El conflicto bélico en el Golfo Pérsico se acerca a los cuatro meses desde que el sábado 28 de febrero se desataran los primeros ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán. Entonces el precio de referencia del petróleo a nivel internacional, el del barril de Brent, se situaba en 72,48 dólares (unos 63,82 euros al cambio actual). Fue el cierre del viernes 27 de febrero. Este miércoles 24 de junio terminó la jornada a un precio de 72,60 dólares (unos 63,92 euros), apenas un 0,17% por encima de su precio preguerra.ç
Sin duda alguna, un alivio para las empresas industriales de nuestro país, que estaban sufriendo el alza de su factura energética además de la incertidumbre provocada por la volatilidad de los precios del gas y el petróleo, y la situación bélica en Oriente Medio.
Algo similar sucede con el precio de referencia en Estados Unidos, el WTI (West Texas Intermediate). La jornada previa al estallido del conflicto se situaba en 67,02 dólares el barril (unos 59,01 euros) y este miércoles ha cerrado en 69,20 dólares (unos 60,93 euros), solo ya un 3,25% por encima del coste previo al inicio de las hostilidades. Y es que durante el conflicto el gobierno estadounidense ejecutó un plan de contingencia para inyectar 172 millones de barriles de sus reservas que según técnicos y analistas tendrán que ser reabastecidas, por lo que la demanda sigue algo más al alza.
La reanudación del tráfico en el Estrecho de Ormuz, por el que antes del conflicto circulaba el 20% de la producción mundial de petróleo y gas, el levantamiento temporal del veto a la venta de crudo iraní, la liberación de reservas y el avance hacia un acuerdo definitivo han facilitado una mayor confianza sobre el suministro mundial. La producción en Oriente Medio se ha reequilibrado con rapidez y el temor a un desabastecimiento global a largo plazo parece haber desaparecido.
Caídas del precio del petróleo desde máximos
Como consecuencia, el coste del crudo ha caído rápidamente. No hay que olvidar que en los peores momentos del conflicto ambos precios superaron con creces los 100 dólares el barril.
El WTI alcanzó los 112,41 dólares al cierre de sesión del pasado 7 de abril (unos 98,97 euros). Mientras que el Brent llegó hasta los 115,80 dólares al término del día 30 del mismo mes (unos 101,98 euros). El índice de referencia estadounidense ha caído un 38,44% desde su máximo. El Brent lo ha hecho un 37,31% en menos de dos meses.
Previsiones sobre la evolución del precio del petróleo
Y la que es la mejor noticia para la industria. Las previsiones de las principales firmas financieras apuntan a que el precio seguirá cayendo hasta rondar el suelo de los 60 dólares en 2027 (unos 52,83 euros).
Entidades como JPMorgan sitúan el precio medio del Brent en 64 dólares por barril (unos 56,35 euros), con un suelo técnico estructural a largo plazo fijado en 57 dólares para el Brent (unos 50,19 euros) y en 53 dólares para el WTI (unos 46,66 euros). Por su parte, los analistas de Citigroup contemplan en su escenario central que el precio del barril de Brent caiga hasta el rango de los 60-65 dólares en el primer trimestre de 2027 (entre 52,83 y 57,23 euros).
En la misma línea, la EIA (Administración de Información de Energía de Estados Unidos), en sus proyecciones oficiales alineadas con la resolución del conflicto en Ormuz, estima un precio medio en 2027 de 64 dólares para el Brent (unos 56,35 euros) y de 61 dólares para el WTI (unos 53,71 euros).
Mientras que la firma de análisis energético Rystad Energy mantiene que el crecimiento de la demanda mundial de petróleo está tocando techo. Calculan que en el año 2027 el barril de Brent se estabilizará en los 60 dólares (unos 52,83 euros) y en 55 dólares el de WTI (unos 48,43 euros) debido a la abundancia de suministro proveniente de proyectos en el continente americano.
Un nuevo escenario en el mercado mundial del petróleo
Los analistas coinciden en que la caída actual no es un fenómeno pasajero, sino el regreso a una tendencia de fondo bajista motivada por un cambio estructural en el mercado mundial. Los analistas de Crystol Energy señalan que la economía global necesita hoy menos petróleo para generar el mismo crecimiento económico que hace unas décadas. El avance de los coches eléctricos en Asia y el uso de energías renovables están provocando que el mercado entre en una situación de superávit estructural (más oferta que demanda), lo que elimina la capacidad de mantener los precios altos.
Y es que, al margen de Oriente Medio, países productores en América, como Estados Unidos, Brasil y Guyana siguen batiendo récords de extracción, la oferta procedente de África ha aumentado y los miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo Plus (OPEP+) —que controla más del 40% de la producción mundial de crudo— están levantando sus restricciones. Esto creará un exceso de oferta superior a los tres millones de barriles diarios el próximo año.
Además, China ha recortado sus importaciones de crudo debido a una ralentización industrial y a la velocidad a la que se están sustituyendo los vehículos de gasolina y diésel por flotas eléctricas e híbridas.
Y al alejarse el temor a un cierre permanente del Estrecho de Ormuz no será necesario hacer acopio de existencias, lo que elimina la prima de riesgo.

