EMPRESAS

Hipra supera los 500 millones de ingresos: la verdadera historia de una ‘biotech’ familiar en Girona

La multinacional farmacéutica Hipra ha roto su techo histórico de facturación al cerrar su último ejercicio con el récord de 516 millones de euros, un 17% más que el año anterior. Es un hito para esta empresa familiar en el corazón de Girona, convertida en un polo industrial biotecnológico internacional y quinta firma mundial en vacunas de salud animal.

Es la primera vez que la biotech Hipra, con sede en la localidad gerundense de Amer, supera la barrera de los 500 millones de euros de facturación. La que empezó siendo una pequeña firma familiar que comenzaba su trayectoria empresarial casi desde cero en la década de 1970 se está convirtiendo en una multinacional de la industria farmacéutica y en todo un polo industrial biotecnológico internacional centrado en el desarrollo de vacunas, que ocupa ya la quinta posición en el ranking mundial de salud animal orientada a la prevención.

La compañía sigue conservando desde los orígenes su naturaleza y filosofía de empresa familiar cien por cien independiente, sin la entrada en su capital de fondos internacionales, socios corporativos ni inversores.

El curioso nacimiento de Hipra

Madrid. Año 1954. Dos veterinarios militares ponen en marcha un modesto laboratorio de producción local. Para bautizarlo, fusionan las primeras sílabas de sus apellidos: Hidalgo y Prada. Así nace el acrónimo Hipra.

Diecisiete años después, el farmacéutico Joan Nogareda Gifre y su esposa Laura Estivill compran ese laboratorio y deciden trasladar la producción a Amer, el pueblo de origen familiar donde hoy se concentran los laboratorios principales, la planta química y las instalaciones de I+D.

El matrimonio reconstruyó el modelo desde la base, orientándolo a la industria animal local y priorizando la investigación y el desarrollo de vacunas frente a la producción de medicamentos químicos y genéricos. Ambos dieron el pistoletazo de salida a una historia de éxito basada en la innovación e internacionalización, hasta llegar a la Hipra que en estos días presenta resultados financieros históricos.

El relevo generacional en Hipra

En 2007, tras el fallecimiento del fundador, sus tres hijos asumieron de forma equitativa las riendas del negocio y la propiedad: David Nogareda Estivill, actual presidente y consejero delegado, que asume el liderazgo institucional; María del Mar Nogareda Estivill, hoy vicepresidenta ejecutiva con responsabilidad sobre las áreas corporativas; y Arnau Nogareda Estivill, el director general y vicepresidente ejecutivo que se encarga de gestionar la operativa de la compañía.

Nada más coger las riendas de la compañía familiar, los tres herederos tomaron una decisión radical durante la crisis de 2008: abandonar completamente la producción de medicamentos químicos y genéricos a partir de 2009 para orientar toda la actividad de sus plantas hacia la prevención biológica, las vacunas, que ofrecen un margen más alto y logran una mayor fidelidad de mercado.

Sede corporativa de Hipra en Amer (Girona), en la que en 1971 Joan Nogareda y Laura Estivill comenzaron la refundación del laboratorio. Firma: Hipra

Aunque históricamente el laboratorio se había centrado en la salud animal, en 2020 aprovecharon su experiencia tecnológica para desarrollar Bimervax, la vacuna española de proteína recombinante contra el Covid-19, aprobada por la Agencia Europea de Medicamentos en 2023. La compañía está orientada al concepto de una sola salud. Defienden que la humana y la animal están conectadas, por lo que el salto de producir vacunas para animales a desarrollarlas para humanos fue un paso natural para sus científicos. Así, la Comisión Europea seleccionó a Hipra como uno de los laboratorios estratégicos europeos para reservar capacidad de producción masiva de proteínas recombinantes ante futuras crisis sanitarias globales.

En el año 2025 esta segunda generación familiar de la firma decidió dar un nuevo giro estratégico lanzando Hipra Biotech Services, una unidad de negocio dedicada a producir en sus instalaciones vacunas y biológicos para otras empresas farmacéuticas.

Resultados financieros históricos de Hipra

Una de las claves de su éxito es la I+D. De forma recurrente revierten entre el 10% y el 15% de su facturación anual en investigación y desarrollo. Solo en 2025 dedicaron 62 millones de euros exclusivamente a proyectos científicos (el 12%). Sumando las infraestructuras, la inversión total del año escaló hasta los 93 millones de euros (el 18%). La inversión en I+D acumulada desde 2019 alcanza los 400 millones de euros.

