadores (CGT) y el sindicato profesional ÚTIL han decidido no acudir este jueves 20 de agosto a la reunión convocada por el Servicio Interconfederal de Mediación y Arbitraje (SIMA), según ha confirmado a Industry Talks el secretario general de UGT Airbus a nivel estatal, Edmundo Otero.
Para ese próximo encuentro están citados, en el marco de la mediación solicitada por la multinacional, sus representantes, un equipo de abogados de la firma de asesoramiento legal Baker McKenzie contratada por el grupo aeroespacial para establecer estos nuevos contactos.
Así como todas las organizaciones sindicales de la compañía en España: UGT, CGT y ÚTIL, que son las tres convocantes del paro de tres horas que se llevará a cabo en todos los centros de trabajo de la multinacional en nuestro país este lunes 24 de agosto y de la huelga indefinida a partir del martes 25 en caso de no llegarse antes a un acuerdo; las tres que no suscribieron el anterior preacuerdo rechazado en referéndum por la plantilla de la empresa el pasado 24 de julio.
También están convocados el resto de sindicatos, los tres que sí firmaron la anterior propuesta de la compañía que fue sometida a votación: el Sindicato Independiente de Profesionales Aeronáuticos (SIPA), la Asociación de Técnicos y Profesionales (ATP) y Comisiones Obreras (CCOO).
A la espera de una propuesta mejorada para frenar la huelga en Airbus
Los sindicatos convocantes de los nuevos paros, ha explicado Otero a Industry Talks, han tomado esta decisión al no haber recibido una nueva propuesta de la compañía que mejore de forma importante las anteriores y recoja en mayor medida las reivindicaciones de los empleados. Una condición que habían trasladado al equipo negociador de Baker McKenzie en los primeros encuentros en el SIMA —una fundación estatal integrada por organizaciones sindicales y empresas para mediar en la resolución de conflictos laborales—, los pasados días 4 y 5 de agosto. UGT considera que no tienen sentido unas nuevas negociaciones sin un documento que recoja la propuesta de Airbus España para ser presentada ante las asambleas de trabajadores que se van a celebrar el próximo lunes en los distintos centros de trabajo de la empresa en nuestro país.
No obstante, el máximo representante de UGT en Airbus a nivel nacional ha emplazado a la compañía a dar ese paso adelante y hacer llegar esa nueva oferta a los representantes sindicales antes del día 24, cuando la gran mayoría de la plantilla del grupo regresa de las vacaciones estivales. Otero considera que hay tiempo suficiente para que, si así lo aprobase la mayoría de los empleados, pueda evitarse la huelga indefinida que arrancaría el martes 25.
Hasta ahora la posición del grupo aeroespacial ha sido la de insistir en la necesidad de establecer una negociación con el objetivo de cerrar un acuerdo que evite los paros, en un momento de máximos en la cartera de pedidos de la multinacional, que está sometida a un fuerte ritmo de entregas. Por su parte, los sindicatos consideran que ya existen las bases para que la compañía presente una nueva propuesta por escrito, aunque se muestran abiertos a cerrar los detalles de un pacto definitivo en un marco más favorable como es el del SIMA, marco en el que tanto empresa como sindicatos han elegido ya dos mediadores.
Los directivos de Airbus España no están tomando parte de estos nuevos contactos y se ha delegado la representación de la empresa en los profesionales de Baker McKenzie. Además, hace siete semanas, coincidiendo con el arranque de la anterior huelga que se desarrolló entre el 1 y el 24 de julio, la compañía nombró a Soledad Muñoz Aranguren como nueva directora de recursos humanos. El hasta ahora responsable de personal del grupo en nuestro país, Antonio Lasaga, ha pasado a ocupar esta misma responsabilidad en China.
Las peticiones de los trabajadores de Airbus
Hay que recordar que el anterior preacuerdo fue rechazado en votación el pasado 24 de julio por un estrecho margen de 258 votos. Las peticiones de los profesionales del grupo aeronáutico siguen siendo las mismas desde que comenzase el conflicto laboral.
