El dato más contundente del informe es que el 60% de las mujeres ingenieras considera que utilizar medidas de conciliación penaliza su carrera profesional, afectando a aspectos como las oportunidades de promoción, el acceso a puestos de responsabilidad o el reconocimiento dentro de las organizaciones.
La percepción está estrechamente ligada al peso que siguen teniendo las responsabilidades familiares y de cuidado. El estudio revela que el 63% de las encuestadas tiene personas a su cargo, ya sean hijos, familiares dependientes o personas mayores.
Además, el 55% asegura que estas responsabilidades han condicionado mucho sus decisiones laborales o posibilidades de ascenso, mientras que otro 28% reconoce que han influido «algo» en su trayectoria profesional. En conjunto, más del 80% admite algún grado de impacto de la conciliación en su desarrollo laboral.
El ascenso profesional sigue marcado por el género
Las dificultades no se limitan a la conciliación. El barómetro pone de manifiesto que una parte significativa del colectivo sigue percibiendo barreras asociadas al género.
En concreto, el 43% de las participantes considera que ser mujer influye negativamente en sus posibilidades de ascenso o reconocimiento profesional, frente a un 38% que cree que no existe esa influencia y un 16% que no sabe identificarla claramente.
La percepción sobre las oportunidades reales de promoción tampoco resulta especialmente optimista. Aunque el 31% valora estas oportunidades con una puntuación intermedia, un 44% las califica negativamente, al considerar que las posibilidades de crecimiento son escasas o insuficientes dentro de sus organizaciones.
Aun así, el liderazgo femenino avanza. El estudio muestra que el 55% de las encuestadas ocupa actualmente puestos de responsabilidad o gestiona equipos, un porcentaje que evidencia una creciente presencia de mujeres en posiciones de liderazgo dentro de sectores tradicionalmente masculinizados.
Entre quienes todavía no desempeñan funciones directivas, el interés por asumir mayores responsabilidades sigue siendo elevado: el 46% asegura que le gustaría acceder a estos puestos en el futuro.
Brecha salarial: una percepción todavía presente
La igualdad retributiva continúa siendo otro de los grandes retos identificados por las profesionales de la ingeniería.
El barómetro refleja que una de cada tres mujeres ingenieras (33%) considera que cobra menos que sus compañeros hombres en puestos equivalentes, mientras que un 40% no percibe diferencias salariales y un 27% afirma no disponer de información suficiente para determinarlo.
Pese a esta percepción, los datos salariales muestran una presencia relevante de mujeres en franjas retributivas medias y altas. El 30% declara ingresos brutos anuales entre 35.000 y 44.999 euros, el 26% entre 25.000 y 34.999 euros y un 19% entre 45.000 y 59.999 euros. Además, un 13% supera los 60.000 euros anuales.
La investigación también pone el foco sobre la carga mental que soportan muchas profesionales del sector.
Las respuestas se concentran en los niveles más altos de estrés, especialmente en las puntuaciones 7, 8 y 9 sobre 10, siendo el nivel 8 el más repetido. Según el informe, esta situación está relacionada con la elevada responsabilidad técnica, la presión profesional y las dificultades para compatibilizar carrera y vida personal.
Esta realidad cobra especial relevancia si se tiene en cuenta que la mayoría de las participantes desarrolla su actividad con una jornada completa. El 78% trabaja a tiempo completo, mientras que únicamente el 13% dispone de modelos híbridos o flexibles y solo un 3% teletrabaja de forma íntegra.
Uno de los capítulos más preocupantes del estudio es el relacionado con la cultura laboral.
El 66% de las mujeres ingenieras afirma haber experimentado o presenciado comentarios o actitudes sexistas alguna vez, mientras que un 18% asegura haber vivido estas situaciones de forma frecuente. Apenas un 15% sostiene no haberlas sufrido ni observado nunca.
Pese a ello, la valoración general del clima laboral es positiva. Las puntuaciones más habituales se sitúan entre el 7 y el 9 sobre 10, siendo el 8 la respuesta más frecuente.
Además, el 80% de las participantes afirma conocer los protocolos o canales de denuncia frente a situaciones de discriminación o acoso laboral, un dato que refleja avances en sensibilización y comunicación interna dentro de las organizaciones.
Satisfacción laboral alta, pero progreso moderado
A pesar de las dificultades identificadas, las mujeres ingenieras muestran un elevado grado de satisfacción con su empleo actual.
Las puntuaciones más frecuentes son el 8 (26%), el 7 (21%) y el 9 (16%), reflejando una percepción mayoritariamente positiva de su situación profesional.
Sin embargo, cuando se les pregunta por el ritmo al que progresa su carrera, las respuestas son más moderadas. La valoración más repetida es un 3 sobre 5 (36%), mientras que solo un 6% considera que su evolución profesional avanza al máximo nivel deseado.
El informe también evidencia la escasez de modelos femeninos visibles dentro de la ingeniería.
El 46% de las encuestadas asegura identificar muy pocos referentes femeninos en su especialidad, mientras que un 17% afirma no encontrar ninguno. Solo un 5% considera que existen muchos referentes en su ámbito profesional.
Esta ausencia de referentes se refleja incluso en el origen de las vocaciones. El 40% de las participantes asegura que nadie influyó directamente en su decisión de estudiar ingeniería, mientras que el 30% reconoce la influencia de un referente familiar masculino. Las referencias femeninas, tanto familiares como docentes, apenas alcanzan porcentajes testimoniales.
Formación continua y capacidad de adaptación
Uno de los aspectos más positivos que refleja el barómetro es el compromiso con el aprendizaje permanente.
El 27% de las participantes ha realizado formación especializada o de posgrado por iniciativa propia en los últimos tres años, mientras que un 23% la ha recibido a través de su empresa.
Además, la mitad de las encuestadas ha experimentado algún cambio profesional durante los últimos cinco años y, en la mayoría de los casos, estos movimientos han estado motivados por promociones o mejoras laborales.
El I Barómetro de la Mujer Ingeniera dibuja un escenario de claroscuros. Por un lado, muestra a profesionales altamente cualificadas, con niveles elevados de empleo, responsabilidad y satisfacción laboral. Por otro, revela que la conciliación, la promoción profesional, la visibilidad de referentes femeninos y determinadas dinámicas culturales siguen constituyendo obstáculos relevantes.
Los resultados apuntan a que la igualdad en la ingeniería ya no depende únicamente del acceso de las mujeres a las carreras STEM, sino de su capacidad para desarrollar trayectorias profesionales en condiciones de igualdad real, sin que el género o las responsabilidades familiares condicionen sus oportunidades de crecimiento.