Un ejercicio el de 2025 que ha resultado de récord para la biotech catalana. Los ingresos ascendieron a 516 millones, con un crecimiento anual del 17%. De ese total, 490 millones procedieron del área de salud animal (el 94,96%), con un incremento anual del 14,3%. El resultado bruto de explotación o ebitda alcanzó los 125,2 millones de euros, un 14,8% más que en 2024. Y el beneficio neto llegó a los 53,9 millones de euros, un 64,8% más que los 32,7 millones del ejercicio previo. La deuda neta, de 145,5 millones de euros, se redujo un 7,8% al eliminar 12,3 millones. Una estructura financiera saneada, con un ratio de 1,16 veces su ebitda.

En septiembre de 2025 la empresa inauguró oficialmente el Campus Hipra en Aiguaviva, también Girona. Un nuevo complejo biomédico de 114.000 metros cuadrados en el que va a realizar una inversión total de 550 millones de euros —de los que ya llevan ejecutados 170 millones—, para duplicar su capacidad productiva. Los responsables de la compañía calculan que este centro supondrá la creación de 1.000 nuevos empleos.

La internacionalización de Hipra

La compañía cuenta con seis plantas de producción estratégicamente ubicadas en España y Brasil, además de 11 centros de diagnóstico, con un negocio eminentemente internacional. Más del 85% de su facturación se genera fuera de España (un porcentaje que sube al 88% en su división ganadera). Sus vacunas se distribuyen en más de 100 países y tiene 40 filiales comerciales propias distribuidas por el mundo.

El pasado año, el 14% de las ventas se generaron en España y Portugal, el 46% en el resto de Europa, el 22% en Asia y Oceanía y el 18% en América. Los directivos de la firma destacan que la alianza de distribución con la estadounidense Elanco les ha permitido entrar en el principal mercado del mundo en salud animal.

Un equipo humano enfocado en la ciencia

La compañía se encuentra en una fase de fuerte crecimiento de plantilla, con 2.900 empleados en la actualidad en todo el mundo, tras haber prácticamente triplicado su personal en la última década; y mantiene históricamente una paridad de género del 50/50.

Línea de envasado automatizado de vacunas en la planta de Amer (Girona) de Hipra que, diferencia de otras biotecnológicas, controla el cien por cien del proceso de fabricación en sus propias instalaciones sin recurrir a la externalización. Firma: Hipra

Y es que el modelo de negocio de Hipra requiere un amplio equipo de científicos, biólogos, veterinarios y técnicos de laboratorio altamente cualificados trabajando de forma permanente en laboratorios de bioseguridad antes de obtener un alto retorno comercial. Su crecimiento no se basa en la optimización digital, sino en el polo de empleo científico e industrial que ha creado desde el sur de Europa, todo un hub biotecnológico en pleno interior de la provincia de Girona.

Además, este laboratorio controla en sus plantas todo el proceso de fabricación de sus productos, sin ningún tipo de externalización a diferencia de otras biotecnológicas.

Los riesgos del modelo de negocio de Hipra

Aunque la compañía ha reducido su deuda y mantiene un ratio deuda/ebitda nada peligroso, sostener un ritmo de inversión como el del Campus de Aiguaviva obliga a la empresa a vigilar de cerca el flujo de caja.

También muestra una dependencia del área de salud animal: el 94% de sus ingresos en esta división (que supone casi el 95% de la facturación de la compañía) depende de solo tres categorías: porcino, aviar y rumiantes. El negocio de Hipra se alimenta de la amenaza constante de virus en las granjas, lo que empuja a los productores a vacunar. Sin embargo, un brote descontrolado que obligue al sacrificio masivo diezmaría su propia cartera de clientes, convirtiendo las crisis zoosanitarias en su mayor oportunidad comercial, pero también en su riesgo sistémico más peligroso.

Los otros 26 millones de euros de facturación se reparten entre su negocio de vacunas humanas y la división de servicios de fabricación para terceros.

Biorreactores de última generación para el cultivo celular de antígenos en la planta de producción de proteínas recombinantes de Hipra en Amer (Girona). Firma: Hipra

Por su parte, el mercado de la salud humana avanza a un ritmo regulatorio y de competencia comercial mucho más fuerte que el veterinario. Consolidar esta división frente a gigantes farmacéuticos globales requiere un flujo de inversión constante y permanente que puede diluir los márgenes.

Los directivos de Hipra saben muy bien por qué la salud humana aporta aún una parte pequeña al negocio de la biotech familiar convertida en multinacional: el mercado de vacunas covid sigue condicionado por los macrocontratos que compañías como Pfizer o Moderna firmaron en 2021, configurando un mercado de muy difícil acceso. La estrategia del laboratorio catalán es esperar con paso firme a que este segmento se normalice a partir de 2027, cuando expiran esos contratos, hacia un modelo de vacunas similar al de la gripe.

Total
0
Shares
Previous Post

La industria electrointensiva reclama energía asequible para reforzar su competitividad

Related Posts