Sí, así, tal cual, ni uno ni dos, ya son muchos, en los últimos 8 meses lo escucho en casi cada visita.
Me hablan de falta de compromiso, de miedo en la resolución de conflictos, situaciones complicadas o incómodas, de falta de responsabilidad, de falta de empatía e inteligencia emocional, de saberse poner en la piel del empresario o del que tienen al lado.
Muchos perfiles piden antes de demostrar; quiero esto y lo otro, si no, sin problemas, ya encontraré otra cosa, ya me iré a los 6 meses si veo que no me encaja o que hay algo que no me agrada del todo. Han perdido el sentido de la pertenencia, de equipo, del vamos todos a una, de rememos juntos, de la empresa es una familia… para pasar a ser un único individuo, una sola persona, en la que todo gira en torno a ella, sus principios, sus manías, sus rutinas, su vida, su forma de ser…. La lista es muy larga… Nos hemos vuelto egoístas y hemos pasado a ser el centro de nuestras vidas.
Los empresarios están pidiendo a gritos que vuelvan aquellos perfiles que sabían cuándo tenían que quedarse algunas horas más para sacar el trabajo, aquellos que sacrificaban a lo mejor alguna actividad personal por hacer equipo, aquellos que llegaban antes a la oficina para dar ejemplo… Falta gente comprometida sin que se lo pidan.
El hecho de no tener tantas cargas familiares, de vivienda o de cualquier otro tipo, hace que la filosofía “Carpe Diem”, gane notoriedad y como venía diciendo, al dejar un trabajo o que te despidan, no haya consecuencias o muy pocas.
Está claro que estamos en un cambio de paradigma, la jornada de 37,5h de la que se habla, el aumento de bajas laborales y la facilidad para conseguirlas, la dificultad de retener el talento, etc. Nos tenemos que adaptar a nuevas dinámicas y diferentes generaciones que conviven en una misma empresa con formas de trabajar muy distintas y prioridades dispares.
“Faltan personas que piensen en personas”, valga la redundancia. Ponernos cada uno en la piel del otro.
Los candidatos, tienen que hacerse valer, por su puesto, pero tienen que pensar que les gustaría a ellos si estuviesen en el mismo lugar que los les quieren contratar y deberían saber o ser conscientes al menos, de cuál es el coste real para una empresa, además de todo lo que supone incorporar una persona.
Por otra parte, los empresarios, deben empezar acostumbrarse a estas nuevas dinámicas y formas de trabajar distintas, buscar soluciones, encajar con las nuevas generaciones, que también tienen mucho que aportar y a lo mejor, digo a lo mejor, porque no lo sabemos, adaptarse a una rotación superior a lo esperado, tener más en cuenta el salario emocional, más flexibilidad, perfiles más individualistas que hacen bien su trabajo, pero se van cuando se tienen que ir…
Aquí es importante evitar preguntarse que es lo correcto o lo que debería hacerse en realidad, porque depende de muchos puntos de vista, para acabar diciendo: Esto es lo que tengo y qué voy a hacer con ello.
