ENTREVISTA

Gonzalo Valle, IFS: “La economía circular puede convertirse en una fuente clara de rentabilidad porque permite capturar valor donde antes había pérdida”

IFS es un proveedor mundial de software empresarial e IA Industrial para organizaciones que fabrican productos, gestionan activos complejos y operan modelos de servicio avanzados. Gonzalo Valle, presales manager de IFS, ha comentado que “la industria española está en un momento de transición” hacia modelos más circulares y que el verdadero reto es convertir las estrategias de sostenibilidad en “un modelo de negocio circular, escalable y rentable”.

¿Qué es IFS y cuáles son sus principales objetivos?

IFS es el proveedor líder mundial de software empresarial e IA Industrial para organizaciones que fabrican productos, gestionan activos complejos y operan modelos de servicio avanzados. Nuestra tecnología ayuda a compañías industriales a mejorar la productividad, la eficiencia y la sostenibilidad mediante una plataforma modular, flexible y preparada para adaptarse a la evolución de cada negocio.

Nuestro principal objetivo es acompañar a las empresas en una nueva etapa de transformación industrial: pasar de sistemas que simplemente registran lo que ha ocurrido a plataformas capaces de anticipar, optimizar y actuar en tiempo real. En sectores como fabricación, energía, utilities, infraestructuras, construcción, ingeniería, transporte, aeroespacial y defensa o proveedores de servicios , la ventaja competitiva ya no depende solo de producir más, sino de operar con mayor resiliencia, visibilidad y capacidad de decisión.

En este contexto, IFS se posiciona como un socio estratégico para grandes empresas que necesitan integrar ERP, EAM, SCM y FSM en una misma plataforma, incorporando IA, machine learning, datos en tiempo real y analítica avanzada para tomar decisiones más informadas y mejorar el Moment of Service: ese momento crítico en el que una compañía demuestra a su cliente que puede cumplir lo prometido.

La visión de IFS es clara: llevar la IA Industrial del piloto a la operación real. No hablamos de una IA genérica, sino de una IA diseñada para entornos industriales complejos, donde cada decisión impacta en activos, personas, costes, seguridad, sostenibilidad y continuidad operativa.

En los últimos años se habla mucho de economía circular. ¿En qué punto cree que se encuentra la industria española en este ámbito? ¿Está preparada para dar el salto hacia modelos realmente circulares?

La industria española está en un momento de transición. Existe una conciencia creciente sobre la necesidad de avanzar hacia modelos más circulares, impulsada por la presión regulatoria, las exigencias de sostenibilidad, la volatilidad de las cadenas de suministro y la necesidad de proteger márgenes en un entorno de costes crecientes. Pero todavía hay una diferencia importante entre tener una estrategia de sostenibilidad y contar con las capacidades operativas para convertirla en un modelo de negocio circular, escalable y rentable.

Para las grandes empresas industriales, la economía circular ya no puede entenderse como una iniciativa aislada de sostenibilidad. Debe integrarse en el corazón de la operación: desde el diseño del producto hasta la fabricación, el mantenimiento, la reparación, la reutilización, la remanufacturación y el reciclaje. La circularidad exige trazabilidad, control del ciclo de vida del activo, visibilidad de materiales, planificación de la demanda, logística inversa y capacidad para medir el impacto económico y ambiental de cada decisión.

El propio mercado está acelerando este cambio. La sostenibilidad aparece ya como una prioridad estratégica para los fabricantes, y las empresas están avanzando en economía circular mediante componentes reacondicionados, optimización de rutas y mantenimiento predictivo para reducir residuos y ampliar el ciclo de vida de los activos.

España tiene una base industrial sólida y sectores especialmente relevantes —energía, utilities, automoción, manufactura, infraestructuras, alimentación, defensa o transporte— donde la circularidad puede aportar mucho valor. Pero el salto real requiere modernizar sistemas, conectar datos y superar modelos operativos todavía demasiado lineales. Las compañías que consigan convertir la circularidad en eficiencia, resiliencia y rentabilidad estarán mejor posicionadas para competir en los próximos años.

En el caso de Volvo Group, la remanufacturación permite recuperar unos 900.000 componentes al año. ¿Cuáles han sido las principales claves tecnológicas para que un proyecto de esta magnitud sea viable?

El caso de Volvo Group demuestra que la remanufacturación no es simplemente reparar piezas: es un proceso industrial altamente estructurado, con exigencias de calidad, trazabilidad, planificación y control comparables a las de la fabricación de un producto nuevo. Volvo Group lleva décadas desarrollando este modelo y hoy lo ha convertido en una parte estratégica de su negocio circular.

Una de las claves tecnológicas ha sido la visibilidad end-to-end. Gestionar cerca de 100 relaciones con proveedores, 14 hubs principales, 8 instalaciones de producción y 900.000 piezas al año requiere una plataforma conectada y unificada. Volvo Group destaca que IFS aporta la base operativa, el control y la trazabilidad necesarios para gestionar el proceso de remanufacturación y disponer de datos clave para la mejora continua.

