EMPRESAS

La OPA de Jainaga (Sidenor) y el gobierno vasco replica el modelo de Talgo y avanza en Azkoyen, que reduce márgenes y prolonga su caída en bolsa

El consejo de administración de Azkoyen ha remitido una notificación a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) en la que informa de un acuerdo de confidencialidad el pasado mes de marzo por el que ha dado acceso limitado a su información financiera a la sociedad que ha lanzado una OPA sobre su compañía. Esto es, el grupo tecnológico Ohmnia, liderado por el propietario de Sidenor y presidente de Talgo, José Antonio Jainaga, y el gobierno vasco de la mano de BBK, Kutxabank y el 'family office' Carmen Lequerica. Al tiempo, la empresa navarra ha presentado sus resultados del primer semestre de 2026, en los que siguen creciendo sus ingresos a un ritmo del 6% pero disminuyen los márgenes y beneficio.

El grupo tecnológico e industrial navarro Azkoyen ha remitido este martes 28 de julio una notificación al supervisor español de los mercados bursátiles, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), en la que informa de que el 30 de marzo de este mismo año la cotizada suscribió un acuerdo de confidencialidad acordando proporcionar “acceso limitado a información legal y financiera de la sociedad durante el mes de junio de 2026” al grupo que ha lanzado una Oferta Pública de Adquisición (OPA) este pasado viernes 24 de julio.

Se trata del conglomerado tecnológico vasco Ohmnia, en el que tiene la mayoría José Antonio Jainaga, dueño de Sidenor y accionista principal y presidente de Talgo. En ese holding el family office de este empresario industrial, Clerbil, cuenta con el 38,12% de la propiedad; acompañado de parte de su equipo directivo, que posee el 11,97%; entre ambos inversores suman más del 50% (50,09%) y por tanto tienen el control de la compañía.

Además, el Gobierno Vasco participa a través del fondo Finkatuz, con el 24,9% de las acciones; y el family office Carmen Lequerica y la Fundación Vital (aunque esta última no se ha informado que participe en la oferta sobre Azkoyen) ostentan cada uno el 12,5%.

Asimismo, este grupo realizará una ampliación de capital para dar entrada en la compra de Azkoyen a la Fundación BBK y a Kutxabank (esta última a través de Indar Kartera). Una operación para la que, además, se cuenta con financiación bancaria de Caixabank y de Banco Sabadell.

Acuerdo de confidencialidad para ‘due diligence’ y opa amistosa en Azkoyen

El objetivo del mencionado acuerdo fue, explica Azkoyen en su comunicado a la CNMV, «realizar un ejercicio de due diligence a fin de que el oferente pudiera evaluar la formulación de la oferta». El consejo de la compañía navarra precisa también que «aparte de lo anterior, Azkoyen informa de que no existe ningún tipo de acuerdo con el oferente en relación con la oferta».

No obstante, se añade que «el consejo de administración de Azkoyen ha acordado calificar la oferta como amistosa». Ello, a pesar de que inicialmente la OPA ofrece 10 euros por título, un 12,28% por debajo del precio de cierre de la sesión del viernes 24 de julio, cuando se hizo pública la OPA. Una jornada en la que las acciones de Azkoyen se situaron en 11,40 euros.

También anuncia el escrito del consejo de Azkoyen que «emitirá un informe expresando su opinión sobre la oferta en el momento oportuno tras la autorización de la misma por la CNMV y dentro de los 10 días siguientes al inicio del plazo de aceptación». Y añade que ha designado a Garrigues como asesor legal y elegirá un asesor financiero en los próximos días.

Habrá que esperar, por tanto, para conocer el desenlace de esta operación, que está condicionada a obtener más del 50% de las acciones, que valora a la empresa navarra en 244,5 millones de euros y que no tiene intención de excluir a Azkoyen del Mercado Continuo en el que cotiza actualmente.

El éxito de la OPA sobre Azkoyen necesita al primer accionista: los Ruiz Lafita

Pero lo que las matemáticas parecen indicar es que para su éxito o fracaso la clave será el principal accionista de Azkoyen, el matrimonio Ruiz Lafita. Son los propietarios del Grupo Berkelium, que aglutina a Icer Brakes, empresa también navarra de componentes para el automóvil.

