Cementos Molins someterá a la aprobación de su Junta General Ordinaria de Accionistas este viernes 26 de junio la delegación de facultades en el consejo de administración para dar el salto a la Bolsa de Madrid y el Mercado Continuo. Este movimiento supone el abandono definitivo del histórico y limitado mercado de corros de la Bolsa de Barcelona, donde los títulos de la cementera han cotizado con unos niveles de liquidez residuales durante décadas.
El objetivo de la compañía es canalizar toda la negociación a través del Mercado Continuo para reforzar la liquidez del valor y alinear su negociación con los estándares del mercado bursátil español. Y supone un paso más en una transformación estructural profunda iniciada hace un año y que abarca la gobernanza familiar de la compañía, la estrategia de expansión internacional y el equilibrio de su balance financiero.
Renovación del consejo y exigencias de buen gobierno corporativo
Además de la votación sobre las cuentas anuales de 2025, el informe de gestión, el informe anual de remuneraciones de los consejeros de 2025 y la fijación del importe máximo de la retribución del consejo para 2026, se someterá a la junta la reelección de Carles Rivera Molins y de Rafael Villaseca como consejeros (el primero como dominical y el segundo como independiente aunque históricamente ligado a la empresa familiar).
También el nombramiento como nuevos miembros del consejo de Pablo Molins Amat, una nueva generación de una de las ramas de la familia propietaria; Ignacio Monfort, no perteneciente a la familia, pero también tradicionalmente ligado a ella; Ángeles Santamaría, una de las ingenieras y ejecutivas más potentes del sector energético en España, fue CEO de Iberdrola España y es una experta en energías renovables y transición energética; y Carmen Gómez de Barreda, que fue directora general de Omel (operador del mercado eléctrico), ha pasado por los consejos de grandes cotizadas como Red Eléctrica, Hispasat y Grupo Eulen y es un perfil institucional y de buen gobierno corporativo (compliance) que conoce regulación del mercado energético y los requisitos de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) para empresas del Mercado Continuo.
Los Molins Amat rompen el pacto accionarial familiar
El proceso de transición comenzó hace un año, pero las causas se remontan más atrás en el tiempo. Una de las ramas de la familia propietaria de la empresa, dueña del 90% de las acciones, los Molins Amat, ostentaba la presidencia a través de la figura de Joan Molins Amat, que decidió el traslado de la sede social a Madrid durante los acontecimientos del procés en Cataluña y su posterior retorno a Cataluña, la localidad barcelonesa de Sant Vicenç dels Horts.
El 27 de junio de 2025, el consejo de administración formalizó su relevo. Fue sustituido por Julio Rodríguez, que había sido consejero delegado de la compañía durante nueve años, convirtiéndose en el primer presidente (aunque no ejecutivo) de la empresa ajeno a la familia fundadora y propietaria en sus 90 años de historia, aunque sobradamente conocedor tanto del negocio como de los accionistas.
Además, el CEO de la corporación en esta nueva etapa tampoco es un miembro de la saga familiar: Marcos Cela. Este asumió todas las funciones ejecutivas en junio de 2024, relevando precisamente a Julio Rodríguez Izquierdo cuando este renunció al cargo de CEO tras nueve años al frente de la gestión operativa. Pero, como Rodríguez, también es un viejo hombre de la casa. Antes de su nombramiento, Cela formaba parte del comité ejecutivo de la compañía y lideraba las regiones de Asia, África y Sudamérica.
Después de esta separación entre propiedad y gestión, un paso habitual en las empresas familiares en aras de la profesionalización, se produjo la ruptura del histórico pacto de sindicación de voto por parte de las tres ramas de los Molins, descolgándose de la unidad el bloque de los Molins Amat. Los Molins López-Rodó y los Molins Gil se quedaban al mando.
Financiación de la compra de Secil y el desafío del CO2 en la UE
La cementera ha culminado a finales del pasado mes de marzo la adquisición del 100% de su competidora portuguesa Secil al grupo industrial luso Semapa. La operación, cerrada por un importe de 1.400 millones de euros, supone un gigantesco paso adelante para la empresa catalana al hacerse con una compañía de 751 millones de euros anuales facturación y 195 millones de ebitda en el ejercicio de 2025.
Con esta integración, Cementos Molins consolida su liderazgo en la Península Ibérica y accede al mercado de Brasil, único gran país de en Sudamérica en el que no estaba presente. Molins alcanzó 1.368 millones de euros de volumen de negocio en 2025 con un ebitda de 356 millones de euros y tiene 3.500 empleados.
Crecimiento internacional
Tras la adquisición de Secil está presente en 15 países con fábricas propias: España, Portugal, Croacia, Turquía, México, Argentina, Uruguay, Colombia, Bolivia, Brasil, Estados Unidos, Túnez, Angola, Cabo Verde y Bangladesh. Además, tiene negocio en otros cinco mercados: Francia, Países Bajos, Bosnia-Herzegovina, Líbano e India.
La operación se ha costeado mediante de recursos propios, el lanzamiento de nuevas emisiones de bonos corporativos con los que ha captado 500 millones de euros y la firma de un crédito sindicado bancario por valor de 1.180 millones de euros (los fondos captados por la emisión de bonos se han destinado al primer préstamo puente de la banca para la compra de la empresa lusa y se ha refinanciado el segundo tramo del crédito de 680 millones de euros).
En paralelo, la corporación debe acometer inversiones en la modernización y descarbonización de sus plantas industriales (incluyendo las plantas de Secil) para evitar las penalizaciones de la Unión Europea por emisiones de CO₂.
Nuevas opciones para captar capital en el Mercado Continuo
La estrategia de la compañía se ha centrado históricamente en su capacidad de crecimiento inorgánico a través de fondos propios y financiación bancaria, pero el salto de los corros al Mercado Continuo sitúa a Cementos Molins en una nueva posición con mayores opciones de financiación y captación de fondos. Las posibilidades van desde abrir su capital a grandes fondos de inversión institucionales internacionales, a una ampliación de capital líquida para comenzar a desapalancarse tras el incremento de su deuda financiera; pasando por la salida ordenada o traspaso de bloques de acciones de familiares que deseen liquidez.
Un nuevo paso en la transformación de una empresa familiar casi centenaria, que ha apostado por sumar a su historia de adquisiciones de empresas, la profesionalización de la gestión y el salto al Mercado Continuo.