La segunda clave es la trazabilidad del componente a lo largo de todo el ciclo: desde que se recupera una pieza usada hasta que se inspecciona, desmonta, reacondiciona, prueba y vuelve al mercado con garantías equivalentes a las de una pieza nueva. Sin datos fiables, no es posible saber qué se puede reutilizar, qué debe repararse, qué debe reciclarse o qué impacto económico y ambiental tiene cada decisión.

La tercera clave es integrar la remanufacturación en los procesos industriales existentes. IFS Cloud permite gestionar capacidades de remanufacturación de forma embebida, cubriendo desde el desmontaje y reacondicionamiento hasta el reensamblaje y las pruebas, lo que permite transformar productos al final de su vida útil en productos “como nuevos” dentro de la propia operación.

Y, finalmente, la IA Industrial va a ser cada vez más determinante para escalar estos modelos: ayudando a prever retornos, optimizar inventarios, planificar capacidad, anticipar demanda y simular escenarios de rentabilidad. En grandes organizaciones, la circularidad solo escala cuando deja de ser manual y pasa a estar integrada en una plataforma industrial inteligente.

Muchas empresas asocian la sostenibilidad con un incremento de costes. ¿Hasta qué punto la economía circular puede convertirse también en una fuente de rentabilidad y ventaja competitiva?

La sostenibilidad se ha visto durante mucho tiempo como un coste adicional, pero esa visión está cambiando. En la industria, la operación más sostenible suele ser también la más eficiente. Menos desperdicio significa menos coste; menos kilómetros recorridos significa menos emisiones y menos gasto operativo; más vida útil de los activos significa menor necesidad de inversión en sustituciones; una mejor planificación reduce inventario, urgencias, penalizaciones y paradas no previstas.

La economía circular puede convertirse en una fuente clara de rentabilidad porque permite capturar valor donde antes había pérdida: piezas usadas que vuelven al ciclo productivo, activos que se mantienen en operación durante más tiempo, materiales que se reutilizan, rutas que se optimizan, inventarios que se ajustan y servicios que se monetizan de forma recurrente.

En el caso de Volvo Group, la remanufacturación se describe como un modelo win-win-win: aporta valor al cliente, al negocio y al medioambiente. El modelo permite mejorar el uptime, reducir el coste total de propiedad y mantener en servicio productos que, de otro modo, exigirían sustituciones más costosas.

Desde la perspectiva de IFS, la clave es que sostenibilidad y rentabilidad no se gestionen en sistemas separados. La IA Industrial permite incorporar el impacto ambiental en el momento de la decisión operativa: coste, tiempo, disponibilidad, emisiones, riesgo y satisfacción del cliente pueden analizarse de forma conjunta. Así, la sostenibilidad deja de ser un ejercicio de reporting y se convierte en una variable de optimización del negocio.

Para grandes empresas españolas, esto es especialmente relevante. La presión regulatoria y la exigencia de datos auditables van a aumentar, pero las compañías que aborden la sostenibilidad desde la eficiencia operativa podrán convertirla en ventaja competitiva: menor exposición al riesgo, mayor resiliencia, mejor reputación y nuevos modelos de ingresos basados en servicios, circularidad y disponibilidad.

La inteligencia artificial está ganando protagonismo en todos los sectores. ¿Qué papel desempeña la IA en la gestión de activos, la trazabilidad y la optimización de los procesos industriales?

La IA Industrial desempeña un papel fundamental porque permite pasar de una gestión reactiva a una gestión predictiva, prescriptiva y, en determinados procesos, autónoma. En entornos industriales complejos, el valor de la IA no está en generar respuestas genéricas, sino en comprender el contexto operativo: activos, órdenes de trabajo, mantenimiento, piezas, técnicos, rutas, contratos, emisiones, planificación y riesgo.

En gestión de activos, la IA permite anticipar fallos antes de que generen paradas no planificadas, optimizar ventanas de mantenimiento, priorizar intervenciones según criticidad y preservar el conocimiento de los técnicos más expertos dentro del flujo de trabajo. IFS Industrial AI está diseñada precisamente para ayudar a las organizaciones a reducir tiempo de inactividad no planificado, prevenir desperdicio y mejorar la eficiencia operacional en procesos críticos.

En trazabilidad, la IA permite conectar datos que tradicionalmente estaban dispersos: sensores, historiales de mantenimiento, información de proveedores, registros de calidad, documentación técnica, datos de emisiones y actividad logística. Cuando esos datos se integran, una empresa puede saber no solo qué ha ocurrido, sino por qué ha ocurrido, qué puede ocurrir después y qué decisión genera el mejor resultado.

En optimización de procesos industriales, la IA permite simular escenarios, ajustar planes ante cambios de demanda, mejorar la asignación de recursos, optimizar rutas, reducir retrasos de servicio y mejorar la eficiencia de la cadena de suministro. IFS Cloud integra capacidades de IA para activos, operaciones y servicio, con el objetivo de convertir señales operativas en acciones oportunas, auditables y alineadas con el negocio.