Por un lado, la recuperación del poder adquisitivo perdido por la no actualización de los salarios en relación al IPC desde el inicio de la pandemia. Las fuentes sindicales consultadas por Industry Talks calculan que esta pérdida asciende al 9%.
También el mantenimiento de las condiciones de teletrabajo: dos días semanales, frente a la decisión de la empresa de recortarlos para apostar por una mayor presencialidad; por otra parte, la posibilidad de seguir eligiendo, como hasta ahora, tres de las semanas de vacaciones anuales pactándolo con los superiores directos.
Otro de los asuntos de mayor preocupación en la plantilla es el futuro de los profesionales de la división de espacio que pasen al proyecto Bromo, la joint venture que integrará los negocios espaciales de Airbus (35% de la propiedad), la francesa Thales (32,5%) y la italiana Leonardo (32,5%). Los sindicatos piden una garantía de mantenimiento del empleo de estos empleados y la posibilidad de retornar a la empresa.
Las organizaciones convocantes de los nuevos paros también reclaman las cargas de trabajo comprometidas en el anterior conflicto laboral en 2021 para la planta de El Puerto de Santa María en Cádiz, de forma que se recupere el nivel de empleo previo tras el cierre de la factoría de Puerto Real, en la misma provincia andaluza. Un acuerdo que se alcanzó con la mediación y el compromiso inversor de los gobiernos de España y Andalucía.
Por último, la recuperación de los complementos salariales en las situaciones de incapacidad temporal (IT) que fue reclamado en los tribunales con una sentencia favorable en la Audiencia Nacional, pero que la empresa decidió recurrir al Tribunal Supremo y seguir aplicándolos.
Descontento de la plantilla con la dirección en España y reacción del CEO de Airbus
Más allá de las reivindicaciones de la plantilla hay un sentir generalizado de desafección y desconfianza hacia la dirección en España. Algo que se debe a lo que consideran un compromiso y sobresfuerzo de los trabajadores en una etapa de gran carga por una cartera de pedidos en máximos históricos; y por la exigencia en el calendario de entregas; lo que ha conllevado la realización de más horas extraordinarias. Por el contrario, aseguran que lo que han recibido por parte de la empresa en España ha sido falta de reconocimiento y sucesivos recortes de beneficios sociales en un momento de ingresos y beneficios de récord para la compañía.
El CEO de la multinacional, Guillaume Faury, percibió este descontento a raíz de las reacciones a un mensaje en el que se dirigía a la plantilla anunciando la petición de mayor presencialidad y el recorte de días de teletrabajo. Decidió trasladarse personalmente a España para tomar el pulso personalmente durante varios días sobre el origen y las causas de la conflictividad laboral. En distintas reuniones con directivos de la empresa y con representantes sindicales se le transmitió el sentimiento de pérdida del orgullo de pertenencia de buena parte de los trabajadores.
El consejero delegado, con el temor también de un contagio de las movilizaciones al país galo porque los sindicatos franceses ya estaban en contacto con los españoles, envió a toda la plantilla un vídeo de casi cuatro minutos de duración en el que reconocía la problemática y anunciaba su intención de revertirla. De hecho, Faury ha creado un grupo de seguimiento con cuatro ejecutivos españoles de su confianza personal, que ocupan posiciones a nivel global en el organigrama de la multinacional.
Crecimiento del negocio de Airbus
La compañía aeronáutica tiene una plantilla en España de 14.000 profesionales, repartidos en sus centros de trabajo en Getafe y Tres Cantos (Madrid), Illescas (Toledo), Albacete (helicópteros), El Puerto de Santa María (Cádiz) y Tablada y San Pablo, en Sevilla.
La estructura accionarial de Airbus está encabezada por el Estado francés, a través de la sociedad Sogepa, con el 10,83% de las acciones; el Estado alemán, mediante el banco público KfW, que controla otro 10,82%; y el Estado español, que mantiene una presencia de menor peso a través de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), con un 4,09%.
El grupo paneuropeo ha cerrado el primer semestre del presente ejercicio con una facturación de 33.176 millones de euros, que supone un crecimiento interanual del 12%; y un beneficio neto de 2.243 millones de euros, con un espectacular incremento del 47,08% interanual.