Y es que la compañía navarra opada cuenta históricamente con un núcleo duro accionarial de corte familiar estable hasta ahora, pero diversificado. El primer accionista es la sociedad instrumental del matrimonio formado por el empresario andaluz Víctor Ruiz y la bilbaína Rosario Lafita, Inverlasa, con el 29,65% de las acciones. Son los dueños, junto a las familias Zozaya y Sucunza de Icer Brakes, el mayor fabricante independiente español y uno de los principales europeos de material de fricción (pastillas y sistemas de freno), con sede en Pamplona y factorías en Tudela.

La segunda mayor propietaria de Azkoyen hasta la fecha es la inversora Carolina Masaveu, con el 12,66%, miembro de una de las dinastías industriales, financieras e inmobiliarias más ricas y tradicionales de Asturias (históricamente vinculados a cementeras, banca y energía), la familia Masaveu. No obstante, Carolina gestiona sus inversiones de forma independiente a la familia y es conocida en el Mercado Continuo por entrar en cotizadas industriales de tamaño medio con alto potencial tecnológico y de reparto de dividendos. A su vez, la familia Masaveu posee un 5,64% de Azkoyen a través de Masaveu Finanzas.

Línea de montaje e inspección de la división de ‘coffee & vending systems’ de Azkoyen, en su fábrica principal en el municipio de Peralta (Navarra).

Les sigue Ignacio Suárez-Zuloaga, con el 7,91% de los títulos, descendiente de la histórica familia eibarresa Suárez-Zuloaga, muy ligada a la industria metalúrgica vasca y herederos del pintor Ignacio Zuloaga. Por otra parte, Santander Asset Management controla un 6,1% y La Previsión Mallorquina de Seguros un 6,01%. La familia del fundador conserva un 5,22% a través de María del Carmen Troyas; y otro histórico apellido de los negocios, los Urquijo, un 4,02% a través de su gestora de fondos abierta a la participación de más inversores. Aproximadamente un 22% cotiza libremente en bolsa (free float), repartido entre pequeños ahorradores y fondos de inversión atraídos por la histórica política de altos dividendos que Azkoyen ha desarrollado hasta el momento y su solidez financiera, libre de endeudamiento.

Con este mapa accionarial sobre la mesa, la aritmética de la OPA no es sencilla sin contar con el casi 30% en manos de los Ruiz Lafita. Al ofrecer un precio de 10 euros por acción —sensiblemente por debajo de su cotización actual de mercado—, es complicado pensar que el 22% del capital en manos de los pequeños ahorradores y fondos institucionales (free float) acuda de forma voluntaria a la oferta.

Un oportunidad de liquidez para socios que quieran desinvertir

La propia documentación enviada por Ohmnia a la CNMV indica que «la OPA supone ofrecer a los actuales accionistas de Azkoyen una ventana de liquidez a un precio atractivo en comparación con los precios históricos del valor». Es decir, reconoce implícitamente que está por debajo de su precio actual al referirse a los precios históricos, pero supone la oportunidad de hacer líquida su inversión a los accionistas con una desinversión rápida, ordenada y cobrada completamente en efectivo.

Sin el respaldo de los minoristas dispersos, la llave de Ohmnia para adquirir al menos 12.225.001 acciones para controlar más del 50% de la compañía pasa de forma necesaria por las manos de Inverlasa, el vehículo de los Ruiz Lafita con su 29,65%.

Aunque no sería suficiente para alcanzar el 50% de las acciones más una. Serían necesarios al menos tres accionistas más. Y tan solo una pista. El pasado 22 de junio, Diego Fontán renunciaba de forma voluntaria a su asiento como consejero dominical de Azkoyen. Fontán es un consejero clave en Muza Gestión de Activos, la firma vinculada a los intereses inversores de la familia Urquijo y además representaba en Azkoyen a la segunda accionista de la cotizada, Carolina Masaveu, de la cual es esposo. Una retirada que podría entenderse como un interés de salida ordenada de estos dos inversores que suman el 16,68% de los títulos de Azkoyen.