Para un C-Level, la pregunta ya no es “¿tenemos IA?”, sino “¿dónde está generando valor real?”. La IA Industrial debe impactar en KPIs de negocio: uptime, productividad, coste operativo, cumplimiento de SLA, eficiencia energética, emisiones, satisfacción del cliente y resiliencia. Esa es la diferencia entre experimentar con IA y escalar IA en operaciones críticas.

Las cadenas de suministro han sufrido importantes tensiones en los últimos años. ¿Puede la economía circular ayudar a las empresas a ser más resilientes frente a futuras crisis de abastecimiento?

Claro. La economía circular puede ser una palanca muy poderosa de resiliencia porque reduce la dependencia exclusiva de materias primas nuevas y de cadenas de suministro lineales. Cuando una empresa puede reparar, reutilizar, reacondicionar o remanufacturar componentes, gana alternativas frente a la escasez de materiales, los retrasos logísticos o la volatilidad de proveedores.

Las disrupciones en la cadena de suministro siguen siendo un reto clave para los fabricantes. En ese contexto, la circularidad permite construir stock estratégico de componentes recuperables, reducir dependencia de ciertos proveedores, acortar plazos de reposición y mantener activos en funcionamiento durante más tiempo. Pero para que esto funcione a escala, no basta con tener voluntad: se necesita una plataforma capaz de gestionar trazabilidad, inventario, logística inversa, calidad, costes, planificación y cumplimiento.

La IA Industrial añade una capa diferencial porque ayuda a anticipar tensiones antes de que se conviertan en crisis. Puede prever demanda, optimizar inventarios, simular escenarios what if, identificar riesgos de suministro y recomendar alternativas en tiempo real. La IA Industrial actúa como una capa predictiva que conecta planificación, aprovisionamiento y operaciones para construir cadenas de suministro más resistentes.

Para grandes empresas, especialmente en sectores intensivos en activos, la resiliencia no se consigue solo aumentando inventario; se consigue teniendo más opciones. Y la economía circular, apoyada por IA Industrial, amplía esas opciones: recuperar, reutilizar, reparar, remanufacturar, rediseñar y decidir con datos.

Mirando al futuro, ¿qué tendencias marcarán la transformación de la industria en los próximos cinco años y qué papel jugarán la digitalización, la inteligencia artificial y la sostenibilidad en ese proceso?

En los próximos cinco años veremos una transformación profunda de la industria, especialmente en las grandes empresas que operan activos críticos, cadenas de suministro complejas y modelos de servicio cada vez más exigentes. La digitalización, la IA Industrial y la sostenibilidad dejarán de ser iniciativas separadas para convertirse en una única agenda de competitividad.

La primera gran tendencia será el paso de la IA experimental a la IA operativa. Muchas compañías ya han probado casos de uso, pero el reto ahora es escalarlos en producción, con seguridad, gobernanza, datos fiables y retorno medible. Existe una brecha clara entre la adopción puntual de IA y su transformación transversal en toda la organización.

La segunda tendencia será la modernización de plataformas industriales. Las empresas necesitarán sistemas capaces de conectar ERP, EAM, SCM y FSM, eliminando silos y aportando visibilidad completa del negocio. IFS Cloud se posiciona precisamente como una plataforma que unifica activos, operaciones y servicio con IA Industrial embebida para predecir, orquestar y actuar en el flujo de trabajo.

La tercera será la consolidación de nuevos modelos de servicio. Los fabricantes pasarán cada vez más de vender productos a vender disponibilidad, rendimiento y resultados. Esto exigirá mantenimiento predictivo, contratos basados en SLA, trazabilidad de activos, planificación avanzada y una gestión mucho más precisa del coste y del riesgo.

La cuarta tendencia será la sostenibilidad operativa. La sostenibilidad dejará de gestionarse solo como reporting y se integrará en la toma de decisiones: diseño de productos, planificación, rutas, mantenimiento, emisiones, ciclo de vida y circularidad. Las compañías necesitarán datos fiables, auditables y conectados para convertir sus compromisos ESG en acciones reales.

Y la quinta tendencia será la convergencia entre personas, datos y automatización. La escasez de talento industrial obligará a capturar conocimiento, guiar a técnicos con información contextual, automatizar tareas repetitivas y elevar el rol de los equipos hacia decisiones de mayor valor. IFS Industrial AI no busca sustituir el criterio humano, sino aumentarlo: ayudar a que las personas tomen mejores decisiones, antes y con menos fricción.

En definitiva, la industria que lidere los próximos años será la que sea capaz de conectar eficiencia, sostenibilidad y resiliencia en una misma estrategia. La IA Industrial será el catalizador, pero el objetivo final será empresarial: operar mejor, servir mejor, reducir riesgos y crecer de forma sostenible.

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