Otra pista: el Grupo Azkoyen se convirtió oficialmente en sociedad holding a finales del pasado mes de junio de 2026, tras la aprobación de su última Junta General de Accionistas. Una estructura societaria que facilita la fusión por absorción planteada por el grupo inversor comandado por Jainaga.

De ser así las cosas, a los Ruiz Lafita, Carolina Masaveu y los Urquijo debería sumarse, al menos, un cuarto inversor del resto de accionistas actuales de Azkoyen para que los números de la OPA salgan adelante: la familia Masaveu, Ignacio Suárez-Zuloaga, los descendientes de los fundadores (familia Troyas), el Banco Santander o La Previsión Mallorquina de Seguros.

Azkoyen baja casi un 27% en bolsa en tres semanas

Los títulos de Azkoyen cerraron la primera sesión bursátil tras el anuncio de la OPA, la de este lunes 27 de julio, en 11,10 euros, con una caída del 2,63% respecto a la jornada previa (el día que se anunció la operación, el viernes 24 de julio, cerraron a 11,40 euros).

Es de destacar que el máximo histórico de Azkoyen en bolsa se registró recientemente, pasado el 6 de julio de 2026, alcanzando los 14,75 euros por acción. Desde entonces, sus acciones comenzaron una ligera y progresiva caída durante estas tres últimas semanas; si bien es cierto que el 22 de julio se descontó un importante dividendo de un euro por acción, en esa jornada los títulos de la cotizada navarra se dejaron más del doble: 2,10 euros por acción en esa única sesión.

Una lenta pero constante caída que ha llevado a los títulos de la compañía de Peralta a acercarse desde su máximo histórico de 14,75 euros al precio de la OPA (10 euros) en solo tres semanas y un día, con una caída acumulada del 26,78%. Pese a ello, el valor se mantiene aún un 8% por encima del precio de la OPA, al cerrar en la sesión de este martes 28 de julio en 10,80 euros.

Resultados financieros de Azkoyen en el primer semestre de 2026

La cotizada navarra ha presentado este miércoles 29 de julio sus resultados del primer semestre del año, en los que siguen creciendo sus ingresos a un ritmo algo por encima del 6%, pero disminuyen los márgenes y beneficio por la inversión comercial y tecnológica, según explica la propia compañía.

Última Junta General Ordinaria de Accionistas de Azkoyen celebrada celebrada el 9 de junio de 2026 en la sede social de la compañía, en Peralta (Navarra). Firma: Azkoyen
Última Junta General Ordinaria de Accionistas de Azkoyen celebrada celebrada el 9 de junio de 2026 en la sede social de la compañía, en Peralta (Navarra). Firma: Azkoyen

El grupo con sede en la localidad de Peralta ha alcanzado una cifra de negocio de 108,9 millones de euros, lo que supone un crecimiento del 6,2% respecto al mismo periodo del ejercicio anterior.

El ebitda o resultado bruto de explotación se ha situado en 14,84 millones de euros, un 16,2% inferior al registrado en el mismo periodo de 2025. Esta evolución, explica la empresa, responde “al aumento de los costes fijos, derivado principalmente de mayores gastos de personal y de inversiones en la estructura comercial, I+D+i y las capacidades organizativas, destinadas a reforzar el crecimiento futuro del grupo”. El porcentaje de ebitda sobre ventas se ha situado en un 13,6%, lo que supone una caída relativa del 21,39% frente al primer semestre del pasado año, cuando el margen de ebitda sobre ingresos fue del 17,3%. Este dato queda también por debajo del cierre de ejercicio de 2025, cuando alcanzó un histórico 17,9%. Pese a este retroceso, el actual 13,6% sigue siendo un margen competitivo en términos industriales.

El ebit o resultado neto de explotación se situó en 10,47 millones de euros, un 19,3% por debajo del presentado en el primer semestre de 2025. Y el resultado después de impuestos ha alcanzado los 7,3 millones de euros, un 20,1% inferior al del mismo periodo de 2025.  

No obstante, el grupo Azkoyen continúa manteniendo una posición financiera sólida. La deuda financiera neta se ha reducido hasta los 13,34 millones de euros, frente a los 16,39 millones de euros registrados a cierre del primer semestre del ejercicio anterior. Esta mejora, del 20,1%, se produce, además, teniendo en cuenta el pago de un dividendo ordinario y extraordinario por un importe conjunto de 24,5 millones de euros, equivalente a 1 euro por acción; y tras la adquisición de la compañía suiza Primion AG, en marzo de 2026, por 2,07 millones de francos suizos (unos 2,21 millones de euros).

Asimismo, el endeudamiento se sitúa por debajo de 0,4 veces el ebitda de los últimos 12 meses, frente a 0,5 veces en la misma fecha del ejercicio anterior. Además, destaca la compañía, ha alcanzado una conversión de ebitda en caja de aproximadamente el 80%, gracias a la mejora en la gestión del capital circulante.

Y la apuesta por la innovación como uno de los pilares de su estrategia. En el primer semestre de 2026, los gastos fijos en investigación y desarrollo, descontados los trabajos realizados para el inmovilizado, han ascendido a 11,3 millones de euros, similar a la del mismo periodo del ejercicio anterior y equivalente al 10,3% de las ventas.

La posible fusión de Azkoyen y Ohmnia duplicaría el tamaño del nuevo grupo

El plan del consorcio liderado por Jainaga es llevar a cabo una fusión por absorción para crear un gigante tecnológico e industrial en el norte del país. Una operación en la que el pez pequeño, aunque por poco, busca comerse al grande. Y es que Ohmnia aportaría al nuevo grupo una facturación de 190 millones de euros, un ebitda o beneficio bruto de explotación de 21 millones y una plantilla de unos 1.000 empleados. Por su parte, la joya navarra opada presenta una mayor dimensión y rentabilidad, con 211 millones de euros de ingresos, 37,7 millones de ebitda y también un millar aproximado de trabajadores.

El grupo resultante sumaría una facturación conjunta que alcanzaría los 400 millones de euros (401 millones), un ebitda cercano a los 60 millones de euros (58,7 millones) y una plantilla de 2.000 profesionales.

José Antonio Jainaga (centro), presidente de Sidenor, Talgo y Ohmnia, que encabeza la OPA sobre Azkoyen recogiendo el 10 de julio de 2025 en el Palacio Miramar de San Sebastián el premio Joxe Mari Korta de manos del lehendakari, Imanol Pradales (izquierda), y del consejero de Industria, Transición Energética y Sostenibilidad del Gobierno vasco, Mikel Jauregi. Firma: Sidenor
José Antonio Jainaga (centro), presidente de Sidenor, Talgo y Ohmnia, que encabeza la OPA sobre Azkoyen recogiendo el 10 de julio de 2025 en el Palacio Miramar de San Sebastián el premio Joxe Mari Korta de manos del lehendakari, Imanol Pradales (izquierda), y del consejero de Industria, Transición Energética y Sostenibilidad del Gobierno vasco, Mikel Jauregi. Firma: Sidenor

Los antecedentes: la toma de control de Talgo por Jainaga y el gobierno vasco

El industrial bilbaíno que lidera la operación, José Antonio Jainaga, es el propietario de Sidenor y en enero de 2026 ha sido nombrado presidente de Talgo, después de encabezar una operación similar en la constructora ferroviaria. El empresario vizcaíno comandó un consorcio nacional que desembolsó 156,6 millones de euros para adquirir una participación mayoritaria al fondo británico Trilantic. La operación vino acompañada de una aportación de 75 millones de euros adicionales destinada a sanear la estructura financiera de la compañía y reducir su apalancamiento.

El núcleo duro institucional de esa adquisición se completaba con la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), que asumió el 7,9% de los títulos por 45 millones de euros (más 30 millones de inyección financiera para reducir la deuda); Finkatuz y Ekarpen, fondos de inversión del Gobierno Vasco (7,8%); y las fundaciones bancarias BBK y Vital, con un 7,8% cada una.

Una estructura similar a la que aborda la OPA sobre Azkoyen, pero sin la presencia del Estado español a través de la SEPI a diferencia de la toma de control de Talgo. Lo que el propio consejero de Industria vasco, Mikel Jauregui, ha dado en llamar en público la cuadrilla.

